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El maíz como elemento sagrado

La actividad agrícola, que gira en torno al cultivo del maíz, está estrechamente vinculada a los ciclos ceremoniales. Las familias otomíes organizan sus actividades en torno a los ciclos de cultivo y cosecha. En San Miguel Tlaxcaltepec, aunque hay áreas de riego en el ejido (por punteo), la mayor parte de la tierra es de temporal; así, el cambio entre la estación seca y la estación lluviosa determina la organización de la actividad agrícola. En estas cuecas y montañas templadas, las lluvias comienzan en mayo o, si llegan tarde, en junio; por lo tanto, el trabajo de preparación del terreno comienza en marzo y abril. Las primeras ceremonias del año están relacionadas con la demanda de lluvia como puede ser el caso de la fiesta patronal de fundación “Patsida” del 7 y 8 de mayo, así como el agradecimiento de las mismas en las fiestas de la Virgen María con la primer elotiza el 15 de agosto y las fiestas patronales de San Miguel Arcángel el 28 y 29 de septiembre, así vemos como el calendario agrofestivo representa el ritmo de la naturaleza y su relación con los hombres, marco el flujo y el sentido de la actividad en esta región para los indígenas campesinos.

Anteriormente cada cultura mesoamericana tenía un Dios del maíz, lo que hacía que fuese considerado como un elemento sagrado, y este es un elemento importante para la cosmovisión indígena, ya que cuando se siembra el maíz muchos campesinos agricultores piden permiso a la tierra para poder sembrar y con esto sus semillas serán más productivas, algunos otros hacen oraciones para encargar su cultivo a un Dios, hacen una cruz en cada esquina de la milpa para que cuide su siembra y hacen otros rituales que en conjunto los lleven a tener una buena cosecha.

Parte de los elementos sagrados incluye su uso como sanador (medicina) es que “el pelo del elote de maíz tierno se prepara en té para aliviar el mal de los riñones, se pone a hervir y se toma como agua de uso” (Doña Isabel García).

También se hace atole de masa de maíz natural o sabor a chocolate y se les da a las mujeres que están lactando para que produzcan más leche cuando amamantan ya que es caliente. Otro uso del atole de maíz es en el cambio de cargueros 4 de octubre “los cargueros entregan su cargo a otro grupo nuevo de cargueros y se les da pan y atole de maíz” (Doña Isabel García).

La cultura, al ser un elemento importante de la sociedad, se ve reflejada en la manera en que la gente siembra, en los diferentes ritos y las relaciones que conlleva el sembrar, desde un trabajo en familia hasta un trabajo en equipo, donde no solo es importante el hecho de sembrar, sino de compartir y significar las transformaciones del maíz como alimento básico de las familias campesinas.

Don José Luis recuerda que veía a su papá cuando ya se desgranaba el maíz que lo llevaba el 2 de febrero, día de la candelaria a bendecir las semillas para que nazcan bien y se logre la cosecha, ya cuando iba a sembrar lo hacía en nombre de Dios y se persignaba, actualmente don José Luis lo sigue haciendo con una oración en nombre de Jesús “vamos a sembrar y que tengamos buena cosecha”, “es como pedirle permiso de que se logre la cosecha” sabe de algunas personas que todavía hacen un rito con ceras en la casa y se hacen oraciones y ya así quedaba lista la semilla para ser sembrada; cuando es la época de cosecha también se da gracias por los beneficios obtenidos.

Por otro lado, don Lorenzo (carguero de San Isidro Labrador y Conchero) menciona que una fecha muy importante es el 15 de mayo, día de San Isidro Labrador a quien “se le pide para hacer el cultivo de la santa tierra que es la que nos sopesa, nos alza, nos da de comer, nos hace caminar, nos mueve para allá y para acá, en nombre de la Santísima Trinidad que son los dioses verdaderos”. A él le toca hacer la misa y la comida para el 14 de mayo en la comunidad, dice que le ayuda su hija porque el solo no puede y “si es un poco de gasto, cuando voy a mi parcela primero me pongo a orar como él oro, en nombre de la Santísima Trinidad le digo a tierra que me perdone por andar rompiéndola, le rezo un padre nuestro y un Ave María para darle gracias para poder trabajar y echarle la semilla para el cultivo de la siembra, pero hay gente que no lo hace y nada más va y echa la semilla así y luego por eso no tenemos agua y tenemos una sequía por eso de que no nos encomendamos a nuestro padre Dios, nosotros le pedimos a San Isidro y San Isidro intercede por nosotros allá con su mayor para mandarnos agüita”. Ya en el mes de octubre se le hace otra misa para dar gracias por el buen temporal, dice don Lorenzo “yo le hago un montoncito de maíz en el manantial que es un pozo que está en el barrio de El Barco y terminando la celebración se bendicen las mazorcas y se reparte una mazorca hasta donde alcance y se les hace una comida a los cargueros y a los que lleguen, pero para hacer esa comida salgo a pedir una limosnita voluntaria para hacer su comida y pagar la misa”.

Las semillas que se cultivan son el maíz, el frijol, el trigo, la cebada, y la linaza (que ya se está perdiendo) porque otras semillas no se dan porque la tierra de San Miguel es llamada como una tierra fría y sólo hay una cosecha al año, el cultivo se usa para la casa, la comida, los animales y para vender un poquito.

En la época de siembra del maíz se puede ver cómo es que las familias enteras dedican algunos días para hacer esta labor, cada quien sabe cuál es su rol en la siembra del maíz como hombres y mujeres, se ve la dedicación con la que siembran, se unen las familias y se comienza la tradición una vez más. En este proceso se empieza a construir su identidad como comunidad, como grupo y como familia, se obtiene el maíz para su alimentación y para la de sus animales, se consagra una vez más la unión de la tierra con la semilla que es su base de alimentación. Se observa, como la cultura se convierte en un resultado de la manipulación de la naturaleza y su transformación a través del trabajo.

Cabe señalar que, además de la adoración de los dioses e imágenes los ñäñhos rendían culto directamente a objetos de la naturaleza, identificados con dioses. Los cerros, cuevas y manantiales eran importantes lugares de culto religioso, al igual que la adoración de árboles y plantas (Carrasco, 1950, p. 159-160).

*Docente y Colaboradora del Centro de Capacitación y Asesoría para el Desarrollo Comunitario “Ricardo Pozas Arciniega” FCPyS.

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