Universidades tardías ante la revolución tecnológica: La IA replantea el futuro académico y laboral, advierte Sergio Rivera

La Inteligencia Artificial ha mostrado una ventana a una nueva era de entendimiento tecnológico. Los usuarios crean una dependencia de ésta, a la par que van creando también una cultura digital que puede llegar a modificar las actividades académicas, laborales e incluso las actividades recreativas. Pero esto también podría suponer una amenaza para los roles que los usuarios desempeñan en la sociedad.
En entrevista con Tribuna de Querétaro, el coordinador del Laboratorio de Ciudadanía Digital de la Universidad Autónoma de Querétaro, Sergio Rivera Magos, aseguró que estamos viviendo un cambio de paradigma de una cultura analógica a una cultura digital que está siendo movida por la inteligencia artificial. Es entonces que, debemos fomentar una mayor participación e interacción con la misma para conocer y entender sus ventajas y desventajas.
Tanto en salones de clase, como en centros de investigación, la inteligencia artificial ha promovido una alternativa en las formas de crear conocimiento. La herramienta digital ha sido capaz de facilitar los tiempos de búsqueda de información, lo cual pone en ventaja a los usuarios ante una oferta de múltiples fuentes. Sin embargo, la inteligencia artificial, también ha sido objeto de observancia ante la inmediatez de crear contenidos culturales, escolares o hasta artísticos:
– Ya podemos citar el uso de inteligencia artificial en las investigaciones; acabamos de tener la visita de Jorge Carrión, un experto en inteligencia artificial, que también nos ha mostrado, cómo incluso también en el campo de la creación, pues la asistencia de las diferentes versiones del chat, también pueden generar obras novelas, algunas producciones artísticas que son resultado de este uso de la inteligencia artificial (…) En el campo de la creatividad también lo estamos viendo. Yo creo que una de las áreas además de la literatura en donde más se puede ver, cómo va a ser el próximo paradigma, es en el campo de la música que también ya hay mucha música generada por inteligencia artificial; hay mucha música que anda circulando que no es generación ni de un compositor ni de un productor, sino es inteligencia artificial.
Como todas las tecnologías, eventualmente las hacemos de nuestras herramientas. ¿Hasta qué punto, hasta dónde deberíamos de pintar esa línea para tal vez, no depender tanto de la inteligencia artificial?
– Sí, me parece muy interesante tu pregunta porque aquí hay que considerar algo: no porque aceptemos que la inteligencia artificial es una realidad que eventualmente sí va a generar un desplazamiento del campo laboral de diferentes profesionales y que la estemos usando todos, debemos de olvidar que la inteligencia artificial en este cambio de paradigma nos lanza un reto y ese reto es el de la ética ¿Hasta qué punto es éticamente conveniente y válido utilizar la inteligencia artificial sin afectar, derechos de autor, privacidad, intimidad, obra original, que son afectaciones éticas; o incurrir en plagios, por irnos más al campo de la academia o de la investigación y qué es lo que más preocupa en la Academia. Necesitamos una ética del uso de la inteligencia artificial para que cada usuario que use inteligencia artificial claramente tenga límites que pueden ser éticos o que pueden ser normativos, pensando en derechos de autor o en evitar plagio; una normatividad más explícita… necesitamos eso y es lo que no tenemos.
A tu consideración ¿Habría que proponer una iniciativa de ley o algo que regule el uso de la inteligencia artificial? y ¿Cuándo sería el tiempo preciso?
– De hecho, estamos tarde, ni siquiera hay que decir cuando habría que comenzar. Estamos tarde ya. Las universidades estamos bien tarde o al menos, los casos que yo he visto en México. En otros lados no es igual, pero en México yo sí siento que las universidades estamos totalmente tarde a los cambios que se están generando, porque las universidades no son early adopters de la tecnología. Los “adoptantes primeros” o los early adopters, son los usuarios. ¿Quién está adoptando estas tecnologías primero que nadie? Los usuarios; la gente joven, los artistas y creativos jóvenes, los que están metidos en tecnología ya sea por su formación o por su pasión, son los que están adoptando primero que nadie las tecnologías y luego venimos los demás, los que de manera institucional estamos tratando de ver que en qué nos puede afectar; las universidades que tardíamente reaccionan; incluso los medios de comunicación que también tardan en comprender y tardan en hacer una divulgación, pues un poco más útil. Ya no digamos más seria, pero por lo menos más útil para sus audiencias. Entonces, estamos tarde, en México estamos tarde en cuanto a la tecnología digital, casi siempre.
La velocidad con la que la inteligencia artificial ha ido creciendo, permea en las formas de entendimiento y de convivencia entre la tecnología y las actividades humanas. Las actividades académicas no son la excepción y la popularidad que han tomado plataformas como ChatGPT, Copilot de Microsoft, Gemini de Google y la más reciente en hacerse pública, Meta IA en las plataformas de WhatsApp y Facebook.
Las preocupaciones también han incrementado debido al desplazamiento que la inteligencia artificial puede suponer ante algunos oficios u ocupaciones, donde se ha demostrado que esta tecnología ha creado funciones propias de alguna persona facultada para ejercer deberes que le acontecen:
– El [impacto] qué más da temor es la pérdida de plazas laborales y lo estamos viendo claramente en campos como la publicidad o la comunicación en donde ya muchos copys y muchas propuestas de contenido, están siendo generados por inteligencia artificial. (…) Hay otro tipo de profesiones que también se verán afectadas. Ya lo estamos viendo en el campo del derecho u otras profesiones que claramente la inteligencia artificial sí puede brindar un servicio, eso por decir de las profesiones, digamos comerciales, por llamarlas de alguna manera.



