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Rosa María Córdova: 8 años de castigo de político y el temor de no volver a las aulas

Rosa María Córdova es una de las profesoras que todavía viven el “castigo político” de la reforma educativa de Enrique Peña Nieto. Docente de trayectoria en Querétaro, luchadora de las causas de la izquierda y un amor a la enseñanza son los aspectos que definen a la maestra que no pierde la esperanza de que el presidente Andrés Manuel López Obrador interceda para que ella pueda volver a trabajar.

Rosa María se acercó decidida y con entusiasmo a la banca que sería parte protagónica de la plática de los siguientes minutos. Una mujer decidida y con una confianza de palabra que la distingue. El clima frío hizo que trajera consigo una chamarra de color guinda, lo cual nos recuerda un poco sobre su constante lucha social de izquierda. La charla comenzó y las ideas de Rosa fluyeron.

Rosa Córdova contó parte de su historia y trayectoria que la forjó a quien es actualmente. Recordó su infancia en Lomas de Casa Blanca, donde creció a finales de los sesenta y principios de los setenta: “Vengo de una familia muy católica, de una madre muy trabajadora que se ha dedicado siempre al comercio y mi papá también fue comerciante”. En su formación básica pasó por escuelas católicas.

La otra parte importante de la formación en su infancia fue ser fundadora del mercado Lomas de Casa Blanca, pues cuando cursaba quinto de primaria, tutelada por su mamá pidió su lugar y logró ser parte de los orígenes del mercado:

“esa es otra parte importante de la niñez que va acompañada del trabajo escolar, del acompañamiento como hermana mayor con mi mamá para poder atender los hermanos menores y el tránsito en el mercado y las escuelas católicas”.

En el ámbito escolar menciona que “en los resultados numéricos” se considera como una alumna promedio “más pegada a las bajas calificaciones” ya que tenía poco tiempo para los estudios y dedicaba pues “era más el tiempo que se le tenía que dedicar a la ayuda a mi mamá, a la atención a los hermanos, a la atención al trabajo que la atención que se podía tener a los estudios”.

Su interés en la docencia surgió desde muy chica, pues al ser la hermana mayor de siete hermanos “todo el tiempo me correspondió cuidar a los más pequeños. Desde muy temprana edad me gustó mucho el cuidado y aprendizaje con los niños”. Eran tres las opciones para Rosa María: derecho, psicología o ser profesora. Su inclinación por la docencia fue por el interés que tenía desde temprana edad, además de que “si era una vocación grande el trabajo en la educación”.

Además del amor a la enseñanza, Rosa María recuerda que desde muy temprana edad estuvo interesada en la política. Platica encontrarse con carteles con rostros de jóvenes de la Liga 23 de Septiembre fue una experiencia que le hizo cambiar su mirada sobre la historia, al igual que presenciar la detención de un joven: “esos dos eventos yo los recuerdo mucho y los relaciono con muchas de las situaciones que leíamos en los periódicos”.

Un momento importante en la vida estudiantil de Rosa fue el movimiento estudiantil de 1980 del cual formó parte cuando recién ingresó a la Escuela Normal del Estado de Querétaro: “Ingreso en agosto de 1979 y comienzan a pasar compañeros de cuarto y de tercero a los salones a promocionar la planilla”.

Los motivos del movimiento fueron diversos, Rosa comenta que había grupos numerosos de hasta 90 estudiantes. “Teníamos maestros que ni siquiera habían culminado la licenciatura, pero aparte los hijos de la directora ocupaban varios lugares directivos, entonces se vivía un ambiente antidemocrático”.

Esa lucha fue constante en los años subsecuentes, manteniendo siempre una visión crítica de la realidad social. En 2023, una ola de cambios impulsados por la reforma de Enrique Peña Nieto sacudió el sistema educativo, lo que llevó al despido de un grupo de docentes, incluida Rosa María, por las nuevas normativas del magisterio.

Rosa María ha aprovechado cada visita del presidente Andrés Manuel López Obrador para tratar de exponer de primera mano su caso y pedirle que dé seguimiento al compromiso que hiciera el mandatario en la caseta de Palmillas el 5 de febrero de 2019, cuando aseguró, que todos los cesados por la vieja reforma volverían a sus puestos.

En su peregrinar, logró contar su historia a Delfina Álvarez, entonces titular de la Secretaría de Educación Pública, y a Leticia Ramírez, la actual titular de la dependencia. “REQUERIMOS el acompañamiento de la federación y sus buenos oficios para sensibilizar al actual gobernador del estado de Querétaro, para que mediante convenio político se resuelvan estos pendientes en similar tesitura que se dio la reinstalación de nuestros compañeros en Querétaro y cientos más en todo el país en 2019”, dice una ficha informativa del tema.

El último trabajo de Rosa María fue en la secundaria general Las Américas, en Desarrollo San Pablo. Ella, al igual que Sergio Jerónimo Sánchez Sáenz, María De Los Ángeles Adriana Domínguez Gómez y Graciela Reyna Saucedo Mendieta, busca volver a las aulas, de las cuales fueron retiradas y retirado por la reforma abrogada de Peña.


– ¿Cuál fue el motivo que la orilló dejar su profesión?

– Pues precisamente el atentado que había contra la educación pública. Hoy todavía el presidente y varios actores políticos hablan de la mal llamada reforma educativa y eso no es cierto. Si fue una reforma educativa, no hay una mal llamada reforma educativa, lo más visible que hubo fue el atentado contra la estabilidad laboral. En el caso de la educación, una plaza de base era sumamente importante, porque implicaba que un maestro que era contratado al inicio del ciclo escolar se quedaba todo el ciclo escolar con un grupo, para que conozca cuál es el proceso de aprendizaje de un niño. Cuando se pierde la plaza de base, los contratos son por cortos tiempos. Cuando a un maestro le quitan la plaza de base, no solo la afectan a él, la principal afectación tiene que ver con la continuidad pedagógica.

El otro problema que había era que el 80% de los trabajadores al servicio del Estado somos maestros que cotizan al ISSSTE. Cuando hay una discontinuidad en la contratación, ya no cotizas de igual manera al ISSSTE.

A mí me cesaron en el 2016, no ha sido fácil estos años de castigo político, pero yo creo que vale la pena que defendamos la escuela pública a todo lo que dé.

– Además de no poder seguir con su profesión, ¿qué consecuencias trajo para usted este cese?

– Bueno, mi sueldo era el pilar del desarrollo económico de la familia, entonces hay muchísimos cambios, hay un descalabro económico muy fuerte. Pero también por otro lado, de ayuda a templar el carácter y de ayudar a templar el carácter de tu familia, de ayuda a reconocer quiénes son los que están contigo en los peores momentos, familiares o amigos o compañeros. Entonces en lo emocional te pega porque hay un desprestigio. Quien no me conoce, que no sabe de mi práctica, se atreve a hablar y a decir que nos corrieron por faltistas, pero quien conoce mi práctica saben que no es así.

– ¿Cuál es el paso que sigue para Rosa?

– Estoy caminando con un grupo de compañeros que estamos trabajando en una agrupación que le llamamos comités unidos por la cuarta transformación. Entendemos que aún con sus tonalidades de guinda en Morena y en el Movimiento y en esta gran alianza nacional tenemos que aprovechar este momento histórico para refrendar la importancia de mantener a la escuela pública como un bien público, de mantener el Estado como garante de los derechos individuales y de los derechos colectivos. Entonces para mí lo que sigue es seguir contribuyendo a la formación de nuevos compañeros.

Ángel Rivera

Estudiante la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportero del Tribuna diario y semanario desde enero de 2024.

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