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Usuarios de Libertad Servicios Financieros pueden estar tranquilos

Por: Alfredo Rodríguez

A pesar de las indagaciones realizadas contra la empresa Libertad Servicios Financieros, por su probable relación con actividades ilícitas, los usuarios pueden estar tranquilos, ya que la institución opera de manera regulada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el capital se encuentra asegurado.

Este hecho significa que, en caso de un embargo, se tendría que hacer efectiva una fianza, la cual da garantías a empleados y ahorradores de la entidad financiera, señaló José Antonio Morales Aviña, investigador de la UAQ y coordinador del Observatorio Ciudadano de Seguridad del Municipio de Querétaro.

 

“La Comisión Nacional Bancaria debe tener garantías para que pueda seguir operando la empresa. Así como pasa con Gallos Blancos, ahora que les inventariaron todas sus acciones; dice la Federación (Mexicana de Fútbol): no pasa nada, tengo una fianza y la hago efectiva y pagamos a los trabajadores.

 

“Eso tiene que hacer la Comisión con Caja Libertad. Si pasa algo, ellos tienen que salir y asegurar la fianza”.

 

A finales del siglo XX, la Caja tuvo un crecimiento constante, y para la primera década del siglo XXI, bajo la dirección de José Antonio Rico, llegó a la cifra de un millón 500 mil socios y la apertura de una nueva sucursal al mes; además, el negocio se extendió a la inversión en otros ramos.

 

A finales del 2012, buscaron un cambio de esquema, en el cual se extinguiría la cooperativa y los socios dejarían de ser parte de la empresa.

 

El Sindicato de Trabajadores y Empleados de Libertad Servicios Financieros denunció que los empleados fueron obligados a firmar una renuncia sin indemnización, para pasar a formar parte de una nueva empresa.

 

Finalmente, la sesión de Consejo de Administración en la que se realizó el cambio fue celebrada el 9 de enero del 2013. La CNBV aceptó la extinción de la Caja Popular Libertad, para dar paso a Libertad Servicios Financieros. José Antonio Rico Rico se convirtió en vicepresidente y Martín Díaz Álvarez dejó la dirección de la empresa.

 

Al darse la desaparición de la Caja Popular Libertad, los socios tendrían que realizar el canje de títulos de los socios en un determinado tiempo, de lo contrario, perderían sus ganancias. Sin embargo, se acusó a la empresa de no difundir información sobre el procedimiento, con la finalidad de excluir a los ahorradores y quedarse con su dinero.

 

Martín Díaz Álvarez duró apenas poco más de año en el cargo. Renunció el 1 de marzo del 2014, para atender sus asuntos personales, luego de ser relacionado con la empresa Oceanografía.

 

Como director de la institución quedó Carlos Septién Michel, quien fue director de Elektra y Banco Azteca. Desde su llegada, negó el hecho de que la empresa hubiera incorporado dinero de procedencia ilícita a su capital.

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