Información

Que la literatura venga de la pasión y la obsesión

Carlos Fonseca, escritor de Costa Rica, consideró que existe una importante relación entre las artes y la literatura, la que se plasma en la novela, a la cual calificó un género híbrido por definición. El escritor costarricense reconoció que es obsesivo en su proceso de escritura, pues cuenta con una acumulación de patrones que se cristalizan en la imagen del relato; señaló además lo complicada que puede ser la creación literaria: “no busco una literatura emocional, sino que la emoción salga a partir de la pasión que uno tiene por ciertas imágenes u obsesiones”, advirtió Carlos Fonseca.

Al cuestionar a este escritor sobre sobre sus motivaciones, señala que las lecturas siempre son recomendables: “cuando escribo constantemente estoy leyendo, estoy buscando tonos, estoy preguntado ‘¿por qué es que me fascinan los escritores que me fascinan?’ Y desde ahí escribo”.

Los fines de la literatura suelen ser diversos, pero este autor enfatiza que la escritura es aquello que logra curarlo de otras obsesiones y que lo mantiene sano mentalmente. De no ser por la existencia de ésta, puntualiza que se encontraría en problemas.

Carlos Fonseca ha expuesto que su sueño era ser matemático cuando era niño, pero que poco a poco cambió de idea hasta llegar a la Filosofía. Posteriormente se dio cuenta que la verdad filosófica no era de gran importancia para él, su única meta era escribir. El autor compartió que uno de sus autores favoritos fue Ricardo Piglia, por lo que pasó de la existencia de lo verdadero o falso a la existencia de las ficciones construidas para decir “lo cierto”, justo como menciona Piglia en su texto “Formas breves.

Ocho cafés y un coronel de lágrimas

El escritor costarricense expresó que una de sus actuales aspiraciones es escribir un tercer libro pero también señala lo complicado del proceso para escribir y conseguir la inspiración en ‘Coronel de lágrimas’: “fue raro porque me encontraba escribiendo la novela que acaba de salir pero un día me cansé de ella, me senté, me tomé ocho cafés y dentro de esa euforia propiciada por la cafeína escribí el primer párrafo de ‘Coronel de lágrimas’. Surgió una narrativa extraña, y dije ‘¿qué voz narrativa es esto?’ Entonces logré escribir toda la novela intentando entender qué era lo que había escrito bajo la influencia de ocho cafés”.

El autor señala que lo difícil de la escritura radica en saber esperar: “uno siempre quiere escribir un nuevo libro, pero lo inteligente es saber cuándo detenerse y esperar a que venga una nueva idea, pero la pregunta es ‘¿cuál es la idea?’ Si alguien escribiera todas las ideas sería imposible”, aseveró Fonseca.

Carlos Fonseca recordó lo distinto que era su proceso de escritura anteriormente: “creo que he cambiado bastante. Con la primera novela tuve una relación extraña, en cambio, ‘Coronel de lágrimas’ me gusta pero no me reconozco en ella. En la nueva novela, sí me reconozco pero se empiezan a repetir ciertos temas como los personajes obsesivos o la cuestión entre ciencia y arte”.

Al cuestionar al escritor sobre el sentimiento que lo inundó cuando se percató de que su obra comenzaba a tener fama, respondió: “creo que con la primera novela uno siente una atracción que no vuelve a sentir jamás. Sobre todo el mensaje que llega por primera vez de ‘¡Vamos a publicar esta novela!’, no creo que haya una felicidad parecida”.

Literatura se adapta a su tiempo

Al tratar el tema de la posible transformación de la literatura para las nuevas audiencias, el escritor señaló que la literatura siempre estará en contacto con otras artes, pero su rol es dinámico dependiendo la época: “en el siglo XIX la literatura tenía un rol completamente distinto a los que tiene en el siglo XXI cuando aparecen las series de televisión. Yo que veo series de televisión tengo que cambiar mi concepción de lo que es lo literario en relación a lo que es un público de la alta cultura tal cual se imaginaba en el siglo XIX en relación a otro tipo de imaginario visual”.

Carlos Fonseca puntualizó que él no es nadie para dar una opinión acerca de los escritores que realizan audiciones juveniles: “¿Quién soy yo para decir qué se debe de escribir? Creo que está bien escribir lo que uno quiere y ver cómo el público reacciona”.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba