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La destrucción de la ciudadanía

Las fobias son altamente destructivas. Debido a que su existencia no requiere una razón consciente, puede albergarse en cualquier resquicio de la vida cotidiana. Las fobias irremediablemente, dividen: hacen que la vida social se convierta en una dinámica de choque, donde lo “normal” tiene que alejar, estigmatizar y destruir a lo diverso.

La homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia son expresiones individuales (y que llegan a construirse en discursos públicos) que se encarnan en dualismos biológicos que no dan cabida a nuevas interpretaciones. Quien hoy se identifica como homosexual, lesbiana, bisexual o transexual, sufre discriminación únicamente por ser quien es, por alejarse de las concepciones hegemónicas de la sexualidad y por expresar su mera individualidad.

La discriminación no tiene que mostrarse necesariamente en acciones obvias o escandalosas: cometer un acto de violencia física hacia, por ejemplo, una persona que se identifica como homosexual, no es la única forma de atentar contra su individualidad: existen agresiones que denigran su construcción de ciudadanía y que están tan normalizadas que pasan frente a nosotros sin considerar la profundidad de sus efectos.

El 25 de abril, El Universal Querétaro publicó en su página de Facebook una nota que expone claramente el desinterés por parte del Congreso local para trabajar en una Ley de Identidad de Género. La prioridad está en otro lado: Antonio Zapata Guerrero, presidente de la Mesa Directiva de la Legislatura Local, afirmó que antes de una ley que contemple las diversas expresiones de identidad sexual, de género, y que considere al menos en términos generales, la presencia de la comunidad LGBTIQA+ en la vida pública de Querétaro, es fundamental lidiar con cuestiones de medio ambiente, seguridad y protección civil.

La cuestión no recae en virar por completo la agenda pública para que toda atención y recurso se vuelque sobre una Ley de Identidad de Género: lo necesario es visibilizar cómo estas cuestiones son relegadas, dispuestas a un después legislativo que no tiene miramiento alguno por ser atendido.
¿Y son necesarias? Para mostrar su pertinencia, podemos remitirnos a los comentarios públicos que usuarios de las redes sociales expresaron con respecto a la nota de El Universal.

¿Que el género no lo define el cuerpo? Lo demás son estupideces de gente nefasta que solo busca manipular a lo débiles mentales sin criterio.

¿Qué define a los individuos? ¿Su genitalidad, su forma de expresar la sexualidad? ¿Su búsqueda del placer, su seguimiento de los estatutos sociales de vestimenta? El 17 de mayo es ideal para visibilizar la discriminación: aún con los múltiples avances logrados por la comunidad LGBTIQA+ a nivel global, gran parte de la opinión pública la reduce a la otrorización, a la diferencia de las expresiones heteronormadas que se basan en preceptos tradicionales que hoy ya no son válidos ni necesarios.

Las fobias son tan destructivas porque, más allá de generar comentarios despectivos o indiferencia por parte de instituciones gubernamentales, tienen una consecuencia peor: dividen irracionalmente a las personas simplemente por expresar, representar y encarnar su propia individualidad.


Dudas o comentarios favor de dirigirse a la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, al correo electrónico: especialidadenfamilias@gmail.com

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