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Sufre abuso policiaco, la DDH archiva su caso

Casi un año después, ni PGJ ni DDH han fijado sanciones para los responsables

Por: Noé Girón

A casi un año de que el señor Epigmenio Orozco Muñiz -de 69 años- fue detenido y “madreado” por dos policías municipales la madrugada del 18 de junio del 2013, éste aún espera que se haga justicia, pues las denuncias que ha presentado, tanto en la Procuraduría General de Justicia (PGJ), como en la Defensoría de los Derechos Humanos de Querétaro, no han determinado una posible sanción contra los responsables.

La madrugada del 18 de junio del año 2013, Epigmenio Orozco Muñiz, maestro jubilado y escritor, se dirigía a su casa ubicada en la colonia Las Rosas después de visitar a unos amigos. Al transitar por Avenida Universidad, se percató de que una patrulla municipal venía detrás de él, con la torreta encendida.

“Saqué la mano izquierda. Le dije ‘pásale’, y no pasan; entonces me orillo un poco para que me pasaran, pero no pasan. Después del semáforo de Ocampo y Universidad, todavía sigue la patrulla atrás de mí. Doy vuelta ahí en “Juguetimundo” y la patrulla atrás (…) llego a la privada en donde yo vivo, que es en forma de “U”, me doy toda la vuelta y llego a la esquina de Nicolás Bravo y Luis Montañez, que es donde vivo, me estaciono en reversa, pongo mi camioneta en donde siempre y la patrulla se pone enfrente.

“Entonces me meto a mi casa y el de la patrulla me dice ‘Oiga, espere, se pasó el alto de Universidad’ y empezaron a revisar mi camioneta, era un vehículo casi nuevo, y yo les dije que qué pasaba, por qué revisaban mi camioneta.

“Me dijeron que si tenía los documentos de vehículo y yo les dije que me esperaran. Les mostré los documentos y me dijeron que se iban a llevar mi vehículo; yo les dije que no se iban a llevar nada. Fue cuando me empecé a molestar.

“Les pedí la razón y me dijeron que porque me había pasado un alto; les dije que entonces me hubieran detenido donde me lo pasé. Luego me dijeron que tenía aliento alcohólico. Entonces les pregunté qué era lo que querían, que no les iba a dar dinero, porque ya me lo había pedido. Revisaban la camioneta y me dijeron que me iban a llevar junto con el vehículo y les dije que no.

“Caminé hacia el módulo de la Policía, en donde ahora está una ambulancia, y les dije que iba a buscar testigos para que vieran la agresión que me iban a hacer o me querían hacer. Sale del módulo un paramédico, que no sé ni su nombre, y le dije que se querían llevar mi vehículo afuera de mi casa, que porque me había pasado un alto, y le pedí que me acompañara de testigo de las arbitrariedades que me querían hacer.

Me dijo “permítame, voy a vestirme”; en lo que sale, volteo para ver si ya viene y ahí me tumba, me ‘madrea’ el policía, me taclea. Le dije que se iba a meter en doble problema porque estoy operado de la columna, de tercera, cuarta y quita lumbar.

“Me madrean a como dé lugar; yo me resistí a que me subieran a la patrulla. ¿Qué puede hacer un viejito de 69 años contra dos policías? Además, llamaron 10 patrullas más para apoyo, para detenerme”, explicó.

 

DDHQ cerró el expediente apenas después que la queja fue interpuesta

Después de ser detenido, al señor Epigmenio Orozco lo llevaron a la agencia del Ministerio Público ubicada en Pie de la Cuesta, en donde se le acusó de haberse pasarse un alto.

Ahí fue recibido por la ministra Agente del Ministerio Público Especializada en Delitos de Tránsito, la misma que determinó a un niño de 4 años como culpable de dañar con su bicicleta a la camioneta por la que fue atropellado.

Después de que no lo dejaran dar su declaración sobre los hechos, fue introducido en una celda, donde empezó a pedir ayuda, pues no sabía si lo estaban secuestrando o estaba detenido, y los policías de cambio de turno fueron a callarlo “pistola en mano”.

También fue analizado por el médico en turno, quien, sin levantarse de su silla, determinó que venía drogado. Ahí mismo fue golpeado nuevamente en las costillas y lo pisaron. Posteriormente, una señorita le pidió que hiciera una prueba de dopaje, pero ésta consideró que no era necesario y lo encarcelaron de nuevo.

“Como a las 9 de la mañana me subieron y otra (agente del) Ministerio Público me dijo que ya estaba libre; me ofrecieron a firmar mi libertad, pero yo no veía porque no traía mis lentes, y me dijeron que si quería mi libertad, que firmara. Después de que firmé, me fui a Derechos Humanos, porque le había dicho a mi esposa que se fuera con ellos”.

Tras presentar su queja en Derechos Humanos, el 24 de marzo de 2014, la Defensoría dio por concluido el expediente y lo envió a la Coordinación de Seguimiento de Recomendaciones, Conciliaciones y Casos Especiales de la misma institución.

Al aceptar el proyecto de Acuerdos de Responsabilidad, mediante el oficio SSMO/DJ/1669/20014 signado por José Héctor Benítez López, secretario de Seguridad Pública Municipal, la Defensoría dio por terminado el proceso.

De tal manera que ninguno de los responsables fue castigado por las agresiones al señor Epigmenio Orozco Muñiz, quien hasta hoy sufre de dolencias en la espalda y en el hombro derecho.

La respuesta de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal ha sido que el policía responsable de las lesiones ya no labora dentro del cuerpo policiaco. Por estas razones, el señor Epigmenio Orozco Muñiz ha levantado un recurso de inconformidad, pues espera que haya reparación de los daños causados a su persona.

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