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25N: Analizar, reflexionar, sensibilizar y denunciar las violencias

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, por lo que esta edición especial de Tribuna de Querétaro brinda un pequeño espacio para hacer un alto y así analizar, reflexionar, sensibilizar y denunciar las diversas violencias que cotidianamente las mujeres y las niñas siguen viviendo, así como las pocas o nulas acciones que los gobiernos tendrían que estar realizando para cumplir el derecho humano básico que tenemos todas las mujeres de vivir una vida libre de violencia.

En los últimos años en Querétaro la violencia contra las mujeres no ha dejado de incrementarse, ante una mirada indiferente de sus gobernantes y de una sociedad que ha naturalizado dicho fenómeno, por lo que se siguen sin realizar acciones contundentes para prevenir, sancionar, atender o erradicar dichas violencias.

Para muestra un botón. Según la Encuesta Nacional sobre las Dinámicas de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH, 2021), el 75.2% de las mujeres queretanas de 15 años o más, experimentaron algún tipo de violencia (psicológica, física, sexual, económica o patrimonial) a lo largo de la vida y 49.8% en los últimos 12 meses.

Sin embargo, es de destacar que hay dos ámbitos en los que la prevalencia de violencia contra las mujeres en Querétaro se encuentra en primer lugar:

Por un lado, se encuentra la violencia en el ámbito comunitario la cual se estima que en el estado de Querétaro las mujeres de 15 años y la experimentaron con mayor frecuencia a lo largo de su vida (51.8%). Mientras que las mujeres de 15 años y más experimentaron la mayor proporción de este tipo de violencia en los últimos 12 meses.

Y por otro lado, la ENDIREH estima que el estado de Querétaro tiene el primer lugar en lo referente a la violencia escolar, encontrando que el 40.3% de la población de mujeres de 15 años y más, ha experimentado situaciones de violencia en la escuela a lo largo de la vida. Mientras que 29.4% vivió este tipo de violencia en los últimos 12 meses.

Sin embargo, detrás de cada dato hay una mujer con nombre y apellido, buscando ayuda, tratando de denunciar, de sobrevivir o renunciar a una relación de pareja llena de violencia, de un familiar o jefe acosador, de manoseos en el transporte público, en la calle, de una sociedad que sostiene y justifica a los violentadores. No conozco a una sola mujer que no haya vivido violencia en algún momento de su vida, o que no conozca a alguna mujer que la haya padecido. Desafortunadamente las diversas violencias forman parte de nuestra vida.

No obstante, ante estas realidades abrumadoras nunca debemos dejar de insistir en los cuidados colectivos, en la sororidad como fuente de nuestra fortaleza, en la generación de vínculos afectivos para hacer comunidad, en una ternura radical que nos brinde abrazos cómplices para resistir ante un sistema patriarcal que busca por todos los medios la aniquilación, la separación, la confrontación. Usemos nuestra fuerza como caricia para acompañarnos en estos tiempos revueltos que en ocasiones nos parecen demasiado agobiantes. Nunca estamos solas, hagamos red, hagamos comunidad.

Defendamos la posibilidad diaria de vivir una vida libre de violencia.

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