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Priistas agreden a “cazamapaches”

Por David Eduardo Martínez / Estefanía Elizondo / Antonio Torres Anaya

Por identificar un salón de fiestas como ‘sede’ y a los responsables de trasladar grupos de personas para que votaran por el PRI, Jesús Javier López Escobedo y su madre –habitantes de la colonia Felipe Carrillo Puerto–, sufrieron agresiones físicas de parte de simpatizantes de dicho partido político en el transcurso del domingo 1° de julio.

Debido a ello, López Escobedo interpuso una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR) la tarde del lunes 2. El salón de fiestas está ubicado en las inmediaciones del acceso a Carrillo Puerto, entrando por la avenida 5 de febrero.

El joven se encontraba afuera de la casilla donde le tocaba votar cuando detectó irregularidades que llamaron su atención.

“Desde que fui a votar se veía el movimiento de los del PRI. Me fui a dar a una vuelta con unos amigos. Mientras platicaba con ellos vimos pasar un Beetle azul y me dijeron que iban varias veces que pasaba y dejaba gente. Fui a mi casa por mi cámara. Cuando regresé, el Beetle estaba estacionado”, manifestó.

El estudiante del Instituto Tecnológico de Querétaro (ITQ) decidió seguir al vehículo en uno de sus viajes fuera de la casilla para averiguar de dónde llegaba toda la gente que bajaba del auto y se formaba para votar.

“Pedí el carro prestado y mi mamá me acompañó a seguir al Beetle. Llegamos a un domicilio lleno de propaganda del PRI, como a 10 minutos de la casilla. Saqué mi cámara para tomar fotos de la fachada y pasó un Chevy rojo con propaganda, cuyo conductor me hizo cara de ‘qué onda’.

“Me seguí de largo y regresé para tomar una última foto que no pude tomar y entonces decidimos movernos de ese lugar. Entonces notamos que una camioneta Ranger nos venía siguiendo. Eso fue al entrar a la calle Vía Láctea (colonia El Tintero)”, advirtió.

De acuerdo con Javier López, el copiloto de la Ranger venía grabando su carro con un celular. También señaló que la caja de la camioneta traía unos 15 adolecentes cubiertos por lonas del PRI, que habían sido colocadas de tal forma que la cara quedara hacia el interior de la camioneta.

Indicó que cuando se metió en una calle secundaria para perder a la camioneta, aprovechó para regresar y tomarle una fotografía creyendo que aquella se había seguido de largo.

Sin embargo, los ocupantes de la Ranger se dieron cuenta y regresaron, iniciando una persecución “muy agresiva”.

“La camioneta ya iba con la consigna de darle un golpe al carro. Se me pegaba, se me pegaba, gracias a Dios no se me cruzó un peatón. Di varias vueltas entre calles tratando de perderlo por la colonia Santa Mónica.

“Para esto mi mamá habla al 066, pasa el reporte, le dicen que no hay patrullas y le aconsejan que se vaya al módulo de policía que está en Plutarco Elías Calles; yo trato de irme hacia allá pero en la esquina con Literatura se me cierra la camioneta y se bajan todos”, relató.

El afectado indicó que todos los ocupantes de la camioneta rodearon su automóvil y comenzaron a golpear el vehículo en distintos puntos.

“Mi mamá iba con el vidrio abajo y uno de los tipos le soltó un golpe, mi mamá alcanzó a zafarlo y sólo le pegó en el hombro. En lo que éste regresó a su camioneta yo aceleré, me perdí”, manifestó.

“Me da mucha tristeza ver que los agresores son personas como yo”

Una vez que se sintió libre de peligro, López Escobedo estableció contacto con integrantes del movimiento #YoSoy132 y con elementos de Seguridad Pública municipal.

“Llegué a un domicilio particular, pedí ayuda. La gente, muy buena onda, me ofreció meter el coche, yo les dije que mejor me prestaran una lap para comunicarme. Recuerdo que tenía números de los chavos de #YoSoy132, le marqué a una joven y ahí inició todo el contacto.

“Casualmente pasó una patrulla, la paré. Al oficial le platiqué todo lo que pasó y en ese momento el señor me recomienda levantar una denuncia a la PGR y le pido que me escolte a mi casa. Ahí me dice que vaya a la procuraduría y que ellos se van a buscar la camioneta”, recordó López Escobedo

El joven estudiante señaló que lo que más le afectó fue darse cuanta de la ‘manipulación’ sufrida por quienes lo agredieron a él y a su madre.

“Lo que más siento es la tristeza, porque los chavos que iban arriba dudo que tengan mayoría de edad. Me genera mucha tristeza ver que mis agresores son personas como yo, igual con ideas pero ‘muy metidas’.

“No sé quién les está metiendo esas ideas para que sean capaces de llegar a la violencia por un partido político”, concluyó.

 

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