Datos detrás de la Pantalla: investigación sobre el ciberacoso en mujeres de la Escuela de Bachilleres, Plantel Sur.
En la era actual, el avance del internet y las nuevas tecnologías ha brindado un acceso casi ilimitado a la información personal de las y los usuarios de redes sociales, lo cual ha mejorado significativamente la comunicación. No obstante, esta facilidad para recopilar datos de manera extensa convierte al internet en una herramienta de doble filo, siendo el ciberacoso una de las consecuencias más preocupantes de esta situación.

La UNICEF define el ciberacoso como el acoso o intimidación que se lleva a cabo a través de tecnologías digitales como redes sociales, correo electrónico o servicios de mensajería instantánea, con el propósito de compartir contenido que humilla, lastima o amenaza a las personas. Según el Módulo sobre Ciberacoso del INEGI (MOCIBA, 2022), en el año 2022, el 22.8% de las mujeres que utilizan internet experimentaron situaciones de ciberacoso. Este estudio también reveló que el grupo más vulnerable son las mujeres de 12 a 29 años, con un preocupante 58.6% de incidencia. El ciberacoso representa una forma de violencia que contradice los valores esenciales de respeto, solidaridad, tolerancia y justicia promovidos por la cultura de paz.
Con el propósito de abordar esta problemática, se llevó a cabo una investigación en la Escuela de Bachilleres de la Universidad Autónoma de Querétaro Plantel Sur turno Matutino. El objetivo del estudio fue conocer el porcentaje aproximado de mujeres que han sufrido algún tipo de ciberacoso, así como identificar a las personas responsables de estas conductas. Para lograrlo, se realizó una encuesta de 14 preguntas a 100 mujeres, con el fin de identificar riesgos en nuestra comunidad estudiantil.
Los hallazgos de la investigación realizada son realmente preocupantes. En primer lugar, el 52% de las mujeres encuestadas afirmaron haber sido víctimas de alguna forma de ciberacoso, una cifra alarmantemente alta en comparación con los datos a nivel nacional. Además, las encuestadas identificaron que los insultos y el acoso sexual son los tipos de ciberacoso más frecuentes, siendo este último incluso una conducta penada por la ley.
Otro dato relevante es que más del 50% de las mujeres participantes se sienten desprotegidas por parte de la institución educativa. Esto evidencia la necesidad urgente de reforzar las medidas de prevención y atención del ciberacoso, así como de brindar una orientación adecuada a las víctimas en caso de que sufran este tipo de violencia.
Es imperativo que la escuela implemente acciones contundentes para abordar esta problemática y garantizar un entorno seguro y libre de violencia para toda la comunidad estudiantil, especialmente para las mujeres.
Según los resultados de la encuesta, las dos consecuencias más comunes del ciberacoso entre las mujeres participantes son la desconfianza (28%) y la ansiedad (23%). Estos hallazgos se relacionan con la información proporcionada por la UNICEF, la cual indica que las víctimas de ciberacoso pueden sufrir consecuencias a nivel mental, como preocupación, vergüenza y angustia, así como a nivel emocional, como la pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban. Además, el ciberacoso también puede tener repercusiones físicas, como cansancio constante y dolores de estómago o de cabeza. Lamentablemente, en los casos más extremos, el ciberacoso puede incluso llevar a la víctima a quitarse la vida.
Finalmente, otro aspecto crucial fue identificar quiénes, según la opinión y/o experiencia de las encuestadas, son las personas perpetradoras del ciberacoso. En este sentido, se encontró que en un 38% de los casos el agresor es un hombre, como se refleja claramente en la gráfica, destacándose significativamente frente a las demás categorías consideradas.
Es necesario que se refuercen las medidas de prevención de ciberacoso, se brinde apoyo a las víctimas y se eduque a toda la comunidad estudiantil sobre la importancia de un entorno digital seguro y respetuoso. Solo a través de un enfoque integral y colaborativo se podrá construir un ambiente escolar donde reine la armonía, la empatía y el diálogo, elementos esenciales para fomentar una cultura de paz duradera y significativa.
Investigación realizada en marzo de 2024 por María Gabriela Berroteran Matamoros, Adriana Carolina Camps Aldape, Araceli Rodríguez Rivera, Keily Atziri Romo Núñez y Atziri Shunashi Velázquez Nava, bajo la asesoría de la maestra Dulce Gabriela Rivera Sánchez.