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Violencia estructural en la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro: Cuando el diálogo es una simulación, este no existe

Sostener los discursos sobre la “disposición al diálogo” y la “inclusión” en una institución que de manera sistemática recurre a prácticas de violencia en razón de género, diversidades y disidencias sexuales, hoy más que nunca se les desmorona en las manos. Sería importante recalcar que las violencias ejercidas por esta secretaría en el estado de Querétaro, no solo son referidas a la población de las diversidades sexuales, hay temas relacionados a acoso laboral y malas prácticas, incompetencia e insensibilidad para dirigir esta institución. Solo basta hacer una búsqueda rápida en alguna plataforma digital sobre las notas que la prensa ha realizado, para ver las problemáticas a las que se ha enfrentado la comunidad artística y cultural. Y sí, en efecto nos referimos a la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro (SECULT) y a su titular la Lic. Marcela Hebert Pesquera, y no solo a ella, sino al equipo de trabajo más cercano que le aconseja y sostiene de igual forma ideologías racistas, clasistas y sexistas. A manera de contexto, el pasado 19 de junio de 2024, la Defensoria de Derechos Humanos del Estado (DDHQ) emitio una recomendación a la SECULT con número (260) 1/2024 “por la violacion a los derechos humanos de igualdad y no discriminación en agravio de una artista visual y performer (FaustE Gracia), quien se identifica como persona no binarie, a partir de una serie de actos discriminatorios por personal del Museo de Arte Contemporáneo de Qro (MACQRO)”. Esta queja formal fue iniciada el 22 de noviembre de 2022 y a dos años de los sucesos es que se recibe esta recomendación. Visto a la postre del tiempo, que fuerte tener que lidiar durante dos años y lo que se sigue acumulando con un tema tan complejo como este, en donde además todo el tiempo se ha puesto en tela de juicio la veracidad de mis dichos, porque seguramente me encanta que se violen mis derechos humanos. Y entonces, me gustaría centrar la reflexión de este breve texto en un punto que resulta tremendamente visible, la mayoría de los casos registrados y formalizados (referidos a la SECULT) a través de quejas formales en instancias como la DDHQ y otras, son de personas que asumen su identidad fuera de la norma heterosexual; esto nos dice dos cosas que son importantes: 1) Como poblaciones de las diversidades y disidencias sexuales seguimos experimentando de manera estructural una serie de violencias que nos impactan en todas las areas de nuestras vidas, es decir, nos encontramos en situaciones de vulnerabilidad constante y permanente. Para poner un ejemplo de estos casos de discriminación esta el referente de Papus Von Saenger, el caso de Sheila Caballero, mi propio caso antes mencionado, pero también esta el caso de Avil Léon que tuvo que recurrir a un amparo para que el Registro Civil de la ciudad resguardará su acta de nacimiento como persona Trans No Binaria, un proceso que sumó ocho meses de malos tratos y dilaciones. Son también los casos de casi 30 mujeres trans asesinadas en el país en lo que llevamos del año. ¿Por qué nadie quiere ver que nos enfrentamos a uno de los peores momentos para las disidencias sexuales, ante tanta violencia que nos explota en la cara?. Y con esto no me refiero a la validación de las autoridades y las cifras oficiales que ellos mencionan sobre nuestros casos, para las instituciones no existe “homofobia”, “es un solo caso y ya está resuelto”, para ellos esto “no es una práctica estructural”, porque seguramente estamos en estas posiciones por gusto, porque nos interesa tener vidas subalternizadas y violentadas por deporte personal. Y entonces, ¿Quién le/nos recupera/resarce el desgaste emocional y los efectos postraumáticos de estas experiencias?, ¿quién les regresa sus trabajos?, ¿quién les devuelve la vida?, ¿a quién vamos a hacer responsable por nuestra seguridad?, ¿quién toma conciencia sobre el trato

tan poco digno que hemos experimentado a lo largo de toda nuestra vida por ser consideradxs diferentes?

Y finalmente 2) Siempre somos lxs marikas, lxs trans*, lxs travas, las disidencias sexuales, las mujeres (en el amplio sentido de la enunciación) quienes terminamos poniendo el cuerpx, quienes terminamos al frente de las manifestaciones como carne de cañón afrontando todo este “exceso de vulnerabilidad” que vivimos día con día. Y esto, no es con ánimo de victimizarnos, y sí queremos también nos podemos nombrar desde ahí porque nos han puesto en esta situación, también somos víctimas, pero es más bien evidenciar nuestras realidades. Y es por ello que, consideramos también importante hacer mención de la fuerza y agencia que hemos ido acuerpando en el tiempo. Hemos encontrado otras formas de resistir y quizá hoy más que nunca nuestra principal consigna es MANTENERNOS CON VIDA Y DE FORMA DIGNA. Luchamos y resistimos todos los días de nuestra vida, no solo en las fechas designadas para sentirnos orgulloses. Porque como bien dice le artista Lechedevirgen “No sentimos Orgullo, sentimos rabia”.

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