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‘La Consagración’ de la Primavera’: origen de un escándalo (I)

Con este ballet, Stravinsky buscaba transportar a los espectadores al pie de una colina sagrada en donde dos tribus eslavas se reunían para celebrar el rito de la primavera.

La Consagración’ de la Primavera’ (1913) es un ballet con música del compositor ruso Igor Stravinsky (1882-1971), y considerada una de las creaciones artísticas más influyentes, visionarias, y modernistas del siglo XX. A más de 100 años de su estreno, ‘La Consagración’ de la Primavera’ pareciera no haber perdido su particular atractivo y esplendor, y propiciando un enorme interés por parte de las nuevas generaciones tanto de artistas como de espectadores. El ballet está dividido en dos grandes partes, cada una de ellas subdividida a la vez en varias escenas.

Con este ballet, Stravinsky buscaba transportar a los espectadores al pie de una colina sagrada en donde dos tribus eslavas se reunían para celebrar el rito de la primavera. Durante la primera parte se muestran los juegos eslavos ancestrales que se llevaban a cabo como parte de las celebraciones de la primavera. Después de una introducción orquestal que evoca a un conglomerado de dudki (tipo de oboes primitivos), inician los juegos rituales de ronda o Khórovod entre dos aldeas vecinas. Esto es interrumpido por la procesión del Sabio Anciano, que se agacha para besar la tierra.

La primera parte culmina con una danza frenética de hombres y mujeres, embriagados por el júbilo de la primavera. La segunda parte da comienzo con los juegos nocturnos y secretos de las adolescentes sobre el monte sagrado. Una de las doncellas es consagrada para la ofrenda del sacrificio. Ella entra a un laberinto de piedra mientras las otras jóvenes la glorifican a través de una danza salvaje y marcial. Llegan los sabios ancianos y la doncella que han escogido se queda sola con ellos. La adolescente baila su última danza, la del sacrificio; es la Gran Ofrenda. Los sabios ancianos son testigos de esta última danza que culmina con la muerte de la elegida.

Stravinsky concibió la trama de ‘La Consagración’ de la Primavera’ cuando estaba por terminar de componer su primer ballet: ‘El Pájaro de Fuego’. El compositor afirmó haber tenido una visión fugaz sobre una joven doncella que bailaba hasta morir, era sacrificada como tributo al dios de la primavera. Así entonces, Stravinsky tuvo la idea de ‘La Consagración’ antes que la propia música, por lo que buscó ayuda del artista y experto en arte folklórico y rituales rusos antiguos Nicholas Roerich, quien ya había tenido mucho éxito con varios de sus diseños, como los que había realizado para la ópera ‘El Príncipe Igor’, de Alexander Borodin.

Así entonces, en el año de 1911, Roerich comenzó a trabajar en el desarrollo del libreto y Stravinsky en la composición de la música. Ambos artistas realizaban frecuentes reuniones en los que intercambiaban ideas para el desarrollo de su nuevo ballet. De forma regular, Stravinsky le pedía a Roerich referencias sobre los diseños del escenario y el vestuario.

El desarrollo de ‘La Consagración’ de la Primavera’ se vio interrumpido por la composición de un nuevo ballet: ‘Petrushka’ (1911). Después del estreno de Petrushka, Stravinsky y Roerich retomaron el trabajo para ‘La Consagración’ y acordaron que su ballet tendría dos actos.

Roerich fue uno de los colaboradores más importantes en la creación del ballet, ya que inspiró a Stravinsky y le ayudó a mantener su objetivo claro de principio a fin. En el resultado final, a través de la escenografía, se podía apreciar muy claramente la correcta interpretación de Roerich hacia escenas de la prehistoria rusa. Los rituales, vestuario y tradiciones ancestrales habían sido muy bien asignados y claramente inspirados en su colección de pinturas de rituales primitivos eslavos.

Previo a la planeación y creación de ‘La Consagración’, Stravinsky ya había escrito música para la compañía de ballet de Sergei Diaghilev: Los ballets rusos. Diaghilev era un empresario con un genio notable. Tenía un talento peculiar que le permitía muy fácilmente concebir y llevar a cabo grandes proyectos artísticos. A Diaghilev se le atribuye su excelente dirección y la correcta selección de todos los artistas involucrados para ‘La Consagración’. Además de dirigir la producción de forma magistral, Diaghilev realizó innumerables sugerencias en la coreografía y aportó ideas a lo largo de toda la creación; realizó una acertada labor en la producción, así como ya lo había hecho para su compañía durante temporadas previas, en las que ya se habían incluido los primeros ballets de Stravinsky: ‘El Pájaro de Fuego’ y ‘Petrushka’.

Uno de los bailarines dentro de la compañía de Diaghilev era Vaslav Nijinsky, a quien le fue encomendado realizar la coreografía original de ‘La Consagración’ de la Primavera’. Nijinsky contaba con una sólida reputación como bailarín, había participado en una gran cantidad de producciones de Los Ballets Rusos y se había convertido en alguien muy cercano a Diaghilev. Nijinsky contaba con una técnica dancística impecable y una gracia física inigualable. Si bien ya había realizado coreografías para la compañía de ballet, su reputación como coreógrafo no era del todo buena. Era acusado por lo indecente e inapropiado que resultaban sus trabajos. Para muchos, Nijinsky carecía de la habilidad y el intelecto necesarios para tener éxito como coreógrafo. En el estreno de ‘La Consagración de la Primavera’, Nijinsky fue catalogado por todos como un bailarín brillante dentro de la tradición del ballet clásico; por muy pocos, como un pionero en la innovación en el arte de la coreografía; y por la mayoría, como un coreógrafo incompetente que había violado la tradición del ballet así como la estética misma.

En la noche del estreno del ballet ‘La Consagración’ de la Primavera’, el 29 de mayo de 1913 en el Teatro de los Champs-Élysées de París, el público mostró una resistencia y hostilidad nunca antes vista en la obra previa de Stravinsky. ‘La Consagración’ no fue bien recibida por los espectadores. Gran parte del público se encontraba gritando, silbando y abucheando la pieza y algunas personas incluso llegaron a golpearse mientras la obra se interpretaba. La audiencia se dividió, una parte defendía la obra y el resto la condenó esa misma noche.

Si bien las descripciones más recientes sobre el trabajo realizado por Stravinsky, Nijinsky y Roerich en ‘La Consagración’ de la Primavera’, muestran sentimientos de profunda admiración y asombro, en los días posteriores a la noche del estreno el ballet recibió críticas extremadamente intensas. Y fue el empresario Gabriel Astruc a quien se señalaba como principal responsable por el desastre ocurrido aquella noche de 1913.

Astruc era un periodista y promotor francés, con amplia experiencia en relaciones públicas y fundador de La Sociedad de Música de París. Astruc y Diaghilev se conocieron en 1906. Y para el año de 1907, Astruc estaba a cargo de toda la administración y coordinación de músicos y bailarines para las presentaciones de Diaghilev, función que realizó hasta 1913. Astruc concretó planes para la construcción de un nuevo teatro en París: el Teatro Champs-Élysées. La construcción comenzó en 1912 y terminó en 1913, poco antes de la temporada en que el estreno de ‘La Consagración’ fue programado. Los parisienses reaccionaban hostilmente hacia toda la influencia extranjera en las artes. Después de ser anunciada la próxima temporada de Diaghilev en 1913, Astruc fue acusado una y otra vez de no promover la música francesa, y trayendo en su lugar música alemana, italiana y rusa.

El descontento de la audiencia incluso comenzó a manifestarse durante las diferentes presentaciones programadas semanas antes del estreno de ‘La Consagración’. El papel que representó Astruc como patrocinador y defensor de la música ecléctica y recóndita fue atestiguado por los pocos que admiraban su valor y todos aquellos que se ofendían por sus “extraños” gustos. El Teatro Champs-Élysées tenía muy poco tiempo de haber sido construido y ya se hacían muchos comentarios sobre lo poco que duraría. Se hablaba sobre lo pronto que sería cerrado debido a que Astruc lo terminaría llevando a la ruina financiera [CONTINÚA EL SIGUIENTE NÚMERO].

 

(El Dr. Mauricio Beltrán Miranda es profesor e investigador de tiempo completo en la Facultad de Bellas Artes. Alberto Novoa Ruiz estudió la Licenciatura en Música también en la Facultad de Bellas Artes)

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