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Un viaje hacia la modernidad: El tren México-Querétaro entre nostalgia y sostenibilidad

El proyecto del tren México-Querétaro es una de las infraestructuras de transporte más ambiciosas en el centro de México. Con una inversión de 750 millones de pesos y anunciada para iniciar en abril del próximo año y cuyo objetivo es conectar de manera eficiente a la Ciudad de México y el estado de Querétaro, para facilitar el flujo de personas y bienes, al tiempo que busca reducir la carga vehicular en la concurrida autopista México-Querétaro, se visualiza ser terminada para el año 2028.

No obstante, este proyecto también plantea diversos desafíos y oportunidades en términos de impacto territorial y socioeconómico, que van desde la sostenibilidad ambiental hasta el cambio en las dinámicas de movilidad y economía local.

En entrevista con Tribuna de Querétaro, Ricardo Montoya Zamora, doctor en Ingeniería por la Universidad Autónoma de Querétaro, compartió sus perspectivas sobre los sistemas que conforman este proyecto, los desafíos de infraestructura en Querétaro y los beneficios de una red de transporte más eficiente y menos contaminante.

Adaptación territorial e infraestructura

Según Montoya Zamora, el tren requiere el desarrollo de infraestructuras como estaciones de transferencia que se integren con los sistemas de transporte colectivo de Querétaro y la Ciudad de México. “Es importante que exista una terminal de transferencia en Querétaro que permita a los pasajeros conectarse fácilmente con los medios de transporte local, de manera similar a la red de trenes ligeros y colectivos de la Ciudad de México. Aún no se han completado todos los estudios necesarios para definir las ubicaciones y capacidad de estas estaciones”, explicó.

Además, considera que la región de Querétaro tiene un reto significativo en términos de adaptación territorial. Para que el proyecto tenga éxito, la clave será que las autoridades y desarrolladores aseguren una planificación urbana adecuada y hagan un uso efectivo de la tecnología de transferencia modal, que permita a los viajeros cambiar fácilmente de un medio de transporte a otro.

Demanda y sostenibilidad del proyecto

Otro aspecto relevante es la demanda que este tren podría generar. Según el también ingeniero en transporte, existe una gran demanda de viajes entre México y Querétaro, no sólo para fines laborales, sino también turísticos. “Querétaro es un destino importante durante todo el año y la afluencia de turistas es mayor en los periodos vacacionales, lo que requerirá una infraestructura capaz de absorber estas variaciones en la demanda”, comentó.

Para el ingeniero, la eficiencia del tren podría convertirse en una alternativa atractiva al automóvil, especialmente si logra reducir tiempos de traslado y costos para el usuario. Actualmente, un viaje en automóvil de México a Querétaro puede costar hasta 600 pesos sólo en gasolina, sin contar el pago de peajes que ronda entre los 500 pesos al contar los costos de ida y vuelta y al viajar en un automóvil particular. Sin embargo, el costo se eleva según el transporte que se utilice, esto según datos de la página de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT). Este costo es una de las razones por las que el tren podría volverse una opción competitiva y más asequible para los viajeros.

Riesgos y desafíos medioambientales

El proyecto también implica desafíos medioambientales, aunque, según Montoya Zamora, el tren eléctrico tendría un impacto considerablemente menor en comparación con otras infraestructuras. “Al usar un sistema eléctrico, el tren no aportará emisiones contaminantes, algo que representa una ventaja en términos de sostenibilidad ambiental”, explicó. Al comparar el impacto con el Tren Maya, destacó que, en este caso, se aprovechará el derecho de vía existente, lo que podría disminuir significativamente los efectos negativos sobre el medio ambiente y las comunidades locales.

Sin embargo, el maestro en sistemas de transporte y distribución de carga, subrayó la importancia de una planificación cuidadosa para minimizar los posibles impactos en la fauna local y en el terreno, y para asegurar que la construcción no genere problemas de contaminación acústica o visual que afecten a las comunidades.

Las críticas al Tren México-Querétaro abarcan diversos puntos. Por un lado, aunque se asegura que se aprovecharán las vías ya existentes para reducir el impacto ambiental, algunos sostienen que cualquier nueva infraestructura terminará afectando los ecosistemas locales. Activistas advierten que la ampliación del tren podría incentivar la urbanización y causar deterioro en zonas naturales, en contradicción con los objetivos de conservación que promueve el gobierno, a pesar de ello la Secretaría de Medio Ambiente afirmó que el proyecto es sostenible.

Implicaciones económicas y cambio en la dinámica social

Uno de los aspectos más destacados de la implementación de este tren es su capacidad para generar un impacto económico en ambas ciudades. Querétaro podría convertirse en un destino atractivo para personas que busquen una calidad de vida más alta, permitiéndoles residir allí y trabajar en la Ciudad de México, o viceversa. La facilidad para desplazarse entre ambas ciudades podría transformar las dinámicas de empleo y vivienda, pues se reducirá en casi un 50 por ciento, esto puede crear nuevas oportunidades en sectores como el turismo, los servicios y el comercio.

El transporte de pasajeros en un tren de alta velocidad también representa una competencia significativa para los transportistas y líneas de autobuses que actualmente operan en esta ruta. Según Montoya, esta competencia es inevitable, pero el proyecto podría beneficiar a los pasajeros con opciones de transporte más variadas y seguras, con el potencial de impactar positivamente en los tiempos y costos de viaje.

Principales desafíos para la sostenibilidad del proyecto

El también coordinador de la maestría en movilidad de la UAQ destacó que uno de los mayores desafíos será garantizar la sostenibilidad del proyecto y su viabilidad económica en el largo plazo. Para ello, será fundamental que el tren pueda cubrir la demanda de manera eficiente y que ofrezca una alternativa de movilidad competitiva para los usuarios que buscan reducir sus tiempos de viaje y el costo de transporte.

El tren tiene el potencial de reemplazar una gran cantidad de automóviles en la carretera, disminuyendo así las emisiones de gases contaminantes y contribuyendo a un modelo de transporte más limpio y responsable.

Finalmente, el tren México-Querétaro es un proyecto con un impacto potencialmente transformador para ambas ciudades. Sin embargo, para que sea un modelo de transporte sostenible y eficaz, será clave contar con una infraestructura adecuada y un enfoque centrado en minimizar los impactos ambientales, asegurar la sostenibilidad económica y fomentar una transición armoniosa en las dinámicas territoriales y socioeconómicas locales.

El antiguo tren México-Querétaro

El tren México-Querétaro original, que surgió en las primeras décadas del siglo XX, fue una pieza clave en la conectividad de la región y en el desarrollo económico de las ciudades en su ruta. Inaugurado en 1937 como parte del sistema ferroviario nacional, el tren ofrecía un medio de transporte seguro y asequible para pasajeros y mercancías, convirtiéndose en el corazón de muchas actividades cotidianas y en un símbolo de modernización y progreso.

Durante décadas, el tren México-Querétaro fue testigo del crecimiento de los pueblos y ciudades que atravesaba, pues conectaba familias, negocios y comunidades. Sin embargo, el auge del transporte automotor y la falta de inversión en infraestructura ferroviaria llevaron a su gradual abandono, hasta que dejó de operar en los años 90. Para muchos, su desaparición significó el fin de una época que representaba la unión entre generaciones y la posibilidad de viajar a lo largo de hermosos paisajes a un ritmo más pausado.

Hoy, el regreso de un tren en esta ruta evoca la nostalgia de aquellos días en los que el ferrocarril simbolizaba mucho más que un medio de transporte. Para los que vivieron esa época, el antiguo tren México-Querétaro no solo era una manera de viajar, sino una experiencia cargada de historias y recuerdos.

Ángel Rivera

Estudiante la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportero del Tribuna diario y semanario desde enero de 2024.

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