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Quetzalcóatl, dios de los poderosos: Florescano

El historiador Enrique Florescano Mayet presentó Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica en el Archivo Histórico

Foto: Gabriela Lorena Roldán

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Quetzalcóatl es el dios más importante de Mesoamérica por dos razones: es una deidad muy antigua –los olmecas veneraban una deidad similar siglos antes del nacimiento de Cristo–; y porque se convirtió en un dios protector para los poderosos, esto de acuerdo al análisis que el historiador Enrique Florescano Mayet realizó en su libro Quetzalcóatl y los mitos fundadores de Mesoamérica.

En una entrevista que le realizó Tribuna de Querétaro, el académico habló de la importancia que tiene un dios que exhala el concepto de “poder” por todas partes.

“Deja de ser nomás creador y se vuelve un representante del poder. Es el protector de los gobernantes, así se le conoce en Tula y en Tenochtitlán, como el dios que protegía a los tlatoanis. Por eso dicen los cronistas del siglo XVI que el que ocupa la silla de Quetzalcóatl es un gobernante efímero porque la silla es sólo prestada, en realidad es del dios”, manifestó.

Florescano Mayet, quien posee un Doctorado en Historia por la Universidad de La Sorbona y ha sido investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y El Colegio de México, estuvo en Querétaro el 4 de octubre para presentar dicho libro en las instalaciones del Archivo Histórico del estado.

Ahí, el historiador utilizó sus palabras para trasladar uno de los patios coloniales más famosos de Querétaro a una época donde la soberbia de sus portales no tiene sentido: la antigüedad prehispánica.

Con una prosa pausada, como si quisiera ofrecer el tiempo como sacrificio a la serpiente emplumada, el investigador explicó el mecanismo mediante el cual los mesoamericanos comprendían el poder.

“Los reyes hicieron una manipulación que se sigue haciendo en todo el mundo. Los creadores de la planta del maíz son los campesinos, pero por manipulaciones políticas e ideológicas dejaron de sacralizar al campesino para transformar al dios del maíz en el dios del poder”.

Mencionó que éste es un recurso presente no sólo entre los primeros mexicanos, sino también entre algunas culturas del viejo mundo. Incluso explicó la semejanza que esta cosmovisión guarda con algunas manifestaciones culturales de la cultura cristiana.

“Muchos mitos como el cristiano exigen que el rey sea un representante de Dios, antes los obispos debían ungir al rey para que fuera el rey, de ahí viene una tradición que cambia según los pueblos. Generalmente los reyes se hacen descender de los dioses”.

Enrique Florescano explicó que éste es un mecanismo mediante el cual el mito se transforma en un elemento para hacer política dentro de una sociedad.

“La política se hace con todos los mitos, creencias, tradiciones y aparato político. Hoy se hace por el periódico, la televisión, el Internet u otros medios más rápidos que la palabra escrita, antes se hacía con el mito”.

Foto: Gabriela Lorena RoldánRastros de Quetzalcóatl en Guatemala

Sobre sus razones para asegurar que Quetzalcóatl es la deidad más antigua del panteón mesoamericano y que incluso los olmecas lo veneraban, el historiador utilizó como argumento un descubrimiento que se realizó en el Petén guatemalteco en el año 2001.

“En Petén se descubrieron unas pinturas murales maravillosas donde vemos al dios del maíz adorado por una serie de mujeres que le llevan tamales justamente de maíz, no conocían la tortilla en Centroamérica…

“Hay una escena del Popol Vuh que dice que cuando se creó el mundo hubo cuatro árboles en los cuatro puntos cardinales y que el dios del maíz hizo un sacrificio y de ahí surgió el cosmos. En el mural de Petén están los cuatro árboles y los dioses haciéndose una incisión en el pene y derramando su sangre.

“Lo interesante está en que el dios del Petén tiene todos los rasgos de un dios olmeca, por lo que podemos decir que el dios del maíz es la deidad más antigua entre los mesoamericanos”, aseguró el académico.

También mencionó el caso de una cabeza olmeca descubierta en Tabasco y que actualmente está fuera de exhibición. De acuerdo con sus datos, esta cabeza, que representa a un dios al que le brota maíz de la cara, se asemeja mucho a la pintura del Petén.

 

Migración masiva de Teotihuacán a Guatemala

Durante la presentación de su libro, aseguró que lo más probable es que la figura de Quetzalcóatl haya llegado a Teotihuacán desde la cultura olmeca para luego extenderse por todo el territorio mesoamericano.

Una de sus tesis afirma que se generó una migración masiva desde Teotihuacán hasta Tikal en Guatemala.

“Hay un mural en Tikal donde se muestra la entrada de un ejército para conquistar la ciudad. Ahí se aprecia cómo los invasores, muy probablemente teotihuacanos, decapitan al rey y establecen una nueva dinastía de cultura maya pero dioses toltecas, entre los que se encontraba, claro, Quetzalcóatl”.

Manifestó que fueron los teotihuacanos quienes relacionaron al dios del maíz con la imagen de la “serpiente emplumada”.

“La serpiente emplumada es un culto muy antiguo que se difunde en Teotihuacán. Ahí aparece con esos rasgos que la vuelven un ser híbrido: por un lado su condición de reptil y por el otro sus plumas. Estos rasgos representan una fusión entre los poderes creativos de la tierra y los poderes germinales del cielo”.

Aseguró que la versión más popular de Quetzalcóatl es una alteración de los frailes evangelizadores, quienes buscaban aprovecharse de ciertas similitudes doctrinales entre el cristianismo y la veneración del dios mesoamericano.

“Muchos frailes fueron buenas personas y aprendieron las lenguas indígenas. Como parte de ese diálogo supieron que tenían un dios que guardaba similitudes con el cristiano y que además había ritos parecidos al bautismo, entonces añadieron más elementos cristianos a la leyenda, llegando incluso a afirmar que por acá hubo apóstoles. Ahora sabemos que eso es falso”.

Destacó que el interés por conocer al verdadero Quetzalcóatl inició durante la revaloración de los estudios indígenas desde la perspectiva lingüística.

“Desde los años ochenta se desarrolló una historiografía que pretendía ir más allá de los meros testimonios legados por los frailes… yo mismo me topé con muy poco material cuando me empecé a interesar en el tema.”

Sin ningún tapujo, el especialista en historia de la economía reveló los motivos que lo llevaron a interesarse por el dios.

“Un día me puse a leer el Popol Vuh y no entendí nada, eso me dio mucha tristeza porque yo venía de hacer mi doctorado en Francia pero era incapaz de comprender a mis propios antepasados. Empecé a documentarme y para mi sorpresa encontré pocos libros sobre la estructura del mito…”

“Tuve que leer a Lévi-Strauss y a otros para entender el Popol Vuh, luego me enamoré de Quetzalcóatl y descubrí en él al dios del maíz, un dios que ha sufrido muchas transformaciones desde la antigüedad hasta el presente”, concluyó.

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