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Una mirada a las entrañas del Real Madrid

Por Víctor Pernalete

Hablar del Real Madrid es hablar del futbol mismo. Ningún club en la historia ha logrado tener la presencia y la relevancia que a través de los años el equipo merengue ha logrado acumular. Las grandes personalidades combinadas con gestas históricas han hecho del Real Madrid un equipo de leyenda.

Es por ello que en su momento, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) eligió al conjunto de Chamartín como el mejor equipo del siglo pasado. El futbol, que es un deporte que data de finales del siglo XIX, seleccionó al Real Madrid como el equipo insignia de lo que significaron sus primeros cien años existencia.

Grandes glorias han vestido la zamarra merengue. Desde el legendario Alfredo Di Stéfano, el potente Ferenc Puskás, el exótico Hugo Sánchez, el férreo Fernando Hierro, hasta el inigualable Raúl González Blanco, la “Casa Blanca” ha sido hogar de los más grandes jugadores de la historia de este deporte.

Formar parte del Real Madrid es tener un pedazo de historia en las manos. Un club tan grande como el Madrid va mucho más allá de los héroes vestidos de blanco; muchos ignotos se han paseado por sus pasillos, han reído en los triunfos y llorado las derrotas, han conocido el mundo desde la óptica del Real Madrid.

Ése es el caso de Juan José López Soto. Su carácter amable y cordial esconde una historia envidiable.

Tras haber pasado 25 años viviendo el Real Madrid, de haber caminado por La Castellana y después respirado en Valdebebas; después de conocer al estadio Santiago Bernabéu como la sala de su casa, hoy se pasea sonriente por los pasillos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), tras impartir un taller extraescolar en la carrera de Comunicación y Periodismo.

Juan José es periodista. En 1985, después de haber acumulado experiencias en diversos medios de comunicación en España, fue contactado por Ramón Mendoza, en aquel entonces presidente del Real Madrid, para que se uniera a su equipo de trabajo.

¿La razón? El encanto que el presidente merengue sintió por la revista Forza Milan, del Milán A.C., propiedad de su buen amigo Silvio Berlusconi.

Eran otros tiempos. El Real Madrid contaba con un boletín mensual; Ramón Mendoza intuía hacia dónde iba el futuro mediático del club y contrató a Juan José para reconvertir aquel boletín en una revista que reflejara el espíritu de la institución. Así nació la revista Real Madrid.

Hoy en día es muy diferente. Aquella revista, que pasó de tener 32 páginas a 84, cambió de nombre en 2010 y pasó a llamarse Hala Madrid. Además, como si el Real Madrid se tratara de una empresa editorial, produce hasta ocho publicaciones mensuales, tiene su propia estación de radio, su canal de televisión y la segunda página web más visitada en el mundo en cuanto a clubes deportivos, superada sólo por el Manchester United.

Juan José estuvo en todo. Además de dirigir la revista, fue director de la página de Internet en sus inicios. Durante 25 años vivió y trabajó al estilo Real Madrid.

 

Llegó al Real Madrid el mismo año que Hugo Sánchez

Uno pensaría: ¿qué hace Juan José López Soto en una ciudad como Querétaro? En principio, la respuesta es simple. Esa cualidad que tiene la vida de ser tan caprichosa y, por supuesto, el ingrediente que nunca puede faltar: el amor.

“¿Qué hago en Querétaro? Bonita pregunta. En principio, ser feliz. Llevo un año, tenía mis dudas de cuánto echaría de menos lo que dejaba en España; hijos, amigos, dejé un club como el Real Madrid, por voluntad propia. Por decirlo de alguna manera, ya no me divertía tanto ir a mi puesto de trabajo.

“Fundamentalmente, hace siete años me casé con una mexicana que vive en Querétaro. Durante cinco o seis años veníamos un mes de vacaciones todos los años, y Querétaro me enamoró”, expresa.

Desde que conoció Querétaro, la idea del retiro en esta ciudad mexicana lo inundó. Juan José no planeaba retirarse aún, pero la vida poco interés muestra en los planes que se tengan.

Juanjo, como le dicen de cariño, tiene una conexión especial con Hugo Sánchez, el delantero mexicano que marcó una época con los merengues. Amado por los madridistas, vituperado por los mexicanos, Hugo no le es indiferente a nadie. Mucho menos a Juan José, quien llegó al club el mismo año que lo hizo el otrora delantero de los Pumas de la UNAM.

La admiración de Juan José por Hugo Sánchez es especial. No está de más; Hugo hizo magia en Chamartín y Juan José fue testigo de primera línea. Tras esa admiración que se forjó en la capital española, para él fue inexplicable ver que Sánchez fuera, de alguna manera, ninguneado en México.

Es por ello que decidió, a manera de reivindicación, hacer la biografía del pentapichichi. Dicha obra está terminada y se encuentra actualmente en proceso de ser revisada por el ex delantero.

Momentos blancos y momentos negros

Juan José tuvo la suerte que pocos mortales llegan a tener. Hizo de su pasión un modo vida, de su pasatiempo un trabajo. Real Madrid ha formado parte de su vida desde mucho antes que él ingresara a sus filas como trabajador en el área de prensa.

Ya en los años sesenta, tuvo la oportunidad de ver jugar al mejor Real Madrid de la historia. El de las cinco Copas de Europa, el Madrid antológico. En aquel equipo jugaban Di Stéfano, Puskás, Santamaría, Gento, Kopa o Didí. Todos pasaron por la retina de Juan José. Como él mismo lo dice, es la ventaja de cumplir años.

Tras la muerte de Santiago Bernabéu, el gran presidente de la entidad blanca, el equipo tuvo un bajón. Los últimos años de los setenta y el principio de los ochenta fueron, sin ser desastrosos, años de vacas flacas para los merengues.

Athletic de Bilbao y Real Sociedad, clubes del país vasco, disfrutaron de sus mejores años.

Sin embargo, cuando se habla del Real Madrid, se habla de éxito. Las horas bajas no pueden durar mucho y en 1985 Ramón Mendoza decidió llevar a lo mejor que había en el mercado.

Así, llegaron el defensa central Antonio Maceda, proveniente del Sporting de Gijón; al lateral Rafael Gordillo, del Real Betis Balompié; al portero Paco Buyo, quien venía del Sevilla; y por supuesto, a Hugo Sánchez, quien se mudó de acera y cambió al Atlético Madrid por el conjunto blanco.

De ahí más, otra época gloriosa del club más laureado de España. Estos jugadores se conjuntaron con Miguel Pardeza, Míchel, Martín Vázquez, Manolo Sanchís y Emilio Butragueño, y formaron parte del Real Madrid de las cinco ligas consecutivas.

Además, el logro colectivo se coronó con el particular, y Hugo Sánchez fue el más laureado, ganando cinco premios Pichichi, para el mejor goleador de la liga y entrar en la historia de este deporte.

Juan José lo vivió desde adentro. Viajó, comió, conversó y celebró con ellos. La Quinta del Buitre, formada por los jugadores canteranos y comandada por Butragueño, trabajó junto a la Quinta del Macho, que presidía Hugo Sánchez, para darle al Real Madrid una buena cantidad de títulos. Juan José fue testigo; los dos grupos no eran íntimos, pero sabían ser equipo.

De jugadores y filias

Dos elementos son esenciales en el futbol. Primero, por supuesto, el balón; si no hay redonda no hay juego. El segundo es el jugador, y en este rubro, hay clases.

Para Juan José, el mejor jugador del Real Madrid que desarrolló su carrera lejos de las luces y la fama fue Chendo. El gran lateral de los años noventa fue capitán y símbolo, pero nunca descolló como lo han hecho las luminarias que se han vestido de blanco.

Preguntarle quién fue el jugador que más le impresionó, sería injusto. En 25 años se paseo cada crack por el Madrid que sería imposible decidir. Pero si hay un jugador del que hay que hablar, ese es Raúl, el gran 7 del Madrid.

Su historia es peculiar, su infancia humilde la vivió disfrutando de la camiseta vecina, la del Atlético Madrid. Sin embargo, en una decisión desacertada de Jesús Gil, en aquel entonces presidente colchonero, suprimió la cantera del Atlético y Raúl quedó sin equipo.

Los emisarios del Real Madrid se movieron y contrataron a Raúl por dos millones de pesetas, una buena cantidad. Raúl lo dudó, por su filia colchonera, pero aceptó para ayudar a su padre electricista.

“Yo recuerdo que hablé con él como un año después de eso, me dijo que había algo allí que se te metía en el corazón, ahora soy más madridista que nadie. Ha sido un ícono y un símbolo del Real Madrid”, rememora Juanjo.

Raúl no fue perfecto en nada, pero pocos jugadores han sido tan completos como él. Juan José lo recuerda con cariño y admiración.

“Yo le calificaría el jugador 9. Porque sin llegar al top que alcanzan los jugadores 10, sin llegar a ser ese crack, era 9 en todo. Hay cracks que son 10 en meter goles, pero no te bajan a defender, por ejemplo. Raúl tenía 9 en todo. A mí me da una pena enorme que esté en el Schalke 04, es un jugador del Madrid y algún día volverá de algo”, manifiesta.

 

“Emilio Butragueño ha sido lo mejor”

Pero, paradójicamente, el futbol no es sólo balones y porterías. Los jugadores tienen otra cara, y en Real Madrid, los ejemplos son amplios.

Hoy en día, por ejemplo, Esteban Granero sorprende desde el ostracismo del banquillo con su inteligencia y cultura. Además de ser un excelente jugador, que no ha tenido muchas oportunidades por la competencia del equipo, el canterano da cátedra de sus conocimientos literarios y fílmicos a diario en Twitter, donde recomienda a sus seguidores los mejores productos culturales, sube reseñas cinematográficas y escribe citas de diversas obras literarias.

Pero él no ha sido el único. El Real Madrid ha tenido jugadores que además de destacar en su faceta deportiva, también lo han hecho en la tertulia.

Ejemplo claro de ello es Jorge Valdano, que como jugador, entrenador y directivo triunfó como madridista, pero también se ha destacado como escritor.

Manolo Sanchís, capitán de la famosa Quinta del Buitre, hoy destaca como académico. Tiene un doctorado en Estrategia Empresarial Deportiva y dirige varios masters en la Universidad del Real Madrid.

A todos ellos Juan José los conoce. Los vio jugar, disfrutó de sus triunfos y sintió junto con ellos las derrotas. Pero además de ello, conoció su faceta personal, ésa que no se ve en el campo, la que sólo se puede ver al calor de una buena taza de café. De esta faceta, Juan José recuerda a uno en especial; su ídolo, el Buitre.

“Emilio Butragueño ha sido lo mejor, creo que aquí en México dejó su impronta. Me han contado algunos periodistas locales que ellos cambiaron su concepto sobre el jugador cuando conocieron a Butragueño. Vendrá en unos meses a Querétaro, veremos si puede dar una plática en la UAQ”, anticipa.

Tranquilo después de conocer durante 25 años las entrañas del Real Madrid

Juan José habla y lo hace feliz. No se nota en su voz la nostalgia. Fueron 25 años viajando y conviviendo con el mejor equipo de la historia; decir trabajo sería una blasfemia. Los vivió intensamente y hoy en día disfruta de la tranquilidad de Querétaro. Para los que vivimos aquí, decir tranquilidad y Querétaro empieza a ser una contradicción.

Pero tras 25 años en la cima del mundo, en la capital española, en el trajín del Madrid, Querétaro es una vida campirana.

Hoy Juan José vive tranquilo. El afán de mantenerse ocupado lo tiene en la UAQ, compartiéndoles a los jóvenes un poco de su experiencia. Sus recuerdos quedan, sus vivencias siguen a flor de piel.

Y aun con la distancia, todos los fines de semana, gracias a la televisión, vuelve a Madrid, regresa a su Santiago Bernabéu y disfruta de ver el paseo merengue.

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