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Inseguridad y tecnología: una nueva mirada del contexto en Querétaro

Querétaro avanza hacia una sociedad más conectada, pero también más vulnerable. La tecnología promete mejorar la seguridad, aunque la delincuencia digital crece al mismo ritmo que la innovación. La concurrencia a canales y plataformas en línea se observa en todo momento a nuestro alrededor: personas caminando en la calle o en el transporte público consultando el teléfono móvil, viendo videos y redes sociales, conversando en sistemas de mensajería e ingresando datos al ciberespacio de manera continua.

Estos nuevos hábitos de la población han desencadenado el incremento en el delito de fraude, definido como una acción deliberada de engaño que se realiza con el fin de obtener un beneficio económico o de perjudicar a otra persona”. Por lo cual, nos preguntamos, ¿cuál es el impacto de este delito en la percepción de inseguridad y la salud de las personas?

El espacio digital tiene una concurrencia de millones de personas, es intangible, pero es público y con el impulso de las redes sociales, aplicaciones para dispositivos móviles, así como la inteligencia artificial, es inevitable que los usuarios realicen miles de transacciones de índole comercial, social, financiera o laboral, en promedio, de acuerdo con el Banco Central, las personas realizan aproximadamente 374 pagos digitales anuales, lo que equivale a cerca de 1 pago diario, este dato destaca un crecimiento del 18,4% anual ya sea para compras, pagos entre particulares o servicios en línea.

El uso generalizado de aplicaciones en la nube para las actividades de la vida cotidiana coloca al ciudadano detrás de una ventana abierta desde donde el delincuente observa y puede aprovechar cualquier descuido para cruzar el umbral de la privacidad y vulnerar la seguridad personal ya que con toda frecuencia debe ingresar datos personales, biométricos, identificación oficial digital, CURP, vídeos de identidad o números de identificación personal, entre otros.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), en el Estado de Querétaro, el cajero automático en la vía pública es el lugar donde la gente se siente más insegura. Sin embargo, los delitos con mayor incidencia y con incremento sostenido durante 2023, 2024 y 2025 ha sido el fraude bancario y al consumidor, así como la extorsión en segundo término. Coincidentemente, estos delitos presentan tasas superiores al 93% en cifra negra, es decir, no se denuncian o se denuncian, pero no se inicia una carpeta de investigación.

La cantidad y forma de estos delitos es diversa, se caracterizan por ser difíciles de detectar, no dejan evidencia física, la víctima puede desconocer que está siendo afectada hasta que se percata de pérdidas o ciertas anomalías, se realizan con engaños, suplantación de identidad y, pueden operar desde cualquier lugar del mundo y no hay una regulación legal sólida que proteja al usuario. Son delitos invisibles que pertenecen a la cifra negra y no ocurren en espacios físicos, pero tiene graves efectos en la salud emocional de las personas, siendo el miedo una de las emociones más paralizantes entre las personas que han sido víctimas de estos delitos.

De manera natural, la reacción fisiológica del cuerpo humano ante un evento de amenaza, real o percibida, implica el aumento del ritmo cardiaco y respiratorio, el corazón bombea más sangre y oxígeno hacia los músculos, hay liberación de adrenalina y cortisol, hormonas del estrés, se dilatan las pupilas, hay tensión muscular, disminuye la digestión ya que el cuerpo se concentra en la supervivencia, entre otras manifestaciones. Cuando el peligro pasa, el sistema nervioso actúa para devolver al cuerpo su estado normal comenzando a calmarse, sin embargo, ante la ansiedad y el miedo persistente, las personas desarrollan una sensación de vulnerabilidad incluso en entornos seguros, estrés crónico, trastornos del sueño, depresión y desconfianza, entre otras afecciones.

A nivel social también hay efectos, como el aislamiento, el deterioro del tejido social, se normaliza la violencia ya que las personas se acostumbran al miedo, y hasta efectos económicos ya que se incrementan los gastos personales y públicos en seguridad, tales como cámaras o vigilantes; por otro lado, en el entorno laboral también disminuye la productividad o en el tema de salud, se incrementa el número de casos de alteraciones psico-emocionales y psicosomáticas.

La sensación de vulnerabilidad ante la invasión de la privacidad derivado de un fraude o de una extorsión en medios digitales no es menor, y la reacción antes descrita representa un evento de trauma que lleva al límite emocional a una persona, sin importar edad o condición social, por lo cual, se vislumbra una sociedad Queretana cada vez más lastimada emocionalmente en los próximos años.

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