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Reforma al 24 abre la puerta al Estado confesional: Javier Méndez

Si el Estado pierde la rectoría de la educación, los valores cívicos, la tolerancia y el respeto quedan a la deriva”, manifestó el académico

Por: David Eduardo Martínez Pérez

No existe ninguna necesidad de reformar el artículo 24 de la Constitución para facilitar la apertura a la educación ‘confesional’, enunció Javier Méndez Pérez, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la UAQ especializado en Sociología de la Religión.

El sociólogo advirtió que la educación confesional es algo que ya se da en muchos colegios religiosos sin que nadie diga nada. Además, manifestó que existe un peligro de que una educación pública basada en principios religiosos provoque una confusión con respecto a la rectoría del Estado.

“Si se da el caso de la educación confesional y se pierde la rectoría del Estado, cuestiones elementales como los valores cívicos, la tolerancia y el respeto, quedan a la deriva”.

“No hay que olvidar que es muy fácil caer en el fanatismo y que éste trasciende a los grupos minoritarios. Dentro de sectores católicos también hay núcleos importantes de fanatismo, sobre todo entre las posturas de extrema derecha, recordemos que todavía está vivo El Yunque, por ejemplo”, alertó el catedrático.

Respecto a las posturas que asumen que la familia debe primar sobre el Estado en cuestiones educativas, Méndez Pérez señaló que dicha visión está incompleta y además resulta “miope”.

Indicó que esa forma de entender la realidad del Estado se basa en argumentos “baratos” que utilizan conceptos como la “unidad familiar” para manipular ciertos valores.

También puntualizó que ése es un razonamiento que “ignora por completo” todas las categorías que hay dentro de la teoría del Estado.

“El Estado está puesto ahí para la sociedad para cuidar la convivencia de los distintos grupos sociales. Habrá que leer a Rousseau (…) Si la familia está sobre el Estado, entonces las familias poderosas van a dominar”, advirtió.

 

Cúpula eclesiástica subestima a mexicanos

De acuerdo con el investigador, la cúpula eclesiástica subestima a la población mexicana al suponer que ésta es la misma que hace 50 años y que puede servirse de la reforma para incrementar su influencia sobre la población.

El académico señaló que la Iglesia católica ignora dos cuestiones fundamentales: por un lado la erosión que experimentan sus bases, y por el otro la cada vez mayor influencia de grupos religiosos minoritarios dentro de las esferas de poder.

Méndez Pérez manifestó que la Iglesia, como institución, se encuentra en declive y que esto es parte de un proceso irreversible que se basa en la pluralidad de las expresiones religiosas.

Consideró que aunque se han logrado acuerdos favorables entre la cúpula de la Iglesia católica y el Estado, hay una escisión entre lo que percibe la jerarquía y la realidad que vive la mayor parte de los fieles.

De igual forma exhibió que el porcentaje de católicos practicantes es mucho más bajo de lo que indican las estadísticas, por la gran cantidad de católicos que no van a misa y no siguen las doctrinas de la Iglesia.

“Del 84 por ciento de católicos, la Iglesia reconoce que sólo la mitad de ellos son practicantes y vive de acuerdo con los cánones de la Iglesia católica, veamos el caso de los anticonceptivos, el aborto y el divorcio. La cúpula católica sigue negociando con el gobierno pero no se ha dado cuenta de que hay una lenta erosión en sus bases sociales”, consideró.

Respecto a quienes señalan que la educación confesional fomentaría una mayor libertad religiosa, Javier Méndez afirmó que no hay que olvidar que la Iglesia no sólo es doctrina, sino también ideología y proyectos de sociedad.

“El discurso católico no sólo es religioso, también es ideológico y ha provocado muchos conflictos en nuestro país desde el siglo XIX, por eso los mexicanos estamos recelosos de la Iglesia católica. En otros países esto ya se da, en EU o Europa hay escuelas abiertamente confesionales, ahí el deslinde entre el poder político y religioso se logró de forma distinta a la nuestra, por otros pero se logró.”

Sobre la aparición del secretario de Gobierno, Jorge López Portillo Tostado, como funcionario público en una misa presidida por el obispo de la diócesis, el investigador advirtió que eso era una obvia transgresión contra el Estado laico, aunque fuera “parte del juego político”.

Mencionó como ejemplo de situaciones similares las actuaciones de los candidatos a la Presidencia de la República durante la visita de Benedicto XVI.

“Que funcionarios asistan a eventos públicos como funcionarios es algo que forma parte del juego, ve la actitud de los candidatos ahora que vino Ratzinger. Tenemos políticos que han olvidado por completo lo que significa el Estado laico”, concluyó.

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