Formación e investigación para convivir en igualdad y paz

La Universidad Autónoma de Querétaro refleja el compromiso y responsabilidad con la sociedad de nuestro Estado a través de un Modelo Educativo que promueve la formación de ciudadanías activas, integrando ejes que fomentan el ejercicio de los derechos humanos, la inclusión, la igualdad de género, la no discriminación y la Paz (MEU,2023). Por ello, la Coordinación de Transversalización Educativa e Investigación para la Igualdad (CTEII) tiene como objetivo desarrollar procesos académicos formativos y de investigación para la comunidad universitaria que integren de manera transversal los ejes de inclusión, disminuyendo los sesgos respecto a la atención a personas con discapacidad, pueblos indígenas, adultos mayores, la igualdad de género y cultura de Paz. Esto con la finalidad de favorecer modelos de enseñanza y estudios de calidad que favorezcan el bienestar y la convivencia pacífica entre la comunidad docente, administrativa y estudiantil.
Una educación que fomente la transversalización de estos ejes en su marco curricular ofrece una formación integral y abona al vínculo entre la educación y la realidad social, favoreciendo que las asignaturas integren el estudio de las necesidades del contexto en los contenidos curriculares, con el fin de incentivar el desarrollo de capacidades, actitudes y potencialidades en las personas, que permitan gestionar de manera asertiva y eficaz las problemáticas cotidianas.
La educación integral establece procesos de aprendizaje que fomentan en las personas, posturas críticas, responsables, éticas, participativas, solidarias, empáticas, creativas e inclusivas. La formación de estos valores en las instituciones de educación formal es el camino para desarrollar una ciudadanía responsable, con un sentido ético sólido hacia el compromiso y la participación en la transformación social.
Por ello reafirmamos que la Universidad tiene el compromiso social de abonar a la igualdad y la no discriminación por lo que, al integrar los ejes relacionados con el fomento de los derechos humanos, la inclusión, la igualdad de género, la no discriminación y la Paz, en los procesos educativos y las prácticas de incidencia que se realizan desde la universidad, se buscan eliminar las brechas de desigualdad y violencia que atraviesa de forma diferenciada a las mujeres, las personas con discapacidad, los pueblos indígenas, así como población que se encuentra en la infancia, la adolescencia o la vejez.
En este sentido, es necesario conocer y analizar interseccionalmente las dinámicas sociales que afectan a estos grupos de población, pues no pueden atenderse de forma seccionada o descontextualizada. Es por ello que se puede asegurar que también se requiere de investigaciones, estudios y diagnósticos que nos permitan identificar las necesidades específicas de la población universitaria, así como la formación sensible en los ámbitos estructurales que refuerzan la desigualdad y la discriminación.
Es importante reconocer que, en una institución educativa, los estudios, diagnósticos e investigaciones se basan en un enfoque transversal, tal como se propone desde la UAQ, lo que permite explorar temas relevantes en el contexto educativo y obtener datos e información que contribuyan a la formación de una ciudadanía consciente de sus derechos y obligaciones, capaz de convivir en armonía, respetar la ley y luchar contra la injusticia y la desigualdad.
Dentro de los procesos de educación transversal, el fomento de la convivencia pacífica juega un papel prioritario, ya que las relaciones humanas están presentes tanto en los espacios formativos, como en los laborales, familiares, urbanos, etc. Por lo tanto, relacionarnos desde otras lógicas alternas a las que nos propone la cultura de violencia, es uno de los grandes retos en la educación, en todos los niveles.
Considerando que la violencia es aprendida, es posible determinar que las conductas pacíficas también se pueden aprender, es por ello que la educación para la Paz es una gran herramienta, ya que representa un camino para transformar las formas de relacionarnos, a través del diálogo, la reflexión crítica y el aprendizaje compartido. En la UAQ, la educación para la paz se concibe como un proceso activo y cotidiano, esto implica integrar la Cultura de Paz tanto en los programas académicos como en las prácticas de convivencia y enseñanza, de modo que, en comunidad, desarrollemos y fortalezcamos recursos que nos ayuden a convivir comprendiendo las diferencias y creciendo en la diversidad.
Por todo ello, es que en la CTEII se desarrollan procesos de investigación y formativos con un carácter transversal, que favorecen la convivencia pacífica, por medio de metodologías que promueven el reconocimiento entre grupos, así como la confianza, la pertenencia, la comunicación y la cooperación, recursos clave para que las comunidades en la universidad puedan gestionar sus conflictos y coexistir en medio de la diversidad de necesidades y perspectivas. Promoviendo siempre la sensibilización sobre las violencias estructurales que obstaculizan la igualdad dentro de la universidad.



