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La UAQ: Un espacio de convivencia para construir paz

Hoy, en el Día Internacional de la Convivencia en Paz, enmarcamos esta colaboración entre diferentes áreas universitarias: la Coordinación de Gestión Educativa para una Cultura de Paz, la Red de Docentes por la Paz de la UAQ, el Observatorio de Convivencia Escolar UAQ y el semanario Tribuna de Querétaro, articulando un genuino interés en crear una edición especialmente dedicada al tema de CONVIVENCIA Y PAZ.

Si bien, este día internacional representa un espacio periódico para movilizarnos y visibilizar los esfuerzos a nivel mundial para promover la paz, la tolerancia, la inclusión, la comprensión y la empatía; también nos permite expresar el deseo de vivir y actuar en colectividad; unidos en las diferencias y la diversidad, buscando construir un mundo de paz, solidaridad y armonía.  

Al hablar de convivir en paz, estamos hablando implícitamente de aceptar las diferencias, de tener la capacidad de escuchar, reconocer, respetar y apreciar a los demás, así como de la intención de vivir de forma pacífica en contextos plurales. Convivir en paz, es un proceso positivo, dinámico y participativo, en el que se promueve el diálogo y la solución de los conflictos mediante un enfoque de entendimiento y cooperación mutuos.   

Es así que, en esta oportunidad, resulta relevante destacar la importancia de conjuntar esfuerzos para lograr un bien común, como es el caso de la publicación de este número especial sobre convivencia y paz, donde las cuatro áreas antes mencionadas, articulamos aportaciones escritas con la intención de extender el impacto de los trabajos de paz, que se realizan en la institución desde diversos espacios académicos, administrativos y estudiantiles. El trabajo colectivo se ve recompensado por logros como el que hoy representa este número especial.  

Si bien la intención es fundamental para un momento como este, no es el único elemento que se requiere, las aportaciones voluntarias y desinteresadas de los miembros de la comunidad universitaria son imprescindibles, me refiero a todas y todos aquellos docentes miembros de la Red de Paz, que, desde su preocupación por ser agentes de cambio en favor de una convivencia distinta, se enrolaron en esta aventura de formar una Red para trabajar por la paz y a los reporteros del Semanario Tribuna, quienes tomaron la oportunidad de adentrarse en el tema de paz en esta ocasión especial. Aquí, cabe detenernos un momento y clarificar que, estos intereses y esfuerzos no son nuevos, muchos de ellos llevan años sin haber podido florecer con la fuerza que hoy tienen gracias a la apertura de los espacios adecuados, coordinados y generados para hacer un cambio social desde una posición que hoy lo permite. Hago referencia a la visión de nuestra Rectora, la Dra. Teresa García Gasca, quien fue la promotora para la creación de un espacio como la Coordinación de Gestión Educativa para una Cultura de Paz, que diera foco a todo este trabajo realizado por la comunidad universitaria.  

En esta edición sobre la convivencia y la paz recibimos narrativas que ayudan a clarificar el concepto de paz y a reflexionar sobre cómo puede ser aplicado en nuestras realidades cotidianas; así mismo, contamos con textos que analizan fenómenos como la discriminación o la violencia en los medios de comunicación, sucesos cotidianos que dialogan con el enfoque de cultura de paz. También tenemos aportaciones que relatan la importancia de la creatividad, el juego y la danza para fortalecer nuestros vínculos de forma colaborativa, así como varios reportajes elaborados por el equipo de Semanario Tribuna de Querétaro, que desarrollan algunas estadísticas sobre la paz, los avances institucionales en esta materia, así como la perspectiva de nuestras autoridades universitarias al respecto.

Hacemos una invitación a las y los aquí presentes, a continuar promoviendo la resolución de los conflictos privilegiando el dialogo y la negociación, para así contribuir a hacer realidad la paz duradera y vivenciada desde un desarrollo cada vez más sustentable, que privilegie el cuidado, respeto y agradecimiento a la madre tierra, quién nos entrega día a día lo que necesitamos para subsistir, sin pedirnos nada a cambio. Esto implica, llevar a cabo un trabajo en colectivo, donde se incluya a todas y todos, siempre con una actitud conciliadora, con un compromiso social genuino y alentando la compasión entre las personas.

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