Querétaro: una potencia en desarrollo en semiconductores

El sector de los semiconductores es uno de los que ha tenido mayor crecimiento en la investigación tecnológica y la economía global en las últimas décadas. Al tratarse de un ámbito dominado por Asia y los Estados Unidos, la participación de México ha sido limitada principalmente a la integración en las cadenas de producción y suministro internacionales, sin embargo, hay cada vez más iniciativas de desarrollo locales en las que Querétaro tiene un rol con empresas e instituciones académicas, como el Tecnológico Nacional de México (TecNM), cuya oferta en la entidad se distingue nacionalmente por la reciente incorporación de una maestría en semiconductores.
Los dispositivos semiconductores son componentes electrónicos utilizados para potenciar la mayor parte de la tecnología moderna, como teléfonos, computadoras, electrodomésticos y automóviles. Están hechos a partir de materiales como el silicio y el galio, que permiten controlar el flujo de electricidad y la temperatura en chips, transistores y circuitos integrados.
De acuerdo con los datos de la organización Mundial de Estadísticas del Comercio de Semiconductores (WSTS, por sus siglas en inglés) la industria de los semiconductores alcanzó un valor de 627.6 mil millones de dólares en 2024, que representó un crecimiento año con año del 19.1 por ciento comparado a los 526 mil 800 millones de dólares en 2023.
A inicios de febrero, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció un proyecto para la creación del Centro Nacional de Diseño de Semiconductores bajo el nombre “Kutsari” para 2027, en colaboración de las principales instituciones de investigación científica y académica en el país, así como adecuaciones al marco legal sobre la propiedad intelectual, para facilitar el registro y comercio de patentes. Una medida a la que identificó como parte del “Plan México”, la principal estrategia de desarrollo industrial del sexenio.
Semiconductores: una especialización creciente en Querétaro
En entrevista con Tribuna de Querétaro, el coordinador de la maestría en Semiconductores del TecNM Campus Querétaro, el maestro en Ciencias en Mecatrónica por el CIDESI, Jaime Alberto Maganda Carvajal, relató su experiencia al frente del programa educativo, así como un panorama de la industria en el estado y la nación sobre este sector que se ha vuelto central para las políticas de soberanía y desarrollo a nivel internacional.
En el caso del TecNM, la institución ha impulsado un programa de preparación a nivel nacional de acceso gratuito con un diplomado virtual en semiconductores, que en Querétaro han profundizado con la incorporación tanto de una ingeniería como una maestría en este rubro, que se encuentra formando a las primeras generaciones especializadas en el diseño, desarrollo, producción y caracterización de estos componentes electrónicos.
El impulso por la preparación profesional viene de la mano de una creciente colaboración con los centros de investigación, como son el CIDESI, el Cinvestav y el INAOE, bajo la reciente inversión federal, capacitada con mecanismos como laboratorios con “cuartos limpios” en Querétaro, Aguascalientes y Nuevo León, que permiten desarrollar dispositivos sofisticados. Así como las inversiones millonarias de empresas locales como GNM y QSM, que atienden las principales industrias locales como son su aplicación aeronáutica, médica, aeroespacial, electrodoméstica, automotriz y en tecnología de seguridad.
En el caso de QSM Semiconductores, en 2024 anunciaron una planta de fabricación de chips en Querétaro con inversión por 12 millones de dólares que proyecta iniciar operaciones este año, con una producción de unas 10 mil “obleas” o capas de silicio al año, para el mercado nacional. Las capacidades de la planta la hacen un referente tecnológico en México, con más de 160 puestos de alta especialización.
Integración de chips: el fuerte local
La especialidad que dispone el Instituto Tecnológico de Querétaro es la de “procesamiento y recreación de sistemas semiconductores”, en que reciben un sistema semiconductor fabricado en el extranjero, pero su montaje y pruebas en condiciones reales suceden a nivel local. Es decir, bajo las necesidades para integrarlo en los productos finales, que, al pasar esa fase, ya pueden mandarse a la producción.Cuando un componente llega consiste en un conjunto de capas de silicio, también conocidas como wafers u obleas, que se colocan en un recipiente para poder protegerlo en un proceso de “encapsulamiento” para llegar a la pieza final. Las terminales electrónicas que se conectan con el circuito no pueden dejarse a la intemperie porque se degradaría y quedaría inutilizable, entonces localmente se integra y protege.
El maestro Maganda describió que el “fuerte local” es la “caracterización” del dispositivo semiconductor para las “características» que pide el cliente, es decir, su adecuación para resistir a factores como la humedad, temperatura o campos magnéticos.
Asimismo, describió que actualmente existe un déficit de estudiantes en los programas educativos de este sector, pero que incluso en su corto tiempo de difusión ha sido capaz de congregar a profesionales tanto de Querétaro como de otros estados de la república, en que la colaboración con las instituciones tanto estatales como las federales son parte fundamental de este impulso.
Una industria resiliente al panorama internacional
El sector de los semiconductores en México tuvo inicio hace unos “15 años aproximadamente”, principalmente en Guadalajara, en eso que llaman el “Silicon Valley mexicano”. Los centros de investigación nacionales han alcanzado capacidades de desarrollo en microelectrónica o nanotecnología, en que pueden hacer componentes básicos como “resistencias, algunos diodos y quieren dar el salto a capacitores”, que son componentes básicos que, en su conjunto, “pueden hacer un componente”.
De acuerdo con datos provistos por la Secretaría de Economía, hasta 2022 sólo representaba el .57 por ciento de las exportaciones globales en componentes semiconductores básicos como los diodos, transistores y semiconductores, pero las inversiones en curso hacen posible que el país se convierta en una potencia de investigación y desarrollo.
El también licenciado en Ingeniería Electromecánica por el Instituto Tecnológico de Irapuato señaló que el rezago tecnológico nacional es cercano a unos diez años, pero que los planes de estudio locales apuntan a que la preparación no sea sólo para lo que se trabaja a nivel local, sino que permita integrarse a los procesos en el extranjero, “donde está el foco” de esas industrias.
El coordinador de la maestría señaló que incluso con la incertidumbre de la situación política y económica internacional, exacerbada con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y en que la amenaza de aranceles complica el desarrollo económico e industrial, el prospecto sigue siendo prometedor, seguro y sostenible a largo plazo.
La relocación de capitales hacia México continúa con empresas internacionales de la talla de la ensambladora Foxconn y la productora de componentes computacionales NVIDIA, que oscila entre las tres compañías con mayor valuación a nivel global, en que de instalarse se benefician de la disponibilidad de materiales como el silicio y, particularmente, el litio a nivel local, que permitiría disminuir costos en la región.
Regulación y planificación: necesarios para el desarrollo local
El profesor del Tecnológico, comentó que cualquier institución se beneficia de recibir más recursos y apoyos para facilitar su trabajo, acceder a mayores capacidades educativas y tecnológicas, así como destacó la necesidad de establecer fomentos como “incentivos fiscales o créditos impositivos a empresas que inviertan en la fabricación y desarrollo de semiconductores”, tal como hacen países como Estados Unidos y China.
En el auge de esta industria millonaria, es necesario revisar también aspectos como la regulación laboral para proteger a los trabajadores de todos los eslabones de la cadena de producción, así como el marco ambiental para minimizar la explotación de las reservas de recursos naturales, al igual que prevenir y mitigar la contaminación e impacto ambiental con políticas de sostenibilidad a largo plazo.
Ante todo, el maestro Javier Maganda señaló que la meta del Tecnológico Nacional de México es lograr la consolidación de sus jóvenes programas de estudio, para que incrementen los especialistas en el ramo de los semiconductores y sus estudiantes se coloquen tanto en la investigación e industria, para que puedan generar patentes y productos posicionados tanto a nivel local como global, un nivel de colaboración “fundamental” a la producción de conocimiento que permita posicionar tanto a Querétaro como a México como potencias a nivel global.



