¿Y si sí? México vuelve a hacer creer a su afición

Desde horas antes del partido, la emoción ya se sentía en el Zona Fest del Estadio Corregidora. Eran alrededor de las cinco de la tarde cuando los miles de aficionados seguían atentos a la actividad mundialista. Aunque México aún no saltaba a la cancha, cientos de personas observaban el encuentro entre Brasil y Escocia mientras buscaban un lugar para pasar la tarde.
A diferencia de los partidos anteriores, aquella tarde tuvo un ambiente distinto. Entre la multitud aparecieron grupos de aficionados que decidieron representar a las selecciones que disputaban el partido previo. Los ritmos brasileños comenzaron a sonar gracias a personas que llevaban tambores y bailaban samba entre los asistentes, atrayendo las miradas y las cámaras de quienes recorrían el lugar.
Del otro lado también hubo muestras de identidad escocesa. Entre la gente destacaba un hombre vestido con la tradicional falda escocesa, mientras una pareja hacía sonar sus gaitas, llenando el ambiente con una música poco habitual en el Zona Fest. Era una imagen curiosa y diferente a la de los encuentros anteriores, donde las selecciones que aparecían en pantalla rara vez tenían algún tipo de representación entre el público.
Cuando el partido entre Brasil y Escocia terminó, comenzó la espera para el encuentro de México. Durante una hora, los aficionados recorrieron las diferentes áreas, compraron alimentos, tomaron fotografías y buscaron el mejor lugar posible frente a la pantalla gigante. Poco a poco, la explanada se fue llenando hasta lucir completamente abarrotada.
Conforme se acercaban las siete de la noche, la expectativa crecía. No era un partido cualquiera. México tenía la oportunidad de cerrar la fase de grupos con paso perfecto, una situación que aumentaba la ilusión de los aficionados. El recuerdo de Qatar 2022 parecía lejano. Esta vez, la Selección Mexicana mostraba un rostro diferente, con una combinación de jugadores experimentados y jóvenes que disputaban su primera Copa del Mundo.
Nombres como Gil Mora, Mateo Chávez, Hormiga González y Álvaro Fidalgo representaban una nueva generación que ha despertado la esperanza de la afición. Esa renovación se reflejaba también en las personas, donde el optimismo predominaba entre quienes confiaban en ver una actuación histórica.
Al sonar el Himno Nacional Mexicano, miles de personas se pusieron de pie. Las voces se unieron en un mismo canto y por unos minutos el Zona Fest se transformó en una sola afición.
La respuesta llegó pronto en la cancha. Cada gol mexicano fue celebrado con gritos, abrazos y saltos. La emoción se multiplicó una y otra vez mientras la selección ponía una victoria tras otra que llenaba aún más el entusiasmo de los presentes. Tres anotaciones bastaron para desatar la fiesta en cada rincón del lugar.
Uno de los momentos más especiales de la noche ocurrió cuando Guillermo Ochoa ingresó al terreno de juego. El arquero recibió una ovación inmediata por parte de los aficionados, conscientes del significado de su participación mundialista. Los aplausos y los ¡Memo, Memo, Memo! acompañaron su entrada, reconociendo la trayectoria de uno de los futbolistas más representativos de la selección mexicana en las últimas décadas.
Con el silbatazo final, la celebración no terminó. Lejos de abandonar el recinto, miles de personas permanecieron en la Zona Fest para continuar disfrutando del ambiente festivo. El ambiente futbolero dio paso a la música y la espera por la presentación de “Mi Banda el Mexicano” mantuvo viva la energía de un ambiente que combinó culturas, tradiciones y la ilusión de una afición que sueña con ver a México hacer historia.
Entre samba, gaitas y goles, la tarde terminó convertida en una auténtica fiesta mundialista.







