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Se desconoce la intensidad de tráfico de niños en Querétaro

Sin duda, uno de los delitos que más impactan y conmueven a la sociedad es el robo de infantes. Cuando un menor es raptado no se sabe a ciencia cierta el destino que tendrá: en muchos casos puede ser la prostitución, el tráfico de órganos, e incluso, llegan a ser exportados a países en donde la población infantil es muy baja.

Países como la India, México y algunos otros de África y América Latina son caracterizados como exportadores de niños; lo cual se debe, fundamentalmente, a las condiciones socioeconómicas y demográficas que padecen esos países.

En tanto que los importadores son países como Polonia, Alemania, Francia e Israel, los cuales han venido a menos en su población infantil, y una manera de abatir este problema es adquiriendo menores extranjeros…

Pero, ¿acaso en Querétaro existe este problema? Entrevistado a este respecto, Gustavo García Martínez, Procurador General de Justicia en Querétaro, aceptó desconocer, en forma específica, el número de averiguaciones que existen por tráfico de niños, así como la forma especial en que se detecta la elementación del tipo a que corresponde y así poder ejercitar la acción penal.

Señaló, además, que existen situaciones que no deben confundirse con el robo de Infantes, como el pleito entre parejas; resultado de las cuales, algún miembro de la pareja se lleva a los menores sin autorización del otro cónyuge. No obstante, aclara García Martínez, la Procuraduría estará al pendiente ante cualquier denuncia que exista.

Por su lado, José Carlos Rojano, Secretario Ejecutivo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Querétaro, dijo que el estado no se encuentra exento del fenómeno de tráfico de menores, ya que existen personas que aprovechando la ignorancia de madres jóvenes o de escasos recursos pueden llegar a “comprar o adoptar ilegalmente” un niño. Proceso que no es legal, porque toda adopción debe ser ventilada ante los tribunales; ante lo cual, muchas personas prefieren evitar los trámites y el fenómeno se presenta de manera subterránea.

No podemos hablar de estadísticas o números exactos por la dificultad del propio problema, pero sí podemos abundar que el problema existe. La Comisión Estatal de Derechos Humanos en conjunto con la Procuraduría y organizaciones no gubernamentales realizaron un conjunto de pláticas sobre el tráfico de niños y las adopciones ilegales.

Hace algunas semanas se tuvo la denuncia de un intento de tráfico de menor. En este caso existía una adopción aparentemente legal, pero que, al indagar, resultó sospechoso que los presuntos adoptantes —ambos extranjeros— querían adoptar a un menor de 8 años de edad cuando tenían a un hijo de esa misma edad, pero con problemas físicos; de lo cual se dedujo que en realidad se planeaba el tráfico de un niño para la sustitución de órganos.

Este tipo de problemas en general se han evadido, argumentando que es muy difícil que se lleve a cabo, puesto que para el trasplante de Órganos se requieren equipos médicos muy costosos; todo lo cual, si bien es cierto se sabe que se presenta de forma subterránea y que así no es fácil detectar a las clínicas ilegales.

Si en Querétaro se puede prevenir el tráfico de menores se estará dando un gran paso hacia adelante, para esto se debe ajustar nuestra legislación a los convenios internacionales, que, en materia de adopción, México ha firmado, si estos se respetan se crearán mecanismos para que la adopción sea eficaz y contundente en beneficio del menor.

En este sentido, Raúl Franco Cedillo, Procurador de la Defensa del Menor y la Familia del DIF estatal, menciono que realmente en la procuraduría se habla de una cantidad importante de casos que se llegan a saber: “no omito decir que ha sido personal de la procuraduría la que ha presentado los hechos ante el Ministerio Público para que se investigue si hay tráfico de menores, pero son pocos los casos que se registran.

Aunque esto no refleja lo que ocurre afuera de los hospitales y de los lugares clandestinos en donde se hace la entrega del niño a cambio de un beneficio monetario, lo cual se quiere evitar sin que el problema se refleje estadísticamente como grave en el estado.

Sin embargo, si se advierten signos, síntomas y elementos y si no se realiza algo para abatirlos este problema se puede salir de control.

Además, para que se dé el tráfico es necesario que exista una persona que tenga derecho de familia sobre el infante, pues cuando es un tercero quien vende al infante sin el consentimiento de sus familiares, el código penal duplica las sanciones.

En 1996 por parte de la Procuraduría de la defensa del menor registro tres casos mientras que por parte del ministerio público se canalizó solo una. En el primer trimestre de 1997 se han registrado cuatro casos quedando por definirse dos o tres casos más.

Finalmente, Franco Cedillo, mencionó que las adopciones llevadas ante un juez familiar excluyen las que pretenden el tráfico de niños o de órganos; y aun en el caso de que las madres de escasos recursos no quieran dar a sus hijos en adopción existen programas de asistencia social del DIF, que consisten en apoyo alimentario, servicios médicos y ayuda psicológica.

Sin duda el tráfico de niños aún sigue siendo del desconocimiento de la mayoría de la población, que ocupada en sus problemas económicos y morales, no se da cuenta de lo que sucede en torno a ésta problemática; sin embargo, lo que si resulta injustificable es que algunas autoridades no presenten el interés suficiente a este problema.Lo cierto es que el robo de niños es un delito que, aunque no alcance fianza, la pena máxima se reduce a unos cuantos años.

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