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Trabajadoras del hogar: A veces hay gente estricta, pero una sigue por necesidad

En más de 25 años de servicio dedicados al trabajo doméstico, Andrea Domínguez sostiene que ninguna persona la llegó a tratar mal, sin embargo llegó a toparse con personas estrictas que le condicionaban comer a que la familia terminara primero.  “A veces uno sigue ahí por la necesidad”, refiere.

Ella tiene 63 años de edad y ha trabajado en Querétaro, Ciudad de México, ciudades de Estados Unidos y desde hace cinco años, en Tolimán. Ella hace su trabajo -a juzgar por su expresiones- de manera alegre, pues constantemente canta y juega con un menor al que también cuida desde recién nacido.

Recuerda que en algún momento de su vida pensó en dedicarse a ser educadora de preescolar, sin embargo por circunstancias de la vida “no se pudo”. Andrea es una de las casi 2.1 millones de personas que según el  Consejo Nacional de Evaluacion de la Politica de Desarrollo Social  (Coneval) trabaja en el hogar y recibe remuneración.

En entrevista, Andrea recuerda que ha trabajado en más de 15 lugares y que incluso en ocasiones su trabajo ha sido de planta, de manera que ha vivido en la casa donde trabaja: “en un lugar duré 12 años [en Estados Unidos] allá trabajaba en tres casas [al mismo tiempo]. Lo que pasa es que ahí donde yo trabajaba […] ahí me dieron chance de vivir, entonces ahí trabajé tiempo completo como cinco años. Después la señora me dio la oportunidad de buscar otras casas para limpiar; entonces a donde vivía dedicaba dos días, luego tres días en las otras casas”.

La señora Andrea cuenta que trabajó como trabajadora del hogar durante 13 años en Estados Unidos; sin embargo, comenta también que antes de eso ya se había aventurado a salir de su casa para laborar en la Ciudad de México. “Cuando tenía 16 años me fui a trabajar a México y después de los Estados Unidos me fui a trabajar a Querétaro [capital]”.

Más tarde habló sobre los tratos que ha pasado en los diferentes lugares en lo que trabajó: “Los tratos han sido diferentes, en Estados Unidos la señora era buena gente; nunca me trataron mal, nunca me dijeron nada. Cuando trabajé en Querétaro sí hay personas más estrictas […] como que no tenían toda la confianza, porque había un lugar donde trabajé como un año y medio y pues la señora -no es que me tratara mal- pero para comer pues ya era muy tarde, [yo comía] hasta que ellos terminaban; entonces ella escribía en su refri que no podía comer lo que había ahí hasta que ella me lo diera. Entonces son diferentes tratos.  A veces uno sigue ahí por la necesidad”.

Comentó que actualmente no tiene un horario establecido, pero que aproximadamente su jornada va de las 10 de la mañana a las 4 de la tarde y -entre otras cosas- barre, trapea, lava trastes y ropa, plancha y vigila al hijo menor de la casa.

Gracias a la diferenciación entre el trabajo remunerado y no remunerado, mencionado al principio de este texto, muchas trabajadoras del hogar exigen el reconocimiento de su labor como un empleo formal. Y buscan condiciones de trabajo dignas como nueve horas de descanso nocturno para quienes están en tiempo completo, un espacio digno para vivir y comer, etc.


Día para reconocerlas

El 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, la cual puede rastrearse en Colombia, cuando en 1988 se fundó la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLATRAHO).

Según datos de Conapred, este sector de la población -en México- asciende a los 2.1 millones de personas y de estas, nueve de cada diez son mujeres; es decir, sólo el 1 por ciento de trabajadores del hogar son hombres.

Dentro de la Confederación antes mencionada, se ha optado por hacer una diferenciación entre las labores domésticas remuneradas y no remuneradas; pues, mientras que el trabajo doméstico puede ser pagado o no, el trabajo del hogar es el denominador usado para hablar de aquel trabajo que sí es retribuido con un pago.

En promedio, por datos retomados de Indeed Mx, una persona dedicada al trabajo del hogar gana aproximadamente 8 mil 641 pesos mensuales, en el país. Y esto, sigue sujeto a diferenciación por sexo: “los hombres que se dedican al trabajo del hogar remunerado gozan de mejores condiciones laborales que sus contrapartes mujeres. Por ejemplo, tres de cada diez (29.3%) hombres trabajadores del hogar percibe hasta dos salarios mínimos; entre las mujeres, la proporción aumenta a cuatro de cada diez (41.8%)”. Todo esto, tomando en cuenta la diferencia de número de trabajadoras del hogar respecto a son homónimos.

En este mismo sentido, en la Ficha temática expedida por la Conapred, se revela que un 36 por ciento de las trabajadoras del hogar encuestadas comenzaron a trabajar siendo menores de edad; de estas, un 21 por ciento lo hizo al tener entre 10 y 15 años.

De igual forma, el 90 por ciento reveló no tener un contrato para la estipulación de actividades. Y finalmente, el estudio reflejó que el 81 por ciento de las encuestadas desempeñan esta actividad por cuestiones de “necesidad económica y por factores asociados a la marginación y la pobreza, como escaso logro educativo y falta de oportunidades”.

Marián Ángeles

Estudiante de Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Reportera de Tribuna de Querétaro desde 2021

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