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Salvador Cervantes, o la resistencia de una voz crítica

Fundó el periódico estudiantil Voz Crítica, a partir del cual empieza a vincularse el movimiento estudiantil con el obrero en el estado

Por: Miguel Tierrafría

 

El domingo 25 de julio de 1976 la mesa estaba puesta. Querétaro se encontraba listo para recibir al todavía Presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez. Venía como un invitado de lujo para la rendición del Tercer Informe de Gobierno del entonces gobernador de Querétaro, Antonio Calzada Urquiza.

Luis Echeverría llegaba para escuchar las adulaciones que constantemente se efectuaban a los mandatarios en esa fecha. Sin embargo, el contexto de aquel día también estaba marcado por la detención y el secuestro de líderes estudiantiles a nivel nacional, entre ellos Salvador Cervantes García, líder social en la entidad desde aquella época.

Los atropellos ocurrieron en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en junio, pero hubo todavía casos de desaparecidos como Luis Cisneros, entonces director de CLETA, grupo político-cultural en donde se hacen diversos proyectos autónomos y autogestión (según su sitio web).

Entonces, como un acto fruto del ‘diálogo’, Echeverría Álvarez mandó liberar a los líderes estudiantiles.

Han pasado más de 36 años de aquellos días en que Salvador Cervantes transitó como estudiante en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), donde se convirtió en un líder obrero-estudiantil. Cervantes continúa la lucha social, ahora desde la organización Ciudadanos por la Democracia y el Movimiento Ciudadano por el Derecho a la Movilidad.

Actualmente otro Calzada –José– ‘habita’ en Palacio de la Corregidora, bajo las siglas del mismo partido político –PRI–. Se está a unos días de concluir un sexenio marcado por desapariciones de miles de mexicanos, así como de vivir un contexto de violencia.

 

Un medio a contracorriente

En 1976, la búsqueda de mejores condiciones para los trabajadores y para los estudiantes fue la bandera en la que Salvador y otros de sus compañeros presenciaron un suceso en el que sufrieron la represión por diversos medios.

Fue a través de un periódico estudiantil que Salvador Cervantes, cuando encabezaba un grupo de estudiantes, manifestó inconformidades sobre la Universidad, sobre el actuar de los políticos de la entidad y sobre las injusticias que se erigían sobre los trabajadores y campesinos sin que se hiciera nada. A través del periódico estudiantil llamado Voz Crítica es que comienzan a manifestar lo que los medios locales de arraigo no se atrevían.

“La necesidad de sacar un periódico propio fue por la cobertura que daban los medios al movimiento incipiente que estaba apenas naciendo o mejor dicho fortaleciendo.

“Entonces tuvimos esa necesidad de sacar un medio propio y fue lo que decidimos, un impreso tamaño tabloide y en el cual expresábamos pues tanto nuestra posición como nuestras inconformidades sobre diferentes cuestiones tanto internas de la Universidad como inclusive de la política de la entidad”, manifestó Salvador, quien en la actualidad participa en diversos movimientos sociales en Querétaro como la convención nacional contra la ‘imposición’ de Enrique Peña Nieto.

Pero la creación de Voz Crítica no se da en vano. A través de ella se denunció que diversos funcionarios de gobierno intervenían en las decisiones que definían el andar de la Universidad.

En la tesis “Opinión pública y control político en el estado de Querétaro”, José Ramón Jiménez Esquivel precisó que “esta situación, nos da una idea clara de la intromisión tan grande que tenía el Gobierno del Estado en las decisiones de la Universidad Autónoma.”

 

 

Salvador Cervantes se erigió como el líder de Voz Crítica, aquel que se atrevió a denunciar tanto la corrupción del sistema educativo, como de temas del transporte público y el despido de trabajadores.

Fue así que de ser un mero líder estudiantil, el movimiento que se erigió en torno de la publicación creció como la nieve, al grado de aglutinar organizaciones de obreros y campesinos a la misma causa.

“En principio era un movimiento estudiantil y se fue fortaleciendo con demandas de la sociedad y entonces se convirtió en un movimiento más popular y es donde se viene ya la represión no solamente al interior de la Universidad sino la represión por parte del Estado, llámese Gobierno del Estado o inclusive Gobierno Federal porque ya el movimiento queda inmerso dentro de una serie de movimientos que se da en ese tiempo en el país”, consideró.

Si bien el movimiento de Voz Critica comenzó como un ente aislado, tan sólo a nivel universitario, de pronto se vio inmerso en una serie de movimientos que surgían en todo el país. Eran los años setenta, en la resaca de lo que fue el movimiento estudiantil del 68, y la llamada ‘guerra sucia’ era ejecutada por parte del gobierno de Echeverría para evitar rebeliones contra el sistema político.

De las primeras actividades realizadas como manifestaciones, se efectuó una protesta ante el aumento del transporte público que decretó el Gobierno del Estado, además de la indiferencia de las autoridades ante los abusos que hacían los concesionarios. Las actividades del movimiento estudiantil no quedaron en esa instancia.

“Aunque el movimiento nuestro en principio es estudiantil y tiene un cierto despegue cuando hay una inconformidad por el aumento a la tarifa del transporte público, entonces los estudiantes nos lanzamos a las calles, protestamos por eso y ya entonces en ese tiempo se están dando algunas (injusticias), principalmente despidos de líderes muy selectivos en las empresas, líderes sindicales o gente inconforme y en algunos casos hasta pequeñas huelgas se llevan a cabo.

“Entonces al surgir el movimiento estudiantil nuestro y salir un poco más hacia la calle hay conocimiento por parte de algunos de los obreros despedidos de lo que se está haciendo en la Universidad; se acercan a nosotros y empieza a vincularse el movimiento estudiantil con el obrero”, afirmó Cervantes García.

 

La primera detención

Un año antes del Tercer Informe de labores del entonces gobernador Antonio Calzada Urquiza, en mayo de 1975 se secuestra por primera vez a Salvador Cervantes junto con otras cinco personas, quienes son conducidas a la fuerza en automóviles sin placas.

Citado en la tesis de “Opinión pública y control político en el estado de Querétaro”, Javier Peñaloza afirma que “seis de los arrestados fueron soltados libres al día siguiente, sin cargos; pero a Salvador Cervantes se le remitió ante un agente del Ministerio Público (Gilberto Vargas Muñoz), con la acusación de que era drogadicto y traficante de drogas.

“Por supuesto, como la policía le había quitado las llaves de su coche, había introducido en éste un paquete de drogas, recurso frecuente en esta clase de atropellos al derecho. Se consumó el escarnio a la ley, y Cervantes entró en la prisión de penales, muy ajenos a las lides políticas.

“Pero todo el tratamiento que se dio al caso Cervantes en los medios oficiales de Querétaro, hablaban solamente de Salvador Cervantes como político: ‘comunistoide’, ‘subversivo’, ‘agitador’ y todas esas lindezas con que se pretende llenar de infamia a un hombre.”

Al tomar como ‘delincuentes’ a Salvador Cervantes y otros líderes estudiantiles, se genera una serie de protestas que desembocan en la visita de Luis Echeverría a San Luis Potosí.

“Ahí sale a relucir todo el asunto, ellos estaban pidiendo nuestra liberación, entonces eso se catapulta en los medios nacionales y también son de las presiones que se dan y que posteriormente hacen que nos liberen, entonces es cuando salgo ya de la cárcel.

“Nosotros no hacíamos nada ilegal pero finalmente al gobierno no le gusta ni que le digan ojos negros porque los tiene cafés, al Gobierno del Estado en ese tiempo que me toca a mí vivir esto, pues lo encabeza Antonio Calzada Urquiza, padre de este gobernador que está ahorita”, concluyó.

 

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