Invitados

Foro internacional: la universidad ante el escenario post pandemia (I)

Hace poco más de dos años empezó la pandemia, misma que nos obligó al confinamiento, a detener las actividades que realizábamos de manera cotidiana y habitual. Nos obligó también a dejar de ver a nuestros amigos y amigas e incluso a nuestras familias. Nos forzó al encierro, al que tuvimos que someternos como medida para evitar contagiarnos del virus del Covid y enfermar físicamente; sin embargo, también propició que muchas personas perdieran su estabilidad emocional y su salud mental.

Vivir por tanto tiempo confinados en casa, si bien nos evitó a algunas personas perder la salud e incluso la vida, nos colocó también en situaciones que fueron tornándose desfavorables para nuestro desarrollo y bienestar emocional y mental. Se alteraron nuestros horarios, nuestros hábitos, nuestra rutina, nuestra alimentación, nuestras horas de descanso.

También, muchas personas tuvieron pérdidas, de algún familiar o amigos y también de empleo, de salud, de estabilidad, de solvencia económica, e incluso se terminaron amistades etc.

Fue enfrentarnos a nuestra vulnerabilidad y confrontarnos con nosotras y nosotros mismos, con nuestras emociones y sentimientos, con nuestra soledad y también con la gente que tuvimos cerca al tener que convivir las 24 horas, los 7 días de la semana, en el mismo espacio, en nuestra casa, espacio que se convirtió al mismo tiempo en oficina, salón de clases, área para ejercitarnos, para descansar, para comer, para leer y también para el ocio, entre otros.

La falta de convivencia, la poca claridad de qué iba a pasar, de cuándo iba a terminar la pandemia, fue propiciando que se viviera con miedo, tensión, incertidumbre, frustración, enojo, tristeza, angustia, estrés, ansiedad, falta de concentración, problemas de sueño, entre otras.

Para muchos de nuestros estudiantes, su recámara, un espacio antes destinado para el descanso, se convirtió en un multiusos, es decir, el confinamiento no solo fue guardarnos en nuestra casa, para muchas personas el lugar donde pasaban la mayor parte del tiempo fue su habitación; el encierro en 4 paredes, la falta de espacios adecuados, la imposibilidad de relacionarse con otras personas y la trasformación de una vida activa a una sedentaria y pasiva fue mermando sus ánimos, su entusiasmo, su motivación, su autoestima y su salud mental y emocional, lo que también repercutió en su desempeño académico, así como en otros ámbitos de su vida.

Muchos de nuestros estudiantes pedían regresar a las aulas. Hoy que esto ya es un hecho, la realidad nos está mostrando que no para todos y todas ha sido fácil volver a la presencialidad; regresar nos está trayendo situaciones emocionales que no están ayudando a que la estancia en la Facultad, en la Universidad, sea agradable y placentera como en algún momento se pensó. Para muchos de nuestros y nuestras estudiantes, este regresó ha representado la primera vez que pisa los edificios universitarios; haber vivido durante esos 2 años en el confinamiento, en la individualidad, ha traído como consecuencia que muchos ahora presenten estrés, ansiedad, angustia, miedo, incertidumbre; vivir desde la individualidad provocó que no se establecieran lazos afectivos ni vínculos estrechos con sus compañeros y compañeras.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba