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“Si Juárez viviera, con nosotros estuviera”. Crónica de la visita del Papa Benedicto XVI

Por Víctor Pernalete / Enviado especial

Amanece en León, Guanajuato. Aire frío, el sol se muestra tímido atrás del Cerro del Cubilete, el cerro de José Alfredo. En el Nou Camp, aquél mítico estadio de futbol, hoy no hay Panzas Verdes. En lugar de eso, León se viste de amarillo y blanco, los colores del Estado Vaticano.


Hoy es 23 de marzo, un día histórico para León. Algunos de sus habitantes consideran, incluso, que es el día más importante de su historia.

Benedicto XVI, el Santo Padre de la Iglesia católica, visita por primera vez tierra mexicana y León tiene el honor, de acuerdo a sus habitantes, de ser sede de la visita papal.

Son las 7 de la mañana y ya hay gente en las calles. Vestidas con playeras y gorras blancas con el logo de la visita del Papa Benedicto XVI –indumentaria que, por cierto, nadie sabe quién se las dio– esperan felices el recorrido de Benedicto XVI por las principales avenidas de la tierra de la piel y del zapato.

El día pasa, las horas se gastan, pero nadie se cansa. Para los hambrientos, unos sándwiches preparados sobre las bancas callejeras. También hay comerciantes que hacen ‘su agosto’, vendiendo aguas, refrescos y tortas en la calle.

No sólo los ambulantes; tiendas de autoservicio y restaurantes también han dispuesto improvisadas extensiones de sus negocios a las aceras de León. El Gobierno del Estado de Guanajuato espera una derrama de 888 millones de pesos en los próximos tres días.

El Papa sobrevuela León

La señal internacional comienza su transmisión con la imagen del primer avión que ha viajado entre Roma y Guanajuato en un vuelo comercial en toda la historia. La empresa es Alitalia y a bordo, Benedicto XVI está a punto de aterrizar en tierras mexicanas.

La gente en las calles sigue tan animada como en la mañana. Tras el discurso de Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de México, y de Benedicto XVI, Jefe del Estado Vaticano, el Santo Padre de la Iglesia católica abordará su impecable “papamóvil” traído especialmente desde Roma, para recorrer los 32.5 kilómetros que separan el Aeropuerto Internacional de Guanajuato y el Colegio Miraflores, lugar donde el Papa se dispondrá a descansar durante los tres días que dura su visita apostólica.

En esos 32.5 kilómetros, 50 mil voluntarios entre familias, estudiantes jóvenes en general, aguardan para ver, durante unos segundos, el paso de Benedicto XVI.

No sólo jóvenes de escuelas católicas lo esperan, incluso un Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) se ha organizado entre alumnos, maestros y directivos para estar presentes en el paso de Benedicto XVI. Hoy no hay clases ni actividades en León. Hoy es un día festivo.

Benedicto XVI por las calles y empiezan los problemas

Tras casi 12 horas de espera, los voluntarios apersonados frente al hotel Hotsson, que alberga al Centro Internacional de Prensa, ven pasar al “papamóvil”.

El gusto dura apenas unos segundos, ya que el famoso vehículo papal va a una velocidad media. Más dura el gusto de ver a toda la comitiva de la Policía Federal que resguarda al “papamóvil” desde enfrente y desde atrás.

Después del paso de Benedicto XVI, algunos fervientes seguidores del Papa empiezan a enfrentar a unos manifestantes del Centro de Acción Laica, quienes armados de pancartas defienden al Estado laico en protesta de la presencia de Benedicto XVI en año electoral, y recordando que El Vaticano es un Estado extranjero.

Lo que empieza como un curioso enfrentamiento entre vítores a Benedicto XVI y defensa al Estado laico, se convierte en algo serio cuando los ánimos se caldean.

Los seguidores del Papa intentan tapar las pancartas de los manifestantes y entre gritos de “¡Fuera, fuera!”, pretenden sacar de la calle a los manifestantes.

De repente empujones, gritos y agresiones hacen su aparición. Hay molestia en el ambiente. Los manifestantes gritan “¡Si Juárez viviera, con nosotros estuviera!” y los feligreses responden “¡Se ve, se siente, el Papa está presente!”.

“Vamos a estar manifestándonos; ya preveíamos esto, no es la primera vez. Sabemos que han quemado libros, han roto ventanas, han quemado. Son los grupos de ultraderecha”, declara Quetzalcóatl Balam, uno de los jóvenes manifestantes que denunció haber sido agredido.

La bronca termina en cuanto la policía municipal de Guanajuato se decide a actuar, retirando a una calle aledaña a los manifestantes, mientras los feligreses cantan orgullosos “¡Sí se pudo, sí se pudo!”, luego de haber “sacado” de la avenida principal a los miembros del Centro de Acción Laica.

Ya en la sala de prensa, el padre Federico Lombardi, vocero de El Vaticano, comenta al respecto:

“La organización aquí de la visita no sabe si hay algo, pero yo tengo una larga experiencia en viajes del Papa en diferentes países, prácticamente siempre hay algunos que no están de acuerdo y que lo dicen, lo expresan de alguna manera.

“Esto es normal en una sociedad democrática, no es una sorpresa ni para el Papa ni para nosotros. Es preciso que los que desean celebrar la visita del Papa puedan hacerlo sin disturbio de los otros, cada uno tiene la libertad de manifestar su pensamiento, pero cada uno debe respetar a los otros y si se ve que hay una gran fiesta por la gran mayoría del pueblo, no es justo de disturbar esta gran fiesta”.

Mientras, Benedicto XVI ya está en el Colegio Miraflores. La espera se alargó a horas, y la satisfacción se redujo a segundos. Pero la algarabía en León es la misma.

León dejó de ser panza verde. Hoy, ondea el amarillo y el blanco en lo más alto. Con el Cerro del Cubilete como testigo, Benedicto XVI ya está en Guanajuato.

Si hoy viviera José Alfredo, estaría escribiéndole una canción al Papa.

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