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Querétaro arde: Especulación económica no se detiene

Mil 600 hectáreas de ecosistemas vitales para el equilibrio ambiental del estado han sido devoradas por el fuego. Por más de dos meses, Querétaro ha ardido. Desde las colinas de Joya-La Barreta hasta las laderas de El Tángano. Aunque la causa oficial apunta a la sequía extrema que ha azotado a la región en los últimos meses, el aumento de las temperaturas y la negligencia de la ciudadanía, cada incendio abre nuevas preguntas sobre el papel, y la responsabilidad, de los gobiernos locales, las tensiones con el desarrollo urbano y la posibilidad de que detrás del fuego se escondan intereses económicos.

Un estado en llamas

Los incendios forestales en Querétaro, como en muchas regiones del país, ya no son una excepción. Se han vuelto una constante alarmante, vinculada directamente al cambio climático, la expansión urbana sin control y la falta de medidas preventivas eficaces. Solo entre marzo y abril de este año, las llamas consumieron grandes extensiones de vegetación, dejando tras de sí suelos erosionados, fauna desplazada y un aire cargado de humo y partículas contaminantes.

Protección Civil y la CONAFOR de Querétaro (Comisión Nacional Forestal) han participado en más de una decena de operativos para contener el avance de estos incendios. Sin embargo, la extensión del daño ha puesto en entredicho no sólo la capacidad de respuesta, sino también la planeación preventiva.

En este sentido, el alcalde de Querétaro, Felipe Fernando Macías, reconoció que el fenómeno va más allá de lo local:

“Lamentablemente, incendios forestales y de interfaz urbana se han estado presentando en Querétaro y en todo el país de forma más frecuente. Nosotros como alcaldes, en coordinación con gobierno estatal y federal, trabajamos para atender y responder a estas emergencias que afectan a las familias queretanas, su entorno y al medio ambiente. Pero en estos temas, es indispensable la participación y colaboración de la población”.

Aunque el llamado a la corresponsabilidad ciudadana es válido, las críticas no se han hecho esperar: ¿qué tanto han hecho las autoridades para proteger las áreas naturales del municipio antes de que empiecen a arder?

El Tángano: ¿fuego o estrategia?

Uno de los incendios de mayor extensión perimetral  y de los más polémicos fue el que se presenció el pasado 15 de abril que afectó al Área Natural Protegida (ANP) de El Tángano, una reserva ecológica en el norte de la ciudad que desde hace años ha sido objeto de presiones inmobiliarias. Mientras el discurso oficial insiste en que el siniestro fue accidental, imágenes aéreas compartidas por activistas muestran una zona perfectamente delimitada, donde el fuego no se dispersó de forma errática, sino que parece haber seguido límites muy precisos, como si hubiese respetado bordes planificados.

Lo que más ha levantado sospechas es que una inmobiliaria que tiene construcciones en las inmediaciones ya había mostrado interés en desarrollar proyectos urbanos en la zona afectada, a pesar de que se trata de un área protegida. Este hecho ha despertado inquietudes sobre una posible estrategia encubierta para “limpiar” terrenos mediante incendios, una práctica denunciada en otras partes del país y que en Querétaro, aunque no ha sido comprobada oficialmente, tiene antecedentes.

Vecinos y colectivos ambientales han exigido una investigación independiente, temiendo que bajo el humo del incendio se esconda un nuevo intento de urbanizar espacios que deberían ser intocables.

Omisiones y negligencias

Más allá de las causas inmediatas, los incendios recientes han evidenciado una falta de políticas preventivas eficaces. Si bien los fenómenos climáticos han incrementado la vulnerabilidad de los bosques y pastizales, los incendios no se propagan solos. Muchas de las áreas afectadas carecían de cortafuegos, no tenían brigadas comunitarias organizadas, y en varios casos se reportó tardanza en la atención de los siniestros.

A esto se suma la falta de control sobre actividades humanas en zonas de interfaz urbano-forestal. Desde fogatas hasta quema de basura, las autoridades no han implementado con rigor programas de vigilancia ni campañas constantes de educación ambiental. Incluso, en zonas con historial de incendios, no existen señalamientos o alertas permanentes que informen a los visitantes sobre el riesgo.

Expertos en gestión ambiental advierten que, ante el avance del cambio climático, la prevención ya no puede postergarse, pues cada vez tendremos temporadas más largas de calor extremo, y con ello más incendios.

Medidas y restauración

En respuesta a la emergencia, el alcalde “Felifer” Macías anunció una campaña de reforestación y restauración ambiental, que comenzará a finales de junio. Las zonas prioritarias serán:

  • Parque Joya La Barreta
  • Parque Alfalfares
  • La Cañada
  • Bolaños
  • El Vergel
  • La Ermita
  • San Pedro Mártir
  • Santa María Magdalena
  • Rancho San Antonio
  • San José El Alto
  • Loma Bonita.

Aunque la medida ha sido bien recibida, expertos ambientalistas alertan que la reforestación por sí sola no soluciona el problema. Se requieren acciones integrales que incluyan la protección legal real de las ANP, planes de manejo sustentable, inversión en brigadas permanentes, y sobre todo, un freno a la expansión urbana desmedida, que sigue empujando a la ciudad hacia zonas ecológicamente sensibles.

El futuro está ardiendo

Querétaro se encuentra en un punto crítico. Las mil 600 hectáreas dañadas son solo una señal de lo que puede seguir ocurriendo si no se actúa con decisión. En un contexto donde las sequías serán más intensas, donde los ecosistemas ya están fragmentados y donde los intereses privados parecen superar el interés público, el fuego se vuelve tanto un síntoma como una herramienta.

El reto está en construir una política ambiental que no sólo apague incendios, sino que los prevenga desde la raíz: con participación comunitaria real, con monitoreo constante, con voluntad política para frenar la especulación inmobiliaria, y con una visión que entienda que el futuro de Querétaro no puede construirse sobre cenizas.

Ángel Rivera

Estudiante la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportero del Tribuna diario y semanario desde enero de 2024.

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