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El colapso moral de los gobiernos de izquierda en LA

Algunos de los principales medios de izquierda en México se han decantado por apoyar a gobiernos de Morena, no es casual, que estos gobiernos corresponden el “cariño” con un generoso presupuesto publicitario. A periódicos como La Jornada, no les ha importado los malos resultados ni el talante antidemocrático de los gobernantes, estos medios se han constituido como los ideólogos de un movimiento con escaso sustento democrático. Esto pone contra las cuerdas a los verdaderos medios democráticos que mantienen una crítica al ejercicio del poder, no importa si este es de derecha o de izquierda. Pero hay que responder claramente, si podemos, desde la izquierda democrática, criticar a un gobierno que se dice de izquierda.

En Latinoamérica vivimos el colapso moral de una izquierda en el gobierno. La izquierda que comienza a prevalecer dista mucho del ideal socialista. Desde la Revolución francesa, la izquierda proponía un desarrollo social guiado por los ideales de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Contrario a ello, en los últimos días se ha revelado que países como Cuba, Venezuela y Argentina se sustentan en el apoyo del líder ruso Vladimir Putin. Se tiene que matizar que estos regímenes políticos no están en el mismo nivel de decadencia. También hay que matizar que aun cuando el gobierno de México no ha apoyado a Vladimir Putin, si se ha integrado regularmente a este “club” de los gobiernos de izquierda de Latinoamérica.

En 2021, en un informe para el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Michell Bachelet, una verdadera socialista chilena, denunció que el gobierno de Nicolás Maduro había asesinado a cerca de mil disidentes, desaparecido a otros tantos y torturado a miles. El gobierno de Venezuela es una brutal dictadura. En 2021, el régimen cubano reprimió al último movimiento que postulaba una democratización, esto demostró el talante autoritario del régimen. En el caso de Argentina se vive una democracia funcional pero oscurecida por un colapso económico; este colapso ha llevado al presidente argentino a apoyar al líder ruso para obtener algunos menguados recursos.

Del otro lado hay que resaltar quién es Vladimir Putin. Si bien es un gobernante electo democráticamente y con un alto nivel de popularidad en Rusia, se le critica que haya invadido con su ejército a Ucrania en 2014 con el fin de apoderarse de Crimea. Putin también mandó al ejército ruso en apoyo de Bashar Al Assad, el gobernante sirio que ha bombardeado a población civil y ha usado armas químicas de destrucción masiva contra su propio pueblo. Estas y otras intervenciones militares de Rusia, las cuales han provocado cientos de miles de muertos, nos hacen creer que Vladimir Putin es un genocida, más que un gobernante democrático. Hay que recordar que Hitler llegó al poder a través de las elecciones, pero luego se convirtió en un tirano: las elecciones no garantizan gobernantes demócratas. Además, hay que insistir, Putin ya no postula un horizonte socialista, ni de izquierda. Su gobierno está dominado por una mafia brutal que ordena toda la política y economía de Rusia a través de la violencia. Muchos disidentes al régimen ruso han sido asesinados por envenenamiento con sustancias radioactivas incluso en países extranjeros. Al final del día Vladimir Putin sigue pareciendo un psicópata de la KGB, donde fue formado, pero ahora entronizado como presidente de Rusia.

En México también vivimos una democracia funcional, aunque también está oscurecida por un presidente que no respeta las instituciones democráticas y en ocasiones usa al gobierno para aplastar a los disidentes. Además nuestro país también vive una profunda crisis económica y de inseguridad, donde las masacres por la guerra entre los grupos del narco se han vuelto cotidianas.

En este contexto hay que recordar al brillante pensador socialista Cornelius Castoriadis, cuando en los años cuarentas del siglo XX criticaba a la Unión Soviética dominada por Stalin. Decía Castoriadis que la Unión Soviética no representaba a la causa del socialismo, por el contrario, era perfectamente funcional para el capitalismo. Un régimen totalitario que se decía socialista no promovía la causa del socialismo, sino que la traicionaba y legitimaba al capitalismo.

Hoy podemos sostenernos en Castoriadis para evaluar a los gobernantes latinoamericanos. La izquierda latinoamericana que apuesta por un genocida como Vladimir Putin (que ya ni siquiera postula el socialismo), le hacen un gran favor al capitalismo neoliberal. Los gobiernos de izquierda latinoamericanos que han fracasado en el manejo económico y la seguridad pública (como en México) no representan el ideal de la izquierda, no cuando sacrifican los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. No nos representan por que sólo luchan por mantenerse en el poder, no por lograr una mejoría en la calidad de vida de la gente. De facto, las condiciones de vida han empeorado en los últimos años en todos estos países.

Hay que aclarar que si hay gobiernos de izquierda que han tenido un relativo éxito en las últimas décadas. Este proyecto es la socialdemocracia que ha gobernado en Francia, Inglaterra y España. Esta izquierda socialdemócrata sí ha logrado mejorar las condiciones de vida de sus pueblos y al mismo tiempo ha respetado las libertades civiles. En este contexto de decadencia de los gobiernos de izquierda en Latinoamérica, los periodistas tenemos la obligación de seguir siendo críticos, aunque los gobernantes no logren entenderlo. Tenemos que sacar al buey de la barranca, pero sin sacrificarlo.

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