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Seguridad Pública Nacional bajo el nuevo gobierno: ¿Continuará la estrategia de “abrazos, no balazos”?

La estrategia de seguridad pública impulsada por Andrés Manuel López Obrador, conocida como «abrazos, no balazos” está centrada en la prevención y la atención de las causas estructurales de
la violencia y ha sido objeto de múltiples críticas, en gran parte debido a su aparente simplificación, como lo indica el psicólogo, Omar Vielma, en entrevista con Tribuna de Querétaro: «Se ha simplificado demasiado. ‘Los abrazos, no balazos’, en realidad es una metáfora de construir una política de prevención desde las infancias tempranas» comentó, aludiendo a que la estrategia no es tan ingenua como la presentan sus detractores.

Con la transición de poder hacia Claudia Sheinbaum, la expectativa sobre la continuidad o cambio en la estrategia de seguridad pública es un tema central en el debate político y social de México. El país sigue enfrentando altos niveles de violencia, con episodios críticos en regiones como Sinaloa, Jalisco y Zacatecas. La cuestión principal es si Sheinbaum mantendrá la política de «abrazos, no balazos» implementada por su predecesor o si optará por modificarla en un intento de frenar el aumento de la criminalidad.

Sheinbaum, en este sentido, enfrenta un desafío: seguir apostando por una política preventiva que no ha logrado disminuir significativamente los niveles de violencia en el país o implementar cambios que fortalezcan la respuesta inmediata a la delincuencia. Vielma sugiere que la solución está en mejorar las estrategias de prevención: «Evidentemente seis años no han sido suficientes para pacificar un país que sangraba por todos lados, la prevención criminal no surte efecto en un sexenio; se le tiene que apostar a largo plazo.»

La Estrategia de Sheinbaum: ¿Continuidad o Cambio?

El enfoque de seguridad hasta ahora ha sido evitar confrontaciones directas con los cárteles y en su lugar, priorizar la atención a las causas estructurales de la violencia, como la pobreza y la falta de oportunidades. Sin embargo, bajo esta estrategia, México ha visto un incremento en homicidios y violencia de alto impacto.

El psicólogo y excoordinador del Centro de Investigaciones Jurídicas y Criminológicas de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro, exploró cómo Sheinbaum podría encarar esta situación. Vielma argumenta que, aunque Sheinbaum proviene del mismo partido y ha mostrado afinidad con muchas de las políticas de AMLO, existen indicios de que podría ajustar la estrategia de seguridad para mejorar los resultados en regiones clave.

«Sheinbaum ha señalado la importancia de la Guardia Nacional, pero también ha hablado de una
mayor coordinación entre niveles de gobierno y el fortalecimiento de las instituciones locales, lo
que podría marcar un ligero cambio hacia una postura más preventiva y menos reactiva»,
explicó. Según él, esto sugiere que, aunque no se espera un giro drástico, podrían incorporarse
medidas más específicas en la lucha contra el crimen organizado.

Aumento de la Violencia: Sinaloa y Regiones en Crisis

Uno de los retos inmediatos de Sheinbaum será enfrentar episodios de violencia en estados como Sinaloa, donde el crimen organizado tiene una presencia histórica y recientemente está viviendo un secuestro y una guerra sin fin como lo han mencionado medios nacionales. Vielma destaca la necesidad de respuestas diferenciadas, adaptadas a las particularidades de cada región: «En algunos lugares se requerirá reforzar la presencia militar, pero en otros no. Hay que comprender los contextos históricos y políticos que han permitido el surgimiento de estos grupos delictivos.»

La presencia de las fuerzas armadas en estados críticos será inevitable en el corto plazo, pero Vielma advierte que la verdadera solución está en combatir las causas estructurales de la violencia, como la desigualdad y la falta de oportunidades: «Estos brotes de violencia estructural van a seguir presentándose mientras no se atiendan las brechas de desigualdad.»

Desafíos a los que se enfrenta

Un aspecto clave que Sheinbaum deberá abordar es la percepción pública sobre la efectividad de las políticas de seguridad. Si bien AMLO defendió su enfoque como una alternativa humanista a la guerra contra el narco, el desgaste social por la falta de resultados tangibles es evidente.

Aunque la política de seguridad de López Obrador no logró pacificar el país, Vielma señala algunos aciertos que Sheinbaum podría aprovechar: «Hubo avances en el combate a la pobreza y la desigualdad, que tienen repercusiones directas en la seguridad.» Además, destaca que la lucha contra la corrupción ha comenzado a dar frutos, aunque aún falta camino por recorrer.

Uno de los mayores desafíos para Sheinbaum será encontrar un equilibrio entre una política de prevención social y la necesidad de intervención militar en áreas críticas. Vielma sugiere que el papel de la Guardia Nacional, bajo el mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), debe ser bien comprendido para evitar una visión excesivamente militarista del problema: «La militarización no significa que veremos a militares en cada semáforo; es una respuesta a necesidades específicas.»

Coordinación entre Niveles de Gobierno: Un Reto Clave

Otro desafío que enfrentará Sheinbaum será mejorar la coordinación entre el gobierno federal, los estados y los municipios. El psicólogo enfatiza que, en muchas ocasiones, los esfuerzos en seguridad se ven fragmentados debido a la falta de comunicación entre estos niveles de gobierno: «Los municipios tienen la información más detallada, pero suelen estar desatendidos. Se necesita una estrategia de coordinación más eficaz.»

Esta falta de cohesión ha sido uno de los grandes obstáculos para la implementación de una política de seguridad efectiva en México. La nueva administración deberá trabajar en crear mecanismos de comunicación y cooperación que trasciendan las filiaciones políticas y se enfoquen en un objetivo común: la pacificación del país.

Atención a Víctimas y Reformas al Sistema Judicial

Uno de los aspectos más desatendidos del actual sistema de seguridad es la atención a las víctimas de delitos. El académico menciona que la Ley General de Atención a Víctimas ha sido ineficaz en muchos estados, y que este es un aspecto crucial que el nuevo gobierno debe fortalecer: «No estamos brindando suficiente asesoría jurídica, acompañamiento psicosocial ni atención médica a las víctimas de manera integral.»

Además, señala que el sistema judicial mexicano sigue siendo ineficaz y mal evaluado a nivel internacional. Mejorar el acceso a la justicia y garantizar que las víctimas reciban reparación será fundamental para restaurar la confianza en las instituciones.

El gobierno de Claudia Sheinbaum tiene frente a sí un panorama complejo en materia de seguridad pública. La violencia en México es un problema estructural que no se resolverá de la noche a la mañana, pero en voz del especialista en investigaciones jurídicas y criminológicas se cree que la continuidad de algunas políticas de AMLO, combinada con una mejora en las estrategias de prevención y coordinación, podría marcar la diferencia. Los próximos años serán cruciales para determinar si la nueva administración logrará avanzar hacia una pacificación efectiva del país o si los niveles de violencia continuarán siendo una preocupación nacional.

Ángel Rivera

Estudiante la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportero del Tribuna diario y semanario desde enero de 2024.

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