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“El apagón” de las canciones machistas

Los debates en torno a los feminismos han encontrado espacios en las redes sociales. Los textos, las imágenes, los videos y lo performativo han sido herramientas para evidenciar y denunciar casos de violencia, pero también de formas en cómo culturalmente hemos reproducido y legitimado el machismo.

TikTok y Twitter volvieron tendencia recientemente El apagón, una canción que popularizó la cantante Yuri, en los años ochenta, pero que es un cover de Toña, La Negra. Es un tema escrito por Ernesto Cortázar y Manuel Esperón, quienes buscaban hablar de los apagones durante la Segunda Guerra Mundial.

El apagón, para las internautas, tiene un mensaje claro: el abuso sexual. Las usuarias de redes sociales evidenciaron que la letra habla de una caso de violencia en el espacio público:

Iba sola por la calle
Cuando vino de pronto un apagón
Vale más que yo me calle
La aventura que a mi me sucedió
Me tomaron por el talle
Me llevaron al cubo de un zaguán
Y en aquella oscura calle
Ay, que me sucedió.

La imagen de una mujer sola, caminando en medio de la calle oscura, es una representación social de la vulnerabilidad y de los riesgos que las mujeres enfrentan todos los días.

La canción no para ahí. Da un dato más, aunque la letra menciona que no se conoce al “enemigo”, al finalizar declara quién es el agresor.

Y sin ver al enemigo en aquella terrible oscuridad
Me quitaron el abrigo
El sombrero y ... ¡qué barbaridad!
Yo pensaba en el castigo
Que a aquel fresco enseguida le iba a dar
Cuando encendieron las luces ¡Ay!... era mi papá.

El apagón hace referencia a la misma oscuridad en la que, muy cómodamente, se construye la violencia cotidiana. Es necesario aplicar una visión crítica a ésta y a todas las demás canciones, películas, productos culturales que están fácilmente a nuestro alcance.

De esta forma, podemos tener pequeñas visiones de una realidad muy amplia, escondida: la violencia estructural que no sólo nos lastima, sino que hasta nos hace bailar.

Acompañadas de la cultura de la cancelación, hemos visto en redes sociales convocatorias a detener la escucha de canciones populares. Hay dos casos: Ingrata de Café Tacvba y 17 años de Los Ángeles Azules. La primera hace referencia al feminicidio y la segunda lo haría con la pedofilia.

Querer cancelar a un artista habla de la necesidad de evidenciar lo oculto, remarcar la agresión y sacarla a la luz como lo que realmente es: una violencia histórica que, como hoy vemos, se encuentra escondida hasta en la música pop.

Si bien es cierto que no podemos juzgar el pasado a través de la óptica del presente, lo que no se duda es que las agresiones «escondidas» están en cada parte de nuestra historia. ¿Existe forma de saber cuántas personas se dieron cuenta, en su momento, de lo macabro de las letras de la canción?

Tal vez sus voces fueron calladas, no tanto por otras personas, sino por sí mismas: altamente desmotivadas, las voces que diariamente sufren cualquier forma de violencia, muchas veces, lo hacen en silencio.

¿Tendrá un propósito la cancelación? Que la artista reciba menos dinero, menos reproducciones o menos entrevistas en televisión, le generan un impacto directo. Pero el daño es palpable y profundo: tuvieron que pasar décadas para que nos diéramos cuenta de ésta cándida normalización de la violencia.

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