Invitados

La LGBTIfobia en la familia como cimiento de las relaciones tóxicas

Reconocer la toxicidad en una relación afectiva es un tema actualmente muy hablado y poco practicado. Es muy sencillo hablar de red flags y amor propio, pero resulta sumamente complicado el desapego ante una relación que empezamos a considerar que no nos hace bien. 

Parte de la posibilidad de salir de una relación dañina es, entre muchos otros factores, la existencia de redes de apoyo. Este grupo de personas cercanas que suele responder ante un problema y brindar herramientas, soporte emocional y acompañamiento pudiera ser determinante para que alguien salga o no de una relación tóxica. 

Cuando una persona perteneciente a la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero y más (LGBT+) no es aceptada por su familia (sin hablar de casos en los que son agredidos física y/o sexualmente o expulsados), carece de un sustento emocional que posiblemente tendría de haber sido heterosexual o cisgénero. Es importante resaltarlo porque al carecer del apoyo y de amor en el lugar que supuestamente debe de brindártelo, se suele buscar en otras partes.

Cuando nos encontramos con un caso en el que la persona de la comunidad LGBT+ se ha involucrado en una relación que se ha tornado abusiva (en cualquier ámbito: psicológico, emocional, sexual, físico, económico), se desprende una casiimposibilidad de ruptura por esta falsa premisa de “nadie más me quiere, solo él/ella”. Esto, por un lado se fundamenta por el previo rechazo de la familia, y por otro lado, dificulta la ruptura porque entonces no se cuenta con aquel apoyo emocional adecuado. 

No podríamos acabar con las relaciones abusivas que se reproducen exponencialmente si no erradicamos las fobias hacia la comunidad LGBT+. Una persona que se sienta apoyada por su familia y su entorno tendrá muchas más posibilidades de dejar una relación de violencia. Si la familia deja de ser un centro de apoyo y protección en situaciones de peligro, o peor aún, es una fuente más de violencia, ¿de qué forma podemos salvar a todas las personas que se encuentran atrapadas en relaciones nocivas? 

Ha dejado de ser aceptado el argumento de “esas personas eligieron ese camino”, como si fuera una elección, o peor aún, como si en ese camino no merecieramos respeto. Desafortunadamente, las fobias no se viven únicamente como esta idea explícita y extrema de odio o querer dañar. Se reproducen de formas tan enmascaradas, pero no por ello menosperjudiciales. Puede ser tan sutil como la falta de reconocimiento de la vida sexo-afectiva de ese familiar. Es ese detalle de no preguntar por la pareja, o referirse a ella como “tu amiga(o)”. Es el no incluirle en eventos familiares cuando si se incluyen las parejas de los demás. Es el no darle importancia ni valor a sus planes y decisiones. No otorgar ese valor es no dar apertura a la expresión de sentimientos y vivencias. ¿Cómo me acercaría a contar lo que vivo si actúas como si esta parte de mino existiera? ¿Cómo me atrevería a contarte lo malo si nunca has estado para escuchar lo bueno? ¿Cómo podrías validar que me siento abusada si nunca has reconocido a mi pareja? ¿Cómo sé que no me dirás que me merezco el abuso?

Dudas o comentarios favor de dirigirse a la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, al correo electrónico:  especialidadenfamilias@gmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba