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TLCAN, China y las predicciones no cumplidas

Por: Eduardo Alcantara Jurado,

Ha publicado artículos de opinión sobre economía en el diario a. m. de Querétaro.

Licenciatura en Economía Empresarial.

Año 2014. A dos décadas de la firma de uno de los tratados comerciales de mayor importancia en la historia del país con respecto a América es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dicho tratado fue firmado en noviembre de 1992 por  los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México. Dicho tratado entró en vigor el primero de enero de 1994, teniendo como principal objetivo el facilitar el comercio de bienes y servicios entre las tres naciones como también el cumplimiento a los derechos de la propiedad intelectual.

Tras la caída del muro de Berlín, el mundo se encontraba en un ambiente con aires de libertad económica con tendencias liberales, lo que comenzaba a dar libertad al mercado, dicha corriente hizo un fuerte énfasis en  la forma de pensar de los gobiernos; dentro de esta oleada de ideas se comenzó a gestar la idea sobre unificar el comercio y comenzar un desarrollo trilateral entre las naciones integrantes.

Las predicciones sobre la puesta en marcha del TLCAN eran sumamente optimistas en lo que corresponde a las exportaciones, empleo  y el Producto Interno Bruto, las predicciones se harían realidad siempre y cuando se apegaran a su ventaja comparativa cada país. La oficina de presupuesto de Estados Unidos pronosticaba un crecimiento en el PIB  para México que oscilaba entre un 6% y 12%, pero solo se alcanzó un 6% en el año de 1997 según el Centro de Estudios de Finanzas Públicas, siendo éste el máximo observado la economía mexicana en los últimos veinte años.

Muchos modelos predecían el fuerte crecimiento entre México y Estados Unidos, Enrique Dussel Peters y Kevin P. Gallagher hacen un profundo análisis sobre tres pilares fundamentales del TLCAN:

1.    Los pronósticos señalaban que México tendría efectos positivos en el lago plazo gracias a la exportación, llevando consigo un crecimiento exponencial en el país, sostenido con fuertes empresas exportadoras hacia Estados Unidos.

2.    Las predicciones sugerían que México necesitaría ajustar sus sectores de producción, haciendo más fuertes a los sectores en los que era fuerte y comenzar a ajustar la producción a la baja en los que sus socios podrían tener una ventaja comparativa mayor con respecto a la producción, lo anteriormente mencionado llevó consigo a disminuir la producción local, que cada vez el precio de los productos locales dejaban de ser competitivos ya que las importaciones desplazaban a los productos nacionales.

3.    México mejoraría en los procesos de producción con respecto a la las exportaciones y comenzaría a tener una mayor calidad con lo que respecta al largo plazo, ya que al ingresar al TLCAN se respetarían y se vigilarían la los derechos sobre la propiedad intelectual, como también sería menester para un crecimiento en exportaciones la eliminación del valor agregado en los sectores de servicios y transportes.

El TLCAN fue un fuerte tratado para el comercio de América del Norte, en los últimos diez años ha disminuido su representatividad en el mundo, dicha disminución se debe a los grandes socios comerciales que se encuentran dentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), dichos países han incursionado en el comercio de países americanos, los cuales cuentan con economías de escala mucho más imponentes con respecto a las economías de escala de América.

China se ha convertido en el socio comercial incómodo para la eficaz realización y el correcto funcionamiento del comercio entre los socios de América del Norte. En lo que compete a la intervención del país asiático, ha desplazado la oferta de México en el mercado de Estados Unidos  como también de los Estados Unidos a México, incursionando en 53 sectores, que representan para México el 49% de todas las exportaciones a los Estados Unidos.

México y China incursionan en un semejante perfil de importación, ya que son países mayormente manufactureros en lo que cabe a sus similitudes, dicha manufactura comienza por tener una característica que es la baja calidad de producto manufacturero para exportación aunado a un bajo costo para poder mantenerse en el mercado extranjero, característica que los productos chinos han venido cambiando a través del tiempo cambiando la perspectiva de consumidor de bienes desechables a bienes de calidad.

La difícil competencia para los exportadores mexicanos frente a la exportación China hacia Estados Unidos, comenzó a tener cabida a partir del siglo XXI, a comienzos de dicho siglo México comenzaba a mantener un lugar dentro del comercio del país vecino, obteniendo el segundo lugar en importaciones para Estados Unidos.

El logro le duro a México poco más de 4 años alcanzando un posicionamiento de mercado de un 11.6% del total de Estados Unidos. Después de la entrada de China a la OMC, el gigante asiático le arrebató el segundo posicionamiento a comienzos del 2005, superando el histórico de México con un 12.1% del posicionamiento del mercado de Estados Unidos y para 2010 obtuvo un 19.1 del total de importaciones.

China es una amenaza para el comercio especialmente para México y Estados Unidos, en lo que corresponde a Estados Unidos del 96% de manufactura exportada a México tiene amenaza por el país asiático de un 62% y en lo que corresponde a las exportaciones Mexicanas de un 81% de manufactura exportada a Estados Unidos, tiene un 56% bajo amenaza por parte de China.

Una ventaja territorial que tiene México dentro de América, es el desarrollo en la producción del sector automovilístico y maquinaria pesada, dicho sector no se encuentra bajo amenaza de China, ya que las dimensiones y los costos son menores para México que para China, teniendo una ventaja territorial en dicho sector de producción.

Las economías de escala del continente asiático, han comenzado a desarrollarse exponencialmente en lo que a comercio internacional respecta, en el caso específico de China  que ha desarrollado una expansión territorial de mercado, arribando con precios competitivos y su aumento en la calidad pudiendo así desplazar la oferta de exportación entre países socios tal es el caso de América del norte.

Para mantener el buen funcionamiento del TLCAN entre México y Estados Unidos, es menester la buena regulación de las importaciones, tener una frontera más estricta con respecto a las importaciones de China con esto se reduce el consumo de ciertos artículos asiáticos recuperando así el mercado que es propiamente del TLCAN, dentro de esta política de exclusión México tendría oportunidad de mejorar sus exportaciones siguiendo los pasos del país asiático, pudiendo en un futuro poder competir con países de grandes economías de escala.

 

Reseña de Enrique Dussel Peters y Kevin P. Gallagher, “NAFTA’s uninvited guest: China and the disintegration of North American trade”, CEPAL Review Nº 110, pp. 83-108, August 2013

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