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Santa María Magdalena: Fuenteovejuna delictiva

Niños, adolescentes y adultos participan en atracos al tren que pasa por la comunidad

Por: Mariana Chávez

El ejido de Santa María Magdalena, ubicado en la capital, está “en manos de la delincuencia”. Niños, adolescentes, mujeres y hombres participan en el robo de todo tipo de productos que transporta el tren que pasa por la localidad, según denunciaron algunos habitantes.

 

La impunidad permite que los atracos se presenten de forma constante desde hace más de un año, tiempo en que también se registraron enfrentamientos entre elementos policiacos municipales, estatales y federales. El más reciente ocurrió el 18 de julio, cuando dos personas resultaron lesionadas; entre éstas, un policía.

En los enfrentamientos entre policías y presuntos ladrones o habitantes hubo patrullas apedreadas. Actualmente, el Ejército patrulla las calles de esta comunidad ubicada al sur-poniente de la capital.

A plena luz del día y hasta en dos ocasiones en un lapso de 24 horas, el tren es asaltado. Abren las paredes de los vagones con mazos. A las afueras de algunas casas o cerca de las vías del tren, aguardan con cubetas, carretillas, carros y hasta camiones en espera de la mercancía.

Del robo obtienen trigo, maíz, azúcar, perfumes, cerveza, celulares, llantas, computadoras, electrodomésticos, chatarra, cemento y todo lo que lleve el tren. Ya intentaron robar carros; no fue posible porque no tenían una grúa especial para transportar los vehículos.

Todos lo saben, señalaron los vecinos, y todos -al mismo tiempo- callan por miedo. Si alguien denuncia formalmente ante el Ministerio Público, corre el riesgo de sufrir alguna represalia.

Vecinos entrevistados pidieron el anonimato. Cada que se les pregunta sobre los robos, bajan la voz esperando que no los escuche alguien más.

Indicaron que en la comunidad, donde habitan unas 9 mil personas, saben qué familias lideran los atracos. Son unas cuatro; hijos y padres participan por igual, y se suman a la acción un considerable número de personas que esperan obtener algo del botín. Encontraron en esa actividad una forma de sustento económico.

Múltiples cómplices

La mayoría de las familias en esta comunidad es de escasos recursos. Antes se dedicaban principalmente a trabajar el campo, pero al dejar de ser éste una fuente de ingreso económico, lo dejaron, y ahora laboran como empleados, obreros o se dedican al comercio.

Los vecinos reconocen que hay un problema de descomposición social; los jóvenes están inmersos en el consumo de alcohol o algún otro tipo de droga.

Coincidieron también en que detrás de los atracos está la delincuencia organizada, en la que -consideran- participan desde personal de seguridad pública, hasta las empresas ferroviarias.

Señalaron que les avisan desde la comunidad El Ahorcado -ubicada en el municipio de El Marqués- que el tren está próximo a llegar a Santa María Magdalena, en Querétaro. Ya tienen un mecanismo de comunicación mediante el silbido de la máquina.

“Ellos saben que están cometiendo un delito y si el gobierno no actúa, estamos en manos de la delincuencia”, dijo uno de los entrevistados.

Los enfrentamientos

En marzo de 2013 ocurrió el robo de granos al tren. Al romper los vagones, el maíz quedó tirado sobre las vías y algunos habitantes aprovecharon para recolectar la semilla.

En septiembre de ese mismo año, nuevamente sucedió. Llegó la Policía Estatal, pero detuvieron a dos personas sospechosas del robo, vecinos les aventaron piedras a los elementos y la patrulla.

En ese mismo mes, un vehículo de personal de vigilancia de la empresa Ferrocarriles Mexicanos (Ferromex) fue incendiado con una bomba molotov. El suceso provocó una movilización policiaca y del Cuerpo de Bomberos, para sofocar el incendio. No hubo detenidos en aquella ocasión.

El 11 de junio de 2014, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), dependiente del gobierno estatal, arribaron a la localidad y detectaron que varias personas estaban sustrayendo costales de azúcar de uno de los vagones del tren; todos huyeron.

Los oficiales se quedaron a resguardar el producto, pero varias personas les aventaron piedras. Uno resultó lesionado en el rostro.

El pasado 4 de julio, nuevamente hubo un robo de cuatro toneladas de maíz, aproximadamente, que fue sustraído de tres vagones. Tampoco hubo detenidos.

El 18 de julio hubo un enfrentamiento entre policías y presuntos ladrones. En esta ocasión, los elementos federales que iban a bordo del tren, resguardando electrodomésticos, abrieron fuego; un presunto delincuente resultó lesionado.

Para apoyar en el operativo acudió la Policía Estatal, pero un agente resultó lesionado en el momento en que le aventaron piedras. Un compañero a bordo de otra patrulla intentó ayudarlo, pero al bajar de la unidad, dejó un arma larga, misma que le fue robada. Ante la trifulca, solicitaron apoyo del Ejército.

Para algunos habitantes de la zona, la Policía -en sus diferentes niveles- está rebasada por quienes se dedican a cometer estos hurtos; incluso, calificaron como “sospechoso” que los presuntos ladrones detenidos obtienen su libertad fácilmente.

De acuerdo con datos de la Procuraduría General de la República (PGR) delegación Querétaro, en lo que va del año, se han registrado 113 averiguaciones previas, de las cuales, 67 fueron interpuestas por Ferromex y 46 por Kansas City.

El Ministerio Público federal consignó a 11 personas; el juez decretó formal prisión a seis, el resto obtuvo su libertad por falta de pruebas.

En todos los casos, las denuncias fueron por robo a productos que transportaba el tren en diferentes puntos del municipio de Querétaro y San Juan del Río.

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