Sin piñata no hay posada

¿Una piñata para la posada? Se trata de siete picos que simbolizan los pecados capitales, es una artesanía que se remonta al año 1586 y, desde inicios de diciembre, en puntos de venta del centro de la ciudad de Querétaro se producen más de cinco piñatas diarias por artesano, dado que las ventas aumentan a causa de las posadas navideñas.
“Está bien atorado el jale”, comentó Jorge, un artesano piñatero.
Este tipo de artesanía la encuentras en un mercado municipal o en tiendas locales. Seguramente la identificarás a unos 15 metros de distancia; no está anunciada la tienda, pero sí las piñatas, algunas colgadas y otras en el suelo, ya listas para vender.
Piñatas con amplia variedad de estilos y colores
Si piensas ir a comprar, debes saber que elegir el estilo es difícil, ya sea una piñata mate de color naranja con rojo y verde, o una de azul con amarillo; o una metálica de morado y rosa, o puede ser dorado, azul y rosa. Existen decenas de combinaciones en colores y en texturas, pero dependerá del artesano o la artesana la elección y creación del producto final.
Tradicionalmente, la piñata encarna el pecado, y este se tiene que golpear con un garrote o un palo, lo cual representa la fe que va a destruir ese mal. Ahora, esa tradición es poco conocida. Recuerdo que cuando era pequeño armaba piñatas en casa; según me comentó un artesano llamado Jorge, los materiales son idénticos a los de hace muchos años: papel de China, engrudo, cartulinas blancas, lazo, pegamento blanco, periódico, un globo grande, cinta adhesiva, tijeras y una brocha.
El proceso artesanal y la venta
Después, con los materiales en mano, el artesano no trabaja solo; es un equipo de 4 personas que agilizan el proceso. Primero se hace el engrudo (aunque en el caso de los artesanos este paso ya está completado). Luego, comenzaron a inflar un globo y, con la ayuda del engrudo, cubrieron todo con periódico, dejando sólo el nudo del globo.
En ese momento, una persona entró a escena para llevar la artesanía a las afueras del negocio. Según me comentan, aquí deberán pasar de uno a dos días para que, al calor del sol, seque la piñata. Mientras tanto, la producción continúa, dado que adentro del negocio se están creando nuevos conos de algún color o modificando el papel de China.
Una vez pasado el tiempo de secado, se adorna y se pone a la venta para que llegue un queretano, tal como el exteniente del Heroico Cuerpo Voluntario de Bomberos de Querétaro, Rabell Urbiola, quien afirma para Tribuna de Querétaro que “lo que la tradición ha marcado sobre la piñata, son grandes casas, mandarinas, cañas, cacahuetes, tejocotes y colaciones”.
Sin embargo, cuando se pregunta ¿una piñata para la posada?, la mayoría de las personas piensa en llenarla de dulces o juguetes. Pero seguro hay piñatas porque, como afirma el también cronista municipal de Querétaro, Eduardo Rabell, “la posada, si no tiene piñata, no es posada”.



