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Regalos a periodistas, complicidad ‘enfermiza’: Martín Caparrós

“No sólo hay que negarse a aceptar el regalo, sino denunciar a quien lo ofrece”, explicó el periodista argentino

Por: David Eduardo Martínez Pérez / Carlo Aguilar

La entrega de regalos a reporteros por parte del Gobierno Estatal (Tribuna de Querétaro 644) establece una complicidad ‘enfermiza’ entre medios y poder que hace al periodista sentirse comprometido con quienes trabajan en la administración pública, consideró el periodista y escritor argentino Martín Caparrós, ganador de cuatro premios internacionales, entre ellos el de Periodismo Rey de España.

Entrevistado en la Feria Internacional del Libro (FIL) 2012 en Guadalajara, el también autor de la novela política A quien corresponda, indicó que aunque a él nunca le han ofrecido bienes o dinero a cambio de manejar la información de cierta manera, todo periodista tendría la obligación moral de rechazar dichas dádivas.

“Siempre estoy esperando que me ofrezcan o me regalen algo, para poder rechazarlo altivamente…, lo que pasa es que no me ha sucedido. Creo que cuando un periodista recibe cualquier cosa que pueda hacerlo sentir comprometido o en deuda o lo que sea, tiene que rechazarlo.”

El ex jefe de Redacción de la revista Página/30 advirtió que incluso sería conveniente denunciar a las autoridades cuando éstas se acercan a los reporteros para ofrecerles casas, pantallas de TV, reproductores, hieleras, memorias USB, o algún otro artículo como los que fueron entregados en la “Comida de Fin de Año” del Gobierno Estatal, el jueves 13.

“No sólo hay que negarse a aceptar el regalo, sino denunciar a quien lo ofrece y decir: ‘Esta persona quiere comprarme con tal cosa, agradecemos el regalo pero no lo aceptamos porque quieren comprar nuestras opiniones, es una cuestión de conciencia’.

“Uno no debe aceptar regalos de instituciones, tiene que rechazarlos y si es posible decir que los ha rechazado, para dejar al descubierto prácticas anormales. Esto pone en evidencia las condiciones en las que cada periodista escribe. Hay que develar las alianzas turbias que no deberían de ser”, manifestó el ganador del Premio Planeta Latinoamérica en 2004.

 

Periodismo digital: prácticas tradicionales en nuevas plataformas

En lo que respecta al desarrollo del llamado periodismo digital, Caparrós cuestionó su existencia y consideró que éste es la irrupción de prácticas tradicionales del periodismo en plataformas tecnológicas que no existían hace 20 años.

“No creo mucho en esa clasificación de periodismo digital. Una buena crónica aparecida en una página de internet no es periodismo digital, es lo mismo de siempre sólo que en vez de una plana de papel, aparece en una pantalla de computadora…

“Hay por supuesto otras cosas que son periodismo producido específicamente con técnicas de computadora, pero es otra cosa. Es algo que me parece muy inteligente y está en pleno desarrollo. Pero lo que hay en internet publicado no es periodismo digital, es el periodismo de siempre”, consideró.

El ex corresponsal de Radio Belgrano en España advirtió que el internet ha generado mayores posibilidades para que se publiquen materiales tradicionalmente omitidos en la prensa tradicional debido a cuestiones de espacio o línea editorial. En ese sentido valoró mucho el trabajo de los periodistas que también son blogueros y señaló que ahí hay un nicho para rescatar géneros como la crónica y el reportaje.

Finalmente, afirmó que en la actualidad hay una situación difícil para el periodismo en Argentina, no tanto debido a la censura, sino a la desacreditación que sufren diversos medios por parte del gobierno de Cristina Fernández.

Sin mostrarse crítico con la mandataria, el escritor puntualizó que ahí existe el riesgo de que no se divulgue información importante debido a que el peso recae en “quien dice las cosas” y no en “lo que se dice”.

“Hay ataques muy fuertes contra esos medios que les sirven para que no se discuta lo que se dice sino quien lo dice. Si Clarín asegura que el vicepresidente cayó en corrupción, la Presidencia no lo reconoce, cierra la discusión demonizando al medio como enemigo del Estado.

“Eso no significa que se les impida publicar nada. No hay una disminución a la libertad de expresión, pero sí un combate permanente entre los medios y el gobierno que hace todo complicado”, concluyó.

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