Información

Se conformó la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil del Semidesierto

Por Miguel Tierrafría

El lugar del encuentro es poco conocido: El Tequesquite. Se está cerca pero no se observan las señalizaciones. Tan sólo un pequeño papel indicando con una leyenda –Encuentro organizaciones”– y una flecha que indica el camino.

Finalmente se da con el lugar. El paisaje está compuesto por cactáceas, diversos matorrales, pero no se vislumbra el evento; camino abajo pequeñas macetas de los cactus guían a los asistentes al lugar donde se realizará el encuentro.

Aparecen las voces y las siluetas de las personas. El lugar es una casa humilde, cobijada de la madre naturaleza, donde la familia recibe a los asistentes; los invita a una mesa en la que degustan algunos bocadillos, toman una taza de café o de atole de aguamiel.

Al fondo de todo este entorno en donde hace unos meses algunos representantes de las asociaciones llegaron sin conocerse a San Antonio de la Cal y salieron como amigos, ahora platican como si se conocieran de años: comparten sus experiencias en las comunidades y, quizá, cómo les ha ido en su vida personal.

Los anteriores encuentros han sido poco usuales en su organización. No existen los grandes protocolos, los salones impecables de conferencias, los especialistas del extranjero aportando su experiencia… aquí la comunidad apoyó en la organización del encuentro, unos con la comida, los desayunos y la instalación del techo de carrizos, rodeados de la naturaleza.

Las palabras de la familia anfitriona, emotivas para la mayoría de los asistentes, marcan la apertura del encuentro.

Enseguida Blanca Isela Gómez Jiménez, coordinadora de la especialidad en Desarrollo Comunitario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la UAQ, abre los temas de discusión, no sin antes una presentación de los asistentes y un resumen sobre las actividades de la asociación a la que representan.

Cada uno aporta sus experiencias, su conocimiento, su deseo de formar esa anhelada red que les ayude como conjunto a salir adelante. Las discusiones comienzan en torno a la formación de ¿un frente?, ¿un comité?, ¿una comisión?, ¿una unión?… Una red.

Antonio Flores González, catedrático de la FCPS, explicó la definición y los ámbitos de acción de cada tipo. Finalmente se optó por la creación de la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil del Semidesierto Queretano.

Como lo hacen los diputados en sus curules, aquí, desde sus sillas de plástico, desde sus asientos de tronco, entre los matorrales, ambientados con el sonido de las gallinas encerradas en su corral, el perro atado a un árbol, los representantes de sus respectivas organizaciones levantan sus manos, dando el visto bueno a la formación de la red.

El júbilo y la emoción generan una atmósfera de esperanza. –Es como tomar a la historia en nuestras manos– se escucha dentro de toda euforia, los aplausos y las risas de los asistentes.

“Esto es un barco en un mar, hay que saber a dónde se va con este barco”, dice Demóstenes Frías, integrante de la Unión Estatal de Museos Comunitarios, y esto lo asevera en función de los objetivos que se deben perseguir en la red.

La red buscará la inclusión y participación de jóvenes

Lo que sigue en el orden del día es el establecimiento de los objetivos, donde igualmente todos los asistentes establecen sus puntos de vista con respecto a la red, la necesidad de promocionar y comercializar los productos hechos en las regiones del semidesierto queretano, además de conocer el trabajo de otras asociaciones –incluso en la misma comunidad no se conocen las labores entre ellos–.

El sol y el calor dan aplomo; el techito de carrizos cubre perfectamente a los asistentes. Circula el agua de guayaba para los que ahí residen. Alrededor del encuentro, algunas familias, niños y curiosos se acercan para ver las actividades del encuentro. Y de pronto a la entrada de la humilde morada se observa a los músicos. –Va a haber baile, mira ya llegó la música– se dice entre susurros.

Las ideas, los puntos de vista siguen a pie de cañón para poner los acuerdos sobre en dónde será el próximo encuentro, la forma en que se darán a conocer como red, así como la inclusión a ésta de los jóvenes (para una participación activa). Finalmente se pide a los asistentes su opinión para decidir en donde se realizará el próximo encuentro.

Un médico que maneja la herbolaria y en general la naturaleza, propone “El búnker de las ardillas”. Nadie más propone otra sede por lo que ésta queda como el lugar donde se llevará a cabo el próximo evento.

Las actividades del encuentro concluyen con un anuncio que realiza el anfitrión, quien indica que el 24 de septiembre en ese mismo lugar se impartirá una capacitación para la creación de un chiquero orgánico.

Así pues comienza el pequeño convivió con los platillos puestos en la mesa: frijoles, sopa de arroz, papas, carne con chile, entre otras comidas, además de bebidas como el refresco y el pulque.

El grupo integrado por tres personas ameniza la comida con música regional. El Querreque y otras piezas musicales son apreciadas por los asistentes; algunos comienzan a bailar al ritmo de las notas musicales, mientras se ponen a tono con el pulque.

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba