DestacadasInformación

¿Una mujer presidenta resolverá la deuda histórica del país con las mujeres mexicanas?

Hoy en día México vive uno de los hitos más importantes en su historia política, por primera vez en 200 años de soberanía nacional, tenemos una mujer al mando del país. Desde la contienda por la presidencia, el pueblo mexicano se cuestionaba lo que implicaría tener una presidenta y como esto ayudaría, o no, a reparar la deuda histórica que tiene el país en cuanto a igualdad de género.

En entrevista para Tribuna de Querétaro con Alejandra Martínez Galán, actual coordinadora de la Unidad de Igualdad de Género y Cultura de Paz de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), habló de las implicaciones en cuanto a igualdad de género, de tener a una mujer en el cargo más alto del país, uno que siempre les perteneció a varones.

Martínez Galán comentó que debido a los procesos de discriminación que enfrentan las mujeres para acceder a una participación política y llegar a un cargo de este tipo, convertirse en presidenta no es “cualquier cosa” y definitivamente si es importante, pero esto no garantiza un gobierno con perspectiva de género. Además, cuestionó el discurso de Claudia de: “No llegue sola, llegamos todas”, añadió al respecto: “Las madres de desaparecidos no llegan, las mujeres trans -que nunca están incluidas-, no llegan las mujeres pobres”.

De igual forma, habló respecto al hecho de que llegue al poder una mujer no garantiza un gobierno feminista, ni con perspectiva de género, pues Claudia nunca se ha declarado feminista. Si bien dentro de las 100 promesas que hizo para su gobierno el 1 de octubre, nueve de ellas estaban enfocadas hacia las mujeres entre las cuales destacan: el fortalecimiento de la Ley Olimpia y la ley de Violencia Vicaria, leyes para que el agresor salga de casa, entre otras cosas. “Hay cosas en donde sí está poniendo el ojo, que no se había puesto el ojo en ningún otro momento. Creo que el tema del sistema de cuidados es importante” declaró.

En cuanto a los puntos que propone la presidenta en igualdad de género, Alejandra Martínez comentó: “Está hablando de algunas deudas históricas que se tienen, como el tema de la violencia, que sabemos que es una situación que tenemos las mujeres pendientes; el tema de todo el extractivismo que ha habido para las comunidades indígenas, los apoyos económicos, el tema de las mujeres de la maquila en Juárez. Hay varios temas que sin duda pues son históricos, de deuda histórica ¿faltan muchos otros? pues sí.”

Otro tema que tocó es la represión contra el movimiento feminista, el cual Sheinbaum realizó en la Ciudad de México mientras era jefa de gobierno: “Ella sale y dice, no a la represión, pero hubo un tema repulsivo muy duro para las compañeras feministas y que ha sido uno de los grandes retos para Andrés Manuel en su gobierno” señaló.

Martínez Galán considera que para que Claudia no tenga este enfrentamiento con las feministas como AMLO y para que haya cambios en cuanto a igualdad de género, debe dejar esta agenda light a un lado y proponer una agenda de género de izquierda, una agenda que ha sido excluida, una que tome en cuenta temas como el aborto, las madres buscadoras, feminicidios, personas de las disidencias sexuales.

“Para que estas estas situaciones no le pasen a Claudia, de entrada, tendría que repensar mucho: ¿Quién está en su gabinete? ¿Cuál es el mensaje que está dando al colocar a personas transodiantes en su gabinete? y, por otro lado, qué acciones de prevención tendría que pensar pues para que esto que ha ido en escalada en los últimos años, pues de pronto sintamos las mujeres un poco de certeza frente a las violencias que vivimos cotidianamente. Si no, va a volver a hacer lo mismo. El movimiento feminista, no va a ser más benevolente por el hecho de que Claudia sea mujer”, añadió.

A pesar de esto, Martínez Galán reflexionó sobre la exigencia que se pone en la presidenta Claudia Sheinbaum solo por el hecho de ser mujer: “también tenemos que ser muy cuidadosas también en pensar en todo lo que exigimos por el hecho de ser mujer. Se evalúa las mujeres de manera diferente, se les exige más, se les observa más. Hay una mayor exigencia, un mayor monitoreo a lo que ella haga que ninguno de los antecesores ha tenido. Me parece que muchas veces escucho comentarios como mujeriles, que por ser mujer “tendría que”.

Finalmente, aceptó que la nueva presidenta tendrá muchos desafíos, no solo los de liderar un país, sino que también por las complicaciones de género que sigue arrastrando un país que es profundamente machista, profundamente desigual, profundamente sexista, que le exige a las mujeres perfección en todos los aspectos.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba