Querétaro canta “Cielito Lindo” en histórica goleada 4–0 de México sobre Islandia

Eran ya las ocho de la noche, la multitud se había aglomerado, todos en la capital queretana querían estar en ese preciso momento, en ese solo lugar, el imponente Estadio Corregidora, la casa de los Gallos Blancos de Querétaro daba cita a las selecciones nacionales de México e Islandia, en un partido amistoso; nada más extraordinario que un juego de preparación previo a la Copa del Mundo, pero una memoria invaluable para los asistentes, que entre cantos, porras y homenajes, pudieron experimentar lo más valioso del deporte; la pasión.
Una cuadrilla de 63 miembros del heroico ejército nacional extendió una enorme bandera mexicana a lo largo y ancho del campo, mientras que la banda de guerra tocaba en todo lo alto el himno nacional, todos en el estadio, de pie recitaron, para, después de la última estrofa, quedar enmarcados en una imagen épica, con la pirotecnia verde, blanca y roja pintando el firmamento, mientras, los militares con una precisión exacta y veloz, doblaron la bandera sin tocar el piso.

Posteriormente, un minuto de silencio fue pedido a los aficionados, para conmemorar a los caídos en los recientes trágicos eventos de violencia vividos en el país.
Sin más dilación el partido comenzó, una selección compuesta por la juventud principalmente salió al campo decidida a enviar un mensaje a su grupo mundialista; no les será fácil.
Apenas 21 minutos transcurridos cuando “la hormiga” González Alba mandó al centro un complicado balón que se había atascado junto con él y dos defensas, esto a un lado de la portería rival, para ser finalmente rematado de cabecita, por Jesús Gallardo. El estadio apagó las luces por unos cuantos segundos y la afición se sumió en un grito ensordecedor que hizo vibrar las gradas.
Muchos seguían procesándolo, analizando el gol, discutiendo la jugada, la alineación, si el portero se había confiado, equivocado, o si la definición había sido perfecta, aún sin poder terminar de festejar el primero, al 23 cayó el segundo, repitiendo exactamente el mismo efecto, las luces, las gradas saltando, los abrazos, los aplausos coordinados con el “¡México, México!”.
Esta vez, el responsable fue la propia hormiga González, que, no habiéndole bastado con la increíble previa asistencia, aprovechó la misma jugada para simple y sencillamente empujar el esférico con toque de talón, en una defensa islandesa que no hallaba respuesta.
La ola se coordinó en más de una ocasión, todo el Estadio Corregidora se levantaba de sus asientos sección por sección para dejar una imagen increíble rodeando el campo. Entre todos, destacaba una joven pareja, no aparentaban más de 25 años, que no alzaban sus manos en cada ola, sino más bien a su pequeña bebé, que lejos de asustarse con intimidante escena y ruido ante ella, esbozaba una tierna sonrisa, que fue proyectada en la pantalla principal dejando sin duda la postal del evento.
Mientras tanto, el capitán Gallardo no se cansaba de ser clave, elevándose para marcar el tercero, nuevamente de cabecita, después de un tiro de esquina espectacular en el minuto 58.

El tiempo se acababa, Islandia no quería irse en ceros, pero México no quería irse en tres, aunque los europeos se acercaron, no tuvieron más que tres jugadas que el “Tala” Rangel pudo atajar sin problemas, dejando su marco en cero.
Finalmente, al minuto 91, Bryan Gutiérrez, logró robar un balón importante quedándose uno a uno frente al guardameta islandés, que poco pudo hacer contra la excelente definición del mediocentro del rebaño sagrado, quien colocó el cuarto y último gol de la noche.
Los asistentes satisfechos y eufóricos encendieron las lámparas de sus celulares, y al unísono entonaron el clásico “Cielito Lindo”, moviendo los teléfonos de lado a lado, en una noche histórica y emocional, con los sentimientos a flor de piel, el juego finalizó, pero las emociones y anécdotas de esa velada seguro se seguirán replicando en la sobre mesa de cada aficionado.



