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Quadri, títere descuadrado

Por Víctor López Jaramillo

Quadri llegó, habló y se descuadró. Así de simple.


Enojado tras su desencuentro con estudiantes de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), quienes lo cuestionaron y acusaron de ser “Títere de Elba Esther” y “Cobarde, cobarde”, Gabriel Quadri de la Torre se refugió en un restaurante del Centro Histórico para dar su conferencia de prensa, la cual originalmente estaba planeada para darse en la misma UAQ pero ante el clima de hostilidad que él mismo y su equipo ayudaron a generar, se vio obligado a cambiar de sitio y salir rápidamente del recinto universitario..

Dice que sólo una vez en su vida ha visto a la maestra Elba Esther Gordillo. Que no es político, que sólo ha ocupado cargos técnicos en la administración pública; que sí, que es más cercano a Peña Nieto que a López Obrador, pero que no busca chamba con el priista. Que Proceso miente, que lo publicado en su edición 1854 en donde es acusado de ser ecocida por su gestión al frente del Instituto Nacional de Ecología (INE) durante el gobierno de Zedillo es una vil mentira. “Es algo que pasó hace más de 15 años”, “Son acusaciones de un politiquillo como González Schmall”, desestimó.

A Quadri no le cuadraron las cuentas en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Y lejos de mostrarse como el candidato cool, alternativo y propositivo, se mostró como un político cuadrado más. Un político cuadrado que a la primer crítica se descuadró.

“A Elba Esther sólo la he visto una vez en mi vida”

–¿Por qué seguir con este discurso de que no es político, cuando ha ocupado varios cargos públicos?, se le pregunta.

–Yo soy un ciudadano que hace política, que es algo completamente distinto. Yo realicé funciones técnicas en el Instituto Nacional de Ecología, la reserva de la biosfera de la Sierra Gorda, pero perdón, la promoví yo. Eso no es hacer política. Eso es estar en el servicio público en una posición técnica de la cual me siento muy orgulloso.

–La revista Proceso hace señalamientos de…

–Ya la vi. Es mentira porque proceso está pecando de faltar a la verdad. Porque darle voz al señor González Schmall, que es un politiquillo que ha andado brincando de partido en partido y que se opuso a una infraestructura de manejo de residuos, es vergonzoso. Por su culpa no se construyó y ahora se tiran en las cañadas, en los ríos. Y fue por sus intereses personales, porque tiene terrenos ahí junto, no se los compraron a él y pensó que la plusvalía de sus terrenos iba a bajar, y yo sí di el permiso para esa infraestructura. (…) Es una calumnia vil. Eso ocurrió 10 años antes, se autorizaron muchos años antes.

–¿Proceso miente?

–Miente en el sentido de que quiere culparme a mí de cosas que no tienen nada que ver con mi gestión y miente al darle voz a un tipo como González Schmall. Si Proceso le va a dar cabida a cualquier politiquillo que quiera llenarme de infundios o mentiras, estamos mal en el periodismo mexicano.

–Siguiendo con lo de los políticos tradicionales, le pesa la sombra de Elba Esther.

–No, para nada, ¿o qué, me ves que me pesa? ¿Me veo agobiado? ¿Me ves agobiado por alguien? Soy el único candidato ciudadano, libre, que expone con mayor libertad sus propuestas, el que tiene absoluto control sobre su candidatura. Nueva Alianza nos abrió esa oportunidad y yo la estoy aprovechando.

–¿No ha hablado durante campaña con Elba Esther?

–La he visto una sola vez en mi vida.

–Y entonces como obtuvo la candidatura.

–Me la ofreció el partido, el presidente, es una historia que he relatado 400 veces, pregunta cosas nuevas…

–Se ha declarado cercano a Peña Nieto.

–Yo no me he declarado cercano a Peña Nieto.

–Usted ha dicho que está más cerca de Peña Nieto.

–Ideológicamente sí, porque estoy a extremo opuesto de López Obrador y eso ya lo dije.

–¿Busca un cargo en un eventual gabinete de Peña Nieto?

–Yo no busco chamba…

Y de golpe, su equipo dio por terminada la entrevista

El sarcasmo rabioso

Había sido una mala mañana para Quadri.

Cartulinas en su contra en el auditorio Fernando Díaz Ramírez, unas con un dibujo de una Elba Esther manipulándolo cual títere, fue la escena que resumió la mañana. “títere, títere” le gritaron. Entre abucheos a su campaña y porras a López Obrador, Quadri se salió de control.

La inmaculada sala blanca que servía de escenografía para el evento, pronto se manchó con el sarcasmo rabioso de Quadri. Ante los gritos a favor de López Obrador, el candidato de Elba Est… perdón, de Nueva Alianza, respondía: “sí, sí, ustedes están con Obrador, ¿y?”, o cuando hizo puchero y se burló de las consignas de los estudiantes queriendo contestar.

Lo peor de la mañana de Quadri fue el intercambio de preguntas y respuestas. Sus argumentos fueron cuestionados por los estudiantes. Su modelo de seguridad, su modelo de privatización, su modelo de crecimiento. Cada propuesta, encontró réplica en los estudiantes. Y así, la furia de Quadri crecía al cuadrado.

Finalmente, el candidato elbista, digo, aliancista, decidió abortar la conferencia, lo que provocó el sonoro abucheo final de “cobarde, cobarde”, que a Quadri no le importó, porque rápidamente salió por la puerta trasera del auditorio para tomar una Suburban y salir rápidamente de la Universidad.

Ya a salvo de los cuestionamientos de los estudiantes, lo primero que hizo Quadri fue dirigirse a la rectangular barra del bar a pedir un ron Potosí con Coca-Cola, invitar a los reporteros (de su bolsa, no de la campaña, aclaró) y tras agarrar valor con el segundo trago, decidió enfrentarse a la prensa y de su ronco pecho acusó a Andrés Manuel López Obrador de sembrar la discordia en el país y lo que había pasado en la UAQ era prueba de ello.

Previamente, en un noticiario radiofónico había acusado a los estudiantes de la UAQ de usar tácticas fascistas. Acusación que repetiría un día después en León, las cuales merecerían una enérgica respuesta institucional por parte de la Universidad.

Así, no fue un día redondo, fue un día descuadrado.

 

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