Información

Si la ciudadanía lee, no importa lo que haga Peña: Luis Alberto Arellano

Por Víctor Pernalete

“Que la gente lea. Los candidatos son irrelevantes”, manifiesta seguro Luis Alberto Arellano, poeta y escritor queretano ante la pregunta de cajón.

Desde aquel resbalón de Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, las campañas presidenciales se han convertido en una cacería de novelas y libros de cabecera en los burós de quienes aspiran llevar este país.

¿Pero acaso volteamos a nuestro buró para ver qué libros se encuentran allí? A eso va el autor de obras como Erradumbre o De pájaros raíces el deseo, quien afirma, al igual que los discursos políticos actuales, que el poder está en el pueblo.

“Yo creo que el que llegue es lo mismo, mientras la ciudadanía no tenga pesos reales y formales, que haya revocación de mandato, que haya elección de candidatos independientes, plebiscitos”, considera.

Si hay un libro que todos y cada uno de los candidatos a puestos de elección popular deberían tener bajo el brazo, de acuerdo con Luis Alberto Arellano, es El arte de la guerra, de Sun Tzu.

Estratega militar de la antigua China, Sun Tzu escribió con la colaboración de sus discípulos, el primer libro conocido en la historia en el que se conjuntan estrategias de guerra.

Y si de estrategias se habla, ¿se vale llegar como sea? Esto piensa Luis Alberto:

“La política es eso, la capacidad de hacer que los demás crean en ti para ejercer el poder, entonces en ese sentido yo creo que sí. Se vale llegar como sea, está más que demostrado. El problema es qué va a pasar después de que lleguen. Yo no creo que ninguno de ellos nos vaya a salvar, ninguno de ellos tiene la voluntad de hacer algo por el país”, advirtió.

Pero además de esto, el poeta queretano recomienda un libro en particular para cada candidato a la Presidencia de la República.

Para Enrique Peña Nieto (PRI) la invitación es simple: que lea; mientras pueda leer sin trabarse, nos damos por bien servidos. Pero si el priista quisiera ponerse un verdadero reto, podría optar por comprar alguna biografía de Elba Esther Gordillo, posiblemente ilustrada para aminorar la carga, para saber en qué se ha metido y qué es lo que le espera.

Para Andrés Manuel López Obrador (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) la recomendación es más compleja: Arthur Schopenhauer. El filósofo alemán del siglo XIX y su obra más famosa El mundo como voluntad y representación, son perfectos para el candidato ‘amoroso’.

“El Peje tiene mucha voluntad pero la que no responde es la realidad. Hay un distanciamiento enorme entre lo que él quiere reformar como una imagen, no belicosa y amable, y la forma en que la gente lo ve”, expresa.

Eso sí, más allá de si la estrategia es efectiva, dudosa o no, Arellano opina: “Yo no le creo, pero tampoco le creía cuando era belicoso, no es un asunto de fe sino un tema de estrategia, y creo que está siendo mal empleada. Era mucho más divertido el Peje exabrupto, que aceptaba cualquier cosa que se le ocurriera”.

Por último, Luis Alberto tuvo una recomendación para Josefina Vázquez Mota: Dios mío, hazme candidato. Para Gabriel Quadri no hubo guía literaria: y es que al candidato de Nueva Alianza le va tan mal en las encuestas que ni el poeta se acordó de recomendarle, ni a este reportero preguntar.

“Antes, había mucho desmadre en años electorales”

Para la gente, que son los que tienen que leer, una recomendación más.

Luis Alberto Arellano propone para entender la política a Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoievski, que habla de la historia de unos hermanos rusos, con oscuros pasados, cuyo padre es asesinado.

Los hermanos, pertenecientes a una familia disfuncional, se acusan entre sí de haber cometido el crimen, siendo que en realidad, ninguno de ellos fue. Arellano celebra la manera en cómo se desarrolla la trama para que la ciudadanía entienda un poco mejor qué es la política.

Por otra parte, no una recomendación, sino un reflejo. Si un libro puede guardar en su título y argumento similitudes con este presente, para Arellano no puede ser otro que una de las últimas obras de Gabriel García Márquez: Memoria de mis putas tristes.

Más allá de libros y poemas, Luis Alberto ve con tristeza este año. Y no por la falta de propuesta, que ha sido un mal eterno, sino porque esto ya ni siquiera nos divierte.

“Yo veo un año muy desangelado, con poca participación. Poco espectáculo. Hay muy poca exposición, Peña Nieto no quiere exponerse a que le digan tonto, Josefina no tiene control de campaña, Andrés Manuel no quiere asomarse a que lo califiquen de radical.

“Todo el mundo se está cuidando las espaldas, es un año de mucha contención. La ventaja de los años electorales es que había mucho desmadre.

“Si se dan entre ellos con buen tino y hacen un buen espectáculo, ya con eso pagamos las elecciones”, agrega el poeta queretano que no duda en que una buena carcajada paga el numerito.

“Literatura y política son enemigas juradas”

Y hoy en día, qué mejor ring para “que se den con tino” que el Twitter.

Políticos, ciudadanos, bots; todos en una mixtura especial que permite la interrelación entre los diferentes actores.

“Yo creo que lo que han mostrado las redes sociales ha sido que el hartazgo por los políticos y por sus rapacerías tiene un costo, y es que en (ellas) la gente se divierte a costa de ellos.

“Toda la verticalidad y la solemnidad que quisieran tener para sí mismo, en las redes sociales eso se disuelve. Se vuelven mofa de cualquiera de nosotros y es un poco una revancha muy bien ganada por parte del pueblo mexicano contra ellos”, señaló.

Y sin embargo, los políticos, como en casi todo, fallan a la hora de tuitear. Porque un espacio con posibilidades tan infinitas se convierte, inevitablemente, en un foro de propaganda electoral. Ante la oportunidad de tener contacto directo y sin escrúpulos con la ciudadanía, los políticos prefieren usar Twitter como una vil lona publicitaria.

¿La razón? Arellano lo explica: Los políticos no tienen la piel lo suficientemente dura como para aguantar las críticas.

Al final, el debate es necio. Al menos para Luis Alberto, quien considera que política y literatura no van de la mano. Por algo tendrá sentido que algunos de los candidatos no hayan leído en su vida. O son políticos, o leen literatura.

“La literatura y la política son enemigas juradas, al leer literatura dejas de hacer política. La literatura está hecha para comprender al ser humano. La política como la hacemos en México está hecha para dominar al ser humano”.

Y al final, lo que nos queda es simple. Por lo menos, señores candidatos, diviértannos.

 

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba