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Villa y Zapata, los innombrables en las calles del Centro Histórico

Por Miguel Tierrafría

Las diferencias entre las calles y colonias que llevan el nombre de personajes de la Revolución Mexicana se hace presente en el hecho de que algunos son excluidos del reconocimiento en las avenidas principales de la ciudad de Querétaro.

A 101 años del inicio de la Revolución Mexicana, los que son considerados héroes nacionales tienen como homenaje el nombrar algunas de las calles del Centro Histórico de la ciudad de Querétaro.

Calles como Francisco I. Madero, José María Pino Suárez y Venustiano Carranza se caracterizan porque en ellas residen las construcciones barrocas como iglesias, casas, museos y escuelas; las constantes remozadas a sus paredes, a su adoquín y la colocación de cableado subterráneo.

Algunos personajes por su papel histórico catalogado antagónicos son descartados de todo homenaje, como Porfirio Díaz o Victoriano Huerta, o aquel que fue Presidente queretano con tendencia porfirista, Francisco León de la Barra.

Otros personajes de la Revolución Mexicana considerados héroes populares, como Emiliano Zapata o Francisco Villa, son prescindidos de este homenaje en calles del Centro Histórico.

Tan sólo algunas colonias de la zona conurbada de Querétaro tienen los nombres de estos personajes que son considerados “del pueblo”, escondidas esas colonias entre la urbanidad y la lejanía del Centro Histórico.

A las faldas de la pirámide de El Pueblito (municipio de Villa Corregidora) se encuentra la colonia Emiliano Zapata, la cual por lo disparejo del suelo se encuentra como la rueda de la fortuna, entre subidas y bajadas.

Si bien en esta colonia son suministrados los servicios como luz, agua y drenaje, pocas son las calles que están pavimentadas, las demás están empedradas.

Al compararlos se observa el contraste entre la colonia Zapata y las calles del Centro Histórico. Pareciera una metáfora de lo que ocurrió entre esos personajes de la Revolución. Por un lado Madero y Pino Suárez, apegados a las instituciones, muriendo al mismo tiempo y siendo calles paralelas entre sí, aguardan su nombre en la historia.

Por el otro Zapata, un revolucionario que se mantuvo en su lucha por la tierra de los campesinos, en la clandestinidad, en la poca ambición por el poder, siempre incómodo a éste.

En esas avenidas cuyos nombres son de personajes de la historia de México como Francisco I. Madero, Vicente Guerrero, Ignacio Zaragoza y otros más, se observa entre las paredes de las casas los rastros de grafiti, se observan paredes con la pintura de la propaganda de procesos electorales anteriores, como la que tiene un letrero de Manuel González Valle, ex candidato del PAN para gobernador.

Madero, Pino Suarez y Carranza son calles que a diario son transitadas, en donde las instituciones del Estado están establecidas, en las piedras angulares de quienes se erigieron por la institucionalidad.

En colonias como la de Zapata se encuentran las desproporciones en el desarrollo urbano. Mientras esta colonia tiene basura en las calles, predios abandonados con pastizales secos en ellos, al lado se encuentran fraccionamientos privados, con el lujo y el estatus económico superior, y vialidades que tienen acceso más adecuado a las avenidas principales.

El tránsito vehicular es poco con respecto a las calles homenajeadas y recordadas del Centro Histórico, en las que lo poco estrecho de ésas genera los denominados “cuellos de botella”.

Si bien el tránsito vehicular es distinto en comparación con las calles del Centro Histórico, la colonia Zapata tiene avenidas como Hidalgo que son las que sustentan la afluencia vehicular, pero la frecuencia de rutas de transporte público los tiene comunicados con respecto a la mancha urbana de Corregidora y Querétaro.

Querétaro y su “tranquila” revolución

La investigación de los académicos Efraín Mendoza Zaragoza y Blanca Estela Gutiérrez Grageda titulada Un paseo por la ciudad en los últimos días de don Porfirio, hace una cronología de la vida cotidiana de Querétaro hasta antes de la Revolución en donde “a la proverbial y conventual paz queretana esperaban algunas duras pruebas en los siguientes años, pues la Revolución ya había tocado las puertas de la ciudad”.

Asimismo el texto hace referencia de los preparativos para el festejo del Centenario de la Independencia de México y cómo “bajo la amenaza de una multa, se ordenó la pintura de las fachadas de todas las casas de la población a fin de que presentaran ‘estado decoroso’”.

Además la referencia de calles que ahora son nombradas en homenaje a fechas y sucesos históricos, como 20 de noviembre, antes llamada Calle de la Raposa, o la de Reforma, antes nombrada Calle del Contagio.

Estas calles, que ahora tienen esa connotación histórica, según el investigador José Rodolfo Anaya, formaban parte de la zona roja de Querétaro en los tiempos de la Revolución, según lo describe en su libro Apuntes para la historia de la prostitución en Querétaro.

 

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