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Tela y papel sus materiales, su cultura, la inspiración

La mítica reproducción en miniatura de la cultura hñähño y su proceso de elaboración

Por: Aurora Vizcaíno

Tome una muñeca artesanal, ésas a las cuales se les llama “Marías”.

Note la calidad del bordado de sus camisitas, la hechura de su falda de cambaya, la precisión en el trenzado de los cabellos de hilo con listones coloridos y vivaces. Las hay rubias y morenas, de piel oscura y clara; todas parecidas y a la vez originales. Una auténtica reproducción en miniatura de la cultura hñähño (otomí). Pero, ¿sabe usted cómo se hacen? 

El procedimiento tradicional para fabricarlas depende del tamaño. ¿Recuerda usted a esas muñequitas del tamaño de un pulgar? Realizarlas tarda, aproximadamente, media hora. Y en un día entero se pueden crear hasta 30 piezas.

Con manos hábiles, las mujeres otomíes recortan un largo pedazo de tela que doblan y enrollan hasta que se forma la base. Misma historia con los brazos y piernas.

Cuando las partes del cuerpo han sido cosidas, se confecciona una pequeña blusa de popelina y una falda de rosa, verde, morada o azul. El toque final es añadir el cabello y zurcir la sonrisa que haga juego con los apacibles ojos en forma de cuña, o de dos simples puntos.

En caso de que se trate de una muñeca del tamaño de un refresco o de dimensiones mayores, se debe marcar en la popelina cómo serán los miembros para que puedan ser recortados, cosidos, volteados y rellenos con paja, estopa o borla.

El relleno debe ser consistente para que la artesanía esté fuerte y sólida. En estos casos, existe la alternativa de usar una máquina de coser. Un día entero se necesita para crear la forma y complexión de la “María”. Se requiere de otro más para que se le hagan trenzas, la cubran del frío y también para que pueda sonreír y mirar a través de sus labios y ojos de papel.

Puede encontrar estas creaciones en un paseo al Centro Histórico y en varios municipios del estado, especialmente en Amealco de Bonfil, sede del Primer Festival de Muñecas Artesanales.

Del 15 al 17 de noviembre este festejo contó con presentaciones de danzas tradicionales de estados como Michoacán, Sinaloa, Estado de México y Querétaro. Sin embargo, el corazón del festejo fue el Concurso Nacional de Muñecas Artesanales.

En el certamen participaron estados como: Sinaloa, Baja California, Chihuahua, Aguascalientes, Jalisco, Oaxaca, Durango, Chiapas, Hidalgo, Veracruz, Estado de México, D.F, Querétaro y Guanajuato. Variedad en los materiales utilizados, impresión de culturas distintas y distantes entre sí; significados diferentes en este encuentro.

Muñecas elaboradas de textiles, fibras de bejuco y barro. Creaciones del tamaño de una goma. Fridas Kahlos mazahuas, otomíes, huicholes y de otras vestimentas.

Una “María” arreando, como buey, a un armadillo tieso ¡Qué decir de una pareja de mayas que tenían un mohawk y las orejas decoradas con expansiones! Más de 106 creaciones se presentaron en esta competencia.

A todo esto se debe destacar que las obras que las hñähño crean se solventan con sus propios fondos: ellas compran la tela, el papel, las tijeras, los listones, el relleno, las máquinas de coser; sus propios gastos: la comida, el agua, los camiones para vender su trabajo en Querétaro…

En fin ¡Imagine cuántas muñecas en realidad venden y cuántas muñecas les quedan! Todo ello lo producen a pesar de que su presupuesto sea escaso. Todo eso debe considerar al regatear el precio de una “María”.

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