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Ser notario se mantiene como un privilegio: cronista

Las primeras escrituras privadas indígenas de la ciudad datan de 1587: “Este escribano dio fe de una transacción por un terreno del barrio de San Isidro, hoy Jardines de Querétaro”.

“Sigue siendo una posición de privilegio ser notario; no es crítica: es gente privilegiada”, apuntó Andrés Garrido Del Toral, cronista de la ciudad de Querétaro; quien, con expresión seria, recalcó que sus palabras fueron sin burlas y envidias. En entrevista con Tribuna de Querétaro, recordó la tradición notarial en el estado, desde un periodo colonial hasta nuestros días y sus implicaciones.

La tradición notarial en el estado se establece en 1550, con la entrega de “mercedes”; es decir, conferir un reconocimiento por méritos a un vasallo y otros privilegios a los originarios de la zona. Escribanos públicos dieron testimonio de hechos de las ciudades y provincias, como lo era la Ciudad de México —anteriormente Tenochtitlán y Jilotepec—; de la cual Querétaro dependió hasta 1631.

“Desde 1578, el secretario del cabildo fungía como escribano real, no solamente daba fe de los actos públicos de Ayuntamiento, sino de los actos privados de los gobernados”, apuntó Garrido Del Toral. El primer escribano real que tenía las labores de un notario actual del que se tiene registro fue Francisco Ramos de Cárdenas, que también es recordado por escribir La relación geográfica de Querétaro de 1582 a petición de la corona española; en esta debía contestar 50 preguntas acerca del naciente recinto; sin embargo, se le olvidó contestar la pregunta de cuándo se fundó la ciudad.

Tradición en barrios indígenas

Por otro lado, las primeras escrituras privadas indígenas de la ciudad datan de 1587. El cronista y académico de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) explicó que las repúblicas de indias tenían a sus propios escribanos: “Probablemente, el primer escribano vivía en San Francisquito, que fue el primer barrio que se creó (…) Este escribano dio fe de una transacción por un terreno entre indios del barrio de San Isidro; hoy Jardines de Querétaro: Sorpréndase”.

Una de las distinciones que se fue dando con el paso del tiempo es que los notarios de la época colonial antes se ocupaban de asuntos públicos y privados; ahora sólo son auxiliares públicos. En la Colonia, la licencia para ser notario solo la daba el rey: aspecto que resalta lo exclusivo que era ocupar dicha posición. Desde 1917, los gobernadores otorgan las notarías en Querétaro, apuntó Garrido Del Toral.

La notarial es una tradición que viene desde la Colonia, y tomó tintes familiares en casos como el de los Esquivel, desde finales del siglo XIX: de las más familias con la tradición más larga del estado. Otro ejemplo que se dio fueron los Alcocer, aunque con una historia no tan larga. También destacan los hermanos Josefina y Francisco Pérez Rojas —este último, presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el municipio de Querétaro— y notarios como su padre, Antonio Pérez de la Peña, y su abuelo, Antonio Pérez Alcocer.

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