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Querétaro y el infierno del descenso, sinónimos del futbol local

Los descensos de equipos de futbol con sede en Querétaro se han convertido en un mal que acompaña a la entidad en su historia reciente

Por: Carlo Daniel Aguilar González

Mientras aficionados de equipos como Tigres, Monterrey, Chivas, Pumas, América o Toluca se ocupan en contar el número de campeonatos que lleva su equipo y por pelear el título cada torneo, en Querétaro los seguidores de Gallos Blancos primero se preocupan por contar franquicias, evitar otro descenso y, posteriormente, piensan en un posible título.

Con la llegada de la franquicia de Jaguares de Chiapas a la ciudad, para competir en Primera División a partir del Apertura 2013, vuelve la amenaza del descenso de un equipo de futbol que ‘aterriza’ en Querétaro, situación que ha ocurrido cinco ocasiones desde 1987.

Todo comenzó con Cobras (1986-1987), después siguieron Atlante (1988-1989), Tampico Madero-Gallos Blancos (1994-1995), los Gallos Blancos con origen en Zacatepec (Clausura 2007 y Clausura 2013), más la desaparición de otros Gallos Blancos previo al Apertura 2004 (por decisión de la Federación). Este equipo había llegado proveniente de La Piedad en 2002.

A estos episodios habría que añadir el descenso sufrido por el Querétaro Futbol Club al término de la temporada 1993-1994 (Tribuna de Querétaro, 600, edición especial), después de cuatro torneos en Primera División.

Al perder 2-1 contra los Pumas de la UNAM en la jornada 38, tras un tiro que pegó en ambos postes de la portería de los universitarios en el último minuto del partido, el equipo que en ese momento dirigía Carlos de los Cobos dijo adiós a la categoría.

Así, los descensos de equipos de futbol con sede en Querétaro se han convertido en un mal que acompaña a la entidad en su historia reciente.

Descensos inmediatos

El 17 de mayo de 1983 comenzó la construcción del estadio Corregidora, durante el gobierno de Rafael Camacho Guzmán. De acuerdo con el periodista Julio Scherer, en su libro “Los presidentes”, la obra arquitectónica costó cinco mil 800 millones de pesos, cantidad “desproporcionada” y que obligó a postergar la atención de “necesidades fundamentales” de la población. El inmueble se construyó con miras al Mundial México 86.

Para el año 1985, la empresa Televisa decidió traer a la ciudad un equipo de Segunda División al que bautizó como Cobras de Querétaro, apodado por muchos aficionados locales como las “Sobras” del América. En su primera temporada ascendieron a la máxima categoría, logro que no habían conseguido hasta ese momento los ‘tradicionales’ Gallos Blancos.

Sin embargo, la temporada 1986-1987 fue la primera y última de las Cobras de Querétaro en la división de honor. Quedaron en último lugar y descendieron. Meses más tarde el equipo se trasladó a Ciudad Juárez, donde continuaría con su existencia.

Los aficionados al futbol de la ciudad volvieron a tener partidos de Primera División un año después: el Atlante ‘aterrizó’ para la temporada 1988-1989. El resultado fue el mismo que con Cobras: descenso inmediato. Ese equipo regresó a la ciudad de México, lugar donde posteriormente volvió a ascender, y permaneció por más de 10 años en Primera División.

Para la temporada 1990-1991 el Querétaro Futbol Club ingresó a Primera División. El plantel tenía entre sus integrantes a Ricardo Antonio La Volpe (director técnico) y jugadores como Sergio Almaguer, Miguel Herrera (actual técnico campeón con el América), el uruguayo Wilson Graneolatti y el argentino Rubén Omar Romano.

El equipo terminó en el lugar 12 de la tabla, pero al año siguiente se enfrentó al hecho de que la base del plantel (La Volpe, Romano, Herrera, Graneolatti) se mudó al Atlante. De agosto de 1991 a mayo de 1994 técnicos como Tomás Boy, Rubén Matturano y Carlos de los Cobos desfilaron por el banquillo del equipo, sin lograr campeonato o algún éxito a destacar.

Meses después de consumarse el descenso, la franquicia del Tampico Madero arribó a Querétaro y fue rebautizada como TM-Gallos Blancos a finales de 1994. Su primer partido como local en el estadio Corregidora fue contra el América dirigido por Leo Beenhakker y entre cuyas filas se encontraban los jugadores Biyick y Kalusha Bwalya.

Era el líder de la competición –América– contra el último lugar y candidato a descender. Pese a ello, el Tampico Madero sorprendió al inicio y ganaba 2-0 en los primeros 10 minutos. Después, el América metió ocho goles, lo que rubricó el marcador final: 8-2.

Cuatro jornadas antes de que terminara la temporada 1994-1995 (penúltima de los llamados torneos ‘largos’), se consumaba otro descenso para equipos que tenían como sede el estadio Corregidora. El cuarto descenso en menos de una década.

Prestan el Corregidora

Pese al cuarto descenso, el futbol de Primera División no desapareció del estadio Corregidora inmediatamente. El Celaya, con el fichaje de Emilio Butragueño por delante, jugó sus primeros partidos de local en este inmueble para la temporada 1995-1996. La razón: su estadio, el Miguel Alemán Valdés, fue ampliado para tener un aforo mínimo de 20 mil aficionados.

Después las visitas papales de Juan Pablo II provocaron que el América y los Pumas jugaran de local algunos partidos en 1997 y 1999. Además, la huelga de la UNAM en el 2000 también provocó que los partidos de Primera División no ‘desaparecieran’ del todo.

Previo al Apertura 2002, los Reboceros de La Piedad se mudaron a Querétaro. Rebautizados como Gallos Blancos y con las contrataciones de los argentinos Cristian Traverso, Diego Capria y el uruguayo Josemir Lujambio, el equipo despertó entusiasmo los dos primeros torneos.

Después de una campaña de menos de 10 puntos (Apertura 2003) y un torneo que estuvieron a punto de calificar a la liguilla (Apertura 2004), con un plantel donde destacaron Carlos Casartelli, Jorge “Loco” Cervera y Erubey Cabuto, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) desapareció al equipo, junto al Irapuato, por presuntos vínculos con el crimen organizado.

Para el Apertura 2004, la directiva consiguió comprar a los Leones de Zacatepec para que se mudaran al estado y jugaran aquí la Primera División “A”. Después de cuatro torneos, y bajo la tutela de Salvador Reyes junior, los Gallos Blancos de Querétaro ascendieron a la Primera División al ganar al Puebla por global de 5-1.

Semanas antes de las elecciones (julio de 2006), el entonces gobernador Francisco Garrido Patrón y el candidato a la alcaldía de la capital, Manuel González Valle, buscaron aprovechar la oportunidad y bajaron al césped del Corregidora para felicitar a los campeones. En la prensa local se destacaron imágenes de ambos políticos, que utilizaron al equipo como “mercancía” electoral (Tribuna de Querétaro, 611).

Para mayo de 2007, pese a contar con mayoría de aficionados en las gradas del estadio Jalisco, una vez más el equipo de futbol descendía al perder 2-0 frente al Atlas. En un torneo que tuvo su dosis de polémica, Salvador Reyes no pudo retener al equipo un año más.

Después de cuatro temporadas en la División de Ascenso, los Gallos Blancos regresaron a la máxima categoría en 2009, tras derrotar en penales al Mérida. Una vez más, la clase política quiso aprovechar el momento para obtener beneficio electoral.

De la mano de Héctor Medrano en la dirección técnica y Mauro Gerk en la delantera, el equipo inició una nueva etapa en el máximo circuito. Aunque comenzaron con solamente un punto, el equipo se recuperó de la mano del chileno Carlos Reinoso y evitó el descenso en 2010, en 2011 –bajo la tutela de Gustavo Matosas–, después vino la clasificación a la liguilla, un 2012 donde fueron el peor equipo, lo que trajo como consecuencia el descenso al término del Clausura 2013.

Ahora, con la adquisición de los Jaguares de Chiapas y pese a los refuerzos extranjeros Esteban Paredes y Luis Gabriel Rey, el fantasma del descenso se vuelve a asomar en las gradas del estadio Corregidora.

El equipo, que popularmente empieza a ser conocido como “Jaguallos”, iniciará el Apertura 2013 en los últimos lugares de la tabla porcentual.

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