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Queretanas en Francia: vida después del ataque

Tras los atentados del pasado 13 de noviembre, la vida cotidiana en Francia sufrió varias modificaciones. Dos queretanas que residen en el país galo narraron su experiencia

Por: Juan José Rojas

En tiempos en que el sueño de los intelectuales latinoamericanos se encontraba en Francia, específicamente en París, el afán por emular a escritores como  Neruda, Miguel Ángel Asturias, Julio Cortázar y Alejandro Carpentier, llevó a Carlos Fuentes a adherirse al gobierno echeverrista con el lema “Echeverría o el Fascismo”. Incluso el autor de la Silla del Águila organizó una reunión para el entonces presidente en la que estaría “lo más destacado de la intelectualidad” de Nueva York. Carlos Fuentes tuvo como recompensa la embajada de México en Francia. Misma nación donde el escritor mexicano, Ricardo Garibay, fue galardonado con el premio al mejor libro extranjero publicado en Francia en el año de 1975 por La casa que arde de noche.

Francia recibe 83 millones de visitantes extranjeros de todo el mundo entre trabajadores, turistas, estudiantes y según datos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), aproximadamente 2 mil 789 connacionales caminan por el Rio Sena, visitan la biblioteca François Miterrand y asisten a La Mexicalería. Mucho se ha dicho ya del contexto parisino con los atentados terroristas, pero ¿cómo se vive en la zona metropolitana francesa en la actualidad? De acuerdo con datos estadísticos de la BBC, de los 80 millones de extranjeros que recibe Francia al año, sólo el 16% permanecen en la capital, mientras que el 84% se encuentra por el resto del territorio galo.

Al sur de Francia

A cinco horas de París se encuentra Lyon; tierra de los hermanos Lumiere donde  la queretana, Sofía Farías, respira, camina, escribe y estudia francés en la Ecole Interculturelle de Francais pour Etrangers. La mañana del sábado, en punto de las 7:30 am hora de Francia, Sofía despertó con la sorpresiva noticia de los ataques terroristas que sacudieron París, hecho que directamente conmocionó a la nación y alertó a los ciudadanos y residentes.

Pese a que las cosas marchan con normalidad en la ciudad de Lyon y no hay mayor movimiento de militares o policías, el ambiente es tenso por una amenaza terrorista en un evento importante para la ciudad. “Es muy difícil tener una opinión como extranjera de este asunto, porque a pesar de que actualmente soy residente del país, reconozco que es una situación social y políticamente muy compleja, por ejemplo, hoy oficialmente cancelaron la Fete de la Lumiere, un evento muy muy importante en esta ciudad porque presuntamente se recibieron amenazas de atentados” explica Sofía.

“Las escuelas tienen dibujos y banderas de los niños pegadas afuera, hay muchas manifestaciones públicas como stickers, grafittis, etc. y en las escaleras del Hôtel de Ville (que es como el palacio de gobierno) todas las noches hay velas prendidas. El tema está en los medios presente todo el tiempo, hay debates de qué es lo que va a pasar y los franceses que conozco están enojados.” platica Sofía.

Al noreste de Francia

En las fronteras con Luxemburgo, Bélgica, Alemania  y a 281 kilómetros de París, recién había pasado el Festival Jazz Pulsation de la ciudad de Nancy y las plazas de Stanislas y la Carrière albergan el frío invernal de la puesta francesa. Mariana Díaz (egresada de la Universidad Autónoma de Querétaro) todos los días toma el tren que tarda 40 minutos en llegar a Metz, lugar donde estudia la maestría en Comunicación Digital, en La Universidad de Lorena.

Por las calles de la ciudad de Nancy hay poca luz en esta temporada del año, el sol aparece a las 7:00 am y oscurece a las 5:00 pm, se admira el Art Nouveau y la Porte de la Craffe; sin embargo, Mariana explica que la sensación de tranquilidad que caracteriza la ciudad está cautiva y los medios anuncian que se extreman precauciones de cara al Festival de San-Nicolas debido a que en toda la región hay indicios de terrorismo.

“Aquí la gente está todavía bajo el shock, la gente todavía está como con sentimientos de enojo, de angustia, de miedo, de tristeza y es un poco la impresión de que los terroristas actuaron en lugares donde hay gente de todos los colores, de todos los países, de todas las edades” en palabras de Mariana.

Esto le recuerda a lo que el diario Libération llamó como “la generación del Bataclan” y que recupera el periodista español de El País, Álex Vicente, en el cual escribe que la elección de los atentados no fue casual. “En el mensaje con el que reivindicó los atentados, el Estado Islámico aseguraba haber escogido esos lugares “minuciosamente”, con el objetivo de atacar “la capital de las abominaciones y la perversión” y apuntando a “los idólatras concentrados en una fiesta de perversidad”.

“La gente sale justo a los bares en gesto de resistencia. Lo que pasa es que en todos los medios, acá, se dice que los atentados en París fueron un ataque a la libertad, la democracia, la cultura, la vida, la diversión… Los valores fundamentales de la sociedad francesa. Por eso los franceses están tan decididos a «defender su modo de vida»… A seguir saliendo, a seguir debatiendo en total libertad.” Explica Mariana.

“La ciudad de Nancy tiene muchos estudiantes, hay mucha vida cultural y nocturna. Además los bares aquí son chidos porque con la influencia de Bélgica y Alemania, hay una fuerte cultura de la cerveza”

El tema en perspectiva

“Se ha tocado el tema de «poner las cosas en perspectiva», pero tratándose de la muerte tan reciente de tantas personas, se vuelve un tema delicado donde una falta de tacto puede llevar a muy malas interpretaciones, así que las reflexiones de este tipo no son lo más difundido, y mucho menos en la televisión. Por otro lado, no es que vean a los sirios como «malos» a quien perciben como malo es a Baschar Al Assad, a Daesh lo interpretan como un producto de la dictadura siria a la que Europa y Estados Unidos le hacen la guerra” argumenta Mariana con base en la información de los medios franceses.

Mariana viaja en el tren desde Metz a Nancy, de regreso a casa, donde escribe su reflexión final: “La gente no piensa mal de ‘los sirios’ en general. Todos saben que ellos huyen de su país porque, después de todo este tiempo en guerra, no queda nada, sus ciudades están destruidas y no hay ninguna posibilidad para el futuro. Pero no piensan en  la intervención Occidental como algo negativo… su lema es: ‘todo sea por la libertad y la democracia’”.

 

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