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En el México feminicida, las bromas de Kuri no tienen lugar

La violencia de género es una práctica que se acepta culturalmente y los comentarios de Kuri González no solo sexualizan al cuerpo de las mujeres, sino que, además, robustecen eslabones de violencia.

Cuando al senador del Partido Acción Nacional, Mauricio Kuri González, le preguntaron sobre cuál ha sido su mejor experiencia en el senado, contestó que “la vez que vino Maribel Guardia”. Concluyó su participación en ese foro con un “que sueñen con Maribel Guardia, hombres”.

Sus declaraciones no deberían minimizarse ni considerarse como unas simples bromas en un país en el que las mujeres vivimos distintas formas de violencia todos los días. De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (2016), 19.2 millones de mujeres fueron sometidas en algún momento de su vida a algún tipo de violencia sexual, eso incluye intimidación u hostigamiento hacia nuestros cuerpos.

La violencia sexual y los feminicidios son unas de las formas de violencia más extremas que las mujeres y niñas sufren todos los días en México. De enero a julio de 2020, los feminicidios contra las mujeres registrados por el SESNSP fueron 549, la cifra más alta en ese periodo en los últimos cinco años.

Si a los feminicidios le agregamos los mil 647 homicidios dolosos registrados por esta fuente oficial, tenemos que de enero a julio mataron a 2 mil 196 mujeres. La mayoría de ellas murieron a manos de sus parejas, familiares o conocidos.

En el contexto local —en lo que va del año— Querétaro se encuentra en primer lugar a nivel nacional con la mayor tasa de mujeres víctimas de lesiones dolosas, segundo lugar por hostigamiento y acoso sexual, cuarto lugar por violaciones sexuales y quinto lugar en llamadas de emergencia relacionadas con violencia hacia la mujer. Esto nos indica el contexto de violencia que se vive también en el estado.

No obstante, es importante reconocer que —para llegar a este punto de violencia— hubo otras formas que han sido invisibilizadas históricamente y que se sostienen bajo un contexto machista que sigue normalizado.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones más graves de los derechos humanos, extendida, arraigada y tolerada en el mundo. Irónicamente, Mauricio Kuri González es integrante de la comisión de derechos humanos en el Senado de la República.

Todas las formas de violencia hacia las mujeres son causa y consecuencia de la desigualdad y de la discriminación de género, un tema que cobra relevancia cuando el senador sexualiza el cuerpo de una mujer públicamente.

Además, no es la primera vez que Kuri González enuncia públicamente comentarios machistas y sexistas sobre las mujeres. En 2018, cuando estaba en campaña para su actual cargo dijo:

“Llevo 24 años de casado con la misma señora para que sepan que soy una persona que sabe tolerar el dolor”.

En otra ocasión mencionó:

“Me siento como el último esposo de Niurka porque en la noche de bodas, ¿ya qué le puedes decir cosa nueva?”.

La violencia de género es una práctica que se acepta culturalmente y los comentarios de Kuri González no sólo sexualizan al cuerpo de las mujeres, sino que, además, robustecen eslabones de violencia simbólica y estructural que en cualquier momento pueden escalar a una forma de violencia más extrema.

Para la académica Ana Milena Coral-Díaz, la objetivación sexual compromete la dominación de las mujeres y para Germaine Greer “la mujer es considerada como objeto sexual para el uso y la apreciación de otros seres sexuados, los hombres”, lo cual las pone en situaciones particulares de violencia.

Para cometer alguna forma de agresión hacia las mujeres, se hace uso de una posición de poder que se consuma con actos violentos como comentarios machistas, sexistas y misóginos.

Kuri González ocupa un cargo de poder que debería ser usado para legislar a favor de las ciudadanas, no para legitimar discursos que se legitiman en un imaginario social violento. No obstante, en lo que lleva en el senado, ha presentado solo 15 iniciativas de las cuales sólo una se ha aprobado. Ninguna de ellas en temas de derechos humanos, comisión de la que es parte, mucho menos en igualdad de género.

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