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‘Elsa la Juiciosa’

Dice una canción que la ignorancia trae consigo el miedo, el miedo trae prejuicios, y los prejuicios conllevan al odio: algo simplista, pero no desacertado.

Según un antiguo cuento popular alemán, recogido por los hermanos Grimm en el siglo XIX y titulado Elsa la Juiciosa, se tenía como costumbre el colgar un cascabel al cuello de las personas que habían perdido la cordura, para que el resto de la comunidad las evitara; no obstante, por lo que podría inferirse del nombre del cuento, hoy se entiende como “juiciosa” a la persona que actúa con madurez y cordura.

Sin ánimo de loar, es inevitable recordar con este título a la diputada local Elsa Méndez, adscrita antes al Partido Acción Nacional (PAN) y ahora al Encuentro Social (PES); este último hecho debido, indudablemente, a su deliberación de querer militar en un partido de “ultra-ultra derecha”, según sus propias palabras.

Enjuiciar es conocer y comparar una cosa, cualquier cosa: sea material o inmaterial; algo inevitable para los humanos e ideal para las decisiones políticas; pero, note usted que, aunque las reglas tienen excepciones, una es que cualquier exceso tiene una u otra consecuencia perjudicial, como el que, de tanto enjuiciar, se termine perdiendo el juicio.

Se sabe, de entrada, la postura ideológica que mantiene como figura política, la cual en nuestro contexto se ha señalado de implicar un discurso de homofobia y odio hacia los derechos humanos, sexuales y reproductivos y de educación sexual; de intento de manipulación de masas mediante proselitismo religioso; estar en contra de la práctica del aborto; impulsar “políticas públicas con perspectiva de familia” y estar en contra de lo que conciben como ideología de género… Recuerde que fue la representante popular que, dentro de —al menos en teoría— un Estado laico, elogió en una sesión solemne: “Que viva el señor obispo”.

No vale la analogía, con la acepción que nosotros tenemos de alguien “juicioso”, para la hoy diputada del PES, pues para conocer, y después comparar, es necesario averiguar la naturaleza, cualidad y relaciones de las cosas: tener las nociones de lo que algo es; y teniendo en cuenta el manifiesto rechazo y oposición de la diputada, tal vez sea mucho el decir que sea una persona juiciosa, salvo para con como ella concibe el mundo a través del conservadurismo cultural, que es su credo.

Dice una canción que la ignorancia trae consigo el miedo, el miedo trae prejuicios, y los prejuicios conllevan al odio: algo simplista, pero no desacertado. Un ignorante es aquél que ignora cosas que nosotros sabemos y que conoce otras que nosotros ignoramos; pero el miedo, los prejuicios y el odio son más que certeros cuando se observa a alguien: Impulsar la campaña “#NoTeMetasConMisHijos” en contra de un espectáculo drag de cuentacuentos denota miedo; la discriminación que ha hecho de la comunidad LGBT+ denota prejuicios; un discurso de odio… bueno, es más explícito, pero a la vez más grave.

Ergo: Lo que falta en esta escueta fórmula es lo mismo que le sobra a alguien esencialmente juicioso, si es alguien que conoce y compara, que actúa con madurez y cordura. El relato de los hermanos Grimm da a entender que se tenía una acepción casi opuesta a la que hoy tenemos de alguien juicioso; es decir: alguien inmaduro y que ha perdido —o nunca tuvo— cordura.

Si se puede considerar su tendencia un exceso, el perjuicio para la diputada han sido señalamientos de la Defensoría de los Derechos Humanos estatal (DDHQ) por actos discriminatorios y, por su forma de pensar, irse del lado del PES, partido que ha perdido el registro en Querétaro. Ciertamente era algo humillante, pero de igual manera —al menos para quienes no traen uno al cuello sin darse cuenta— ya no se necesita un cascabel.

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