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Suicidio se cuadruplicó en últimos treinta años

Por: Reyna Sánchez

“El suicidio es un fenómeno que requiere un abordaje multidimensional que no sólo atañe el ámbito individual o familiar, sino también el desarrollo de políticas de salud pública, así como de políticas que atiendan problemas estructurales que impactan primordialmente a los jóvenes, como lo son el desempleo y la marginación”, afirmó Lorena Erika Osorio Franco, investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales que ganó el tercer lugar del Premio Alejandrina 2012 en la categoría Ciencias Sociales y Humanidades.

De acuerdo con quien ha dado cátedra en la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia, en México, el suicidio tiene una carga cultural ‘muy fuerte’ por el hecho de que la mayor parte de la población profesa la religión católica.

“El propio Durkheim describe en cuanto a que entre los católicos y los judíos son menos los casos de suicidios (por temor) que entre los protestantes o los ateos”, señaló la Doctora en Antropología Social por el CIESAS.

Sin embargo, la académica consideró que habría que reconsiderar dicho supuesto, ante los datos que se han dado a conocer en fechas recientes y que refieren un incremento de suicidios tanto en el país como en la entidad.

“En las tres últimas décadas, el suicidio aumentó casi cuatro veces, al pasar de una tasa de dos por cada 100 mil habitantes, a 7.6 a nivel nacional. En Querétaro, la tendencia fue muy similar. A fines de 2013 el número de casos ascendió a más de 100 (según confirmó el titular de la Procuraduría General de Justicia, Arsenio Durán Becerra).

“Lo que llama poderosamente la atención es que las cifras oficiales son de dos o tres años a la fecha, pero desde hace una década el incremento de este fenómeno ya se venía anunciando y pocas o nulas medidas se tomaron al respecto”, advirtió

Retomando el trabajo de Leopoldo Espinosa, Guillermo Almeida, Francisco Cortés y Guillermo Leo, publicado en 2003, titulado: “Análisis de muertes por suicidio en el estado de Querétaro”, la doctora en Antropología Social enfatizó el hallazgo de los investigadores respecto a que “este fenómeno es un problema que afecta principalmente a los jóvenes de entre 20 y 29 años de edad, a diferencia de lo que sucede en otros países, donde individuos de más de 60 años son quienes tienen las tasas más altas de suicidio.”

Por otra parte, existen distintas razones que se asocian a un trastorno mental o adictivo. Mencionó el señalamiento hecho en “Análisis de muertes por suicidio en el estado de Querétaro”, acerca de que en países como Estados Unidos o Europa, un alto porcentaje de suicidios se relaciona con un trastorno mental o adictivo; es posible saber esto por los resultados de los estudios de “necropsia psicológica”.

Según cifras aportadas por el programa de acción en salud mental, publicado por la Secretaría de Salud, en Querétaro hay sólo catorce consultorios de salud mental, ninguna cama para atender pacientes con patologías psiquiátricas, dos psiquiatras y catorce psicólogos para atender a una población que supera el millón de habitantes.

“Ante el estado que guardan las cosas, el panorama resulta desolador. Se trata de un fenómeno que ha permanecido en las sobras, pocos o nadie lo ve; por ello la necesidad de hacerlo visible a los ojos no sólo de las instancias gubernamentales y las instituciones que deben involucrarse para su atención, sino también de la sociedad queretana en su conjunto.” enfatizó.

Para concluir, Osorio Franco resaltó el hecho de que el mayor número de casos de suicidios hayan ocurrido en zonas con pobreza (Amealco) o áreas marginadas de la ciudad.

“Por ello la urgencia y la necesidad de abordar este problema con políticas mucho más integrales”, finalizó.

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