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Las FLN y el EZLN. Historia en disputa

40 años ya, de la fundación del EZLN, y 30, de su estruendoso levantamiento. Entre tantas cosas, las recientes tres décadas de neozapatismo han dejado palabras y silencios. Los cuales, poco a poco, entre comunicados, ensayos, entrevistas y declaraciones, van develando la historia de aquella organización devenida en núcleo guerrillero, transformado, a su vez, en un ejército popular y, luego, en un movimiento social antisistémico con simpatizantes en todo el globo. Pero, poco se ha investigado a las FLN, organización que optó por una construcción silenciosa desde su fundación en 1969 y que, en la Selva Lacandona, fundará al EZLN. Sobre su historia, algunos de sus protagonistas y dirigentes han publicado una serie de cuatro libros titulados “Dignificar la historia”: “Las Fuerzas de Liberación Nacional y la guerra fría en México (1969-1974)”, 2015; “Las Fuerzas de Liberación Nacional y los combates por la memoria (1974-1977)”, 2016; “Cruce de caminos: luchas indígenas y las Fuerzas de Liberación Nacional (1977-1983)”, 2018; y “Tomas de pueblos (1983-1993)”, 2021.

Hay varias declaraciones que vale la pena retomar, para ubicar la separación actual entre ambas direcciones, la de las FLN y la del EZLN. En el tercer cuaderno, se afirma: “Si durante décadas se mantuvo en secreto la documentación histórica que en esta serie se presenta, ha sido por elementales cuestiones de seguridad asociadas a los momentos organizativos de la lucha de liberación nacional”, ahora “Hacemos este llamado, para no propiciar testimonios amañados emitidos por desertores y partícipes marginales del proceso organizativo; para romper con las tinieblas testimoniales surgidas de los sótanos de las instituciones policiacas y militares, cargadas de falsedades y manipulaciones con una clara y manifiesta intencionalidad contrainsurgente”. Otra aclaración que hacen es que, a partir de enero de 1993, cuando las FLN declara la guerra a “los enemigos del pueblo mexicano”, con la perspectiva de las acciones armadas por venir, se previó la separación física entre las redes de las FLN y el EZLN: “A partir del 1 de enero de 1994, la única organización política y militar creada por las FLN que se hizo pública fue el EZLN. Las demás organizaciones clandestinas continuaron sus actividades en apoyo a la lucha política y militar, siempre sujetas a lo que se denominaron los ‘diálogos de paz’, cuyos resultados finalmente nunca fueron del todo cumplidos. Por conveniencia táctica, se optó por el silencio de esta historia que ustedes hoy conocen. En los archivos históricos de las FLN hay documentos que dan prueba histórica de todo ello, incluida la videograbación del Primer Congreso del Partido de las Fuerzas de Liberación Nacional , ocasión en que éste se fundó, y su quórum -integrado por representantes de la organización entera- votó prácticamente por unanimidad la guerra. De esta forma, el EZLN fue el vocero oficial de toda la organización, a sabiendas de que existía toda una red de comisiones clandestinas que seguían operando independientemente” (pp.10-12).

En el cuarto cuaderno, apuntaron sobre los archivos gubernamentales en torno a las FLN: “En los últimos veinte años hemos visto un sinfín de publicaciones, investigaciones, conferencias magistrales, tesis universitarias, videos, etc… que tratan de explicar a las FLN. Casi todos han tenido como base, documentos de archivos policiacos […] que fueron integrados como resultado de la represión, muerte y tortura de mujeres y hombres militantes de las FLN. Esos archivos, no sólo están incompletos y no explican la historia de las FLN, así que quienes los usan como fuente, no sólo quedan fuera de contexto, sino que sus comentarios quedan manchados en sangre y violencia producto de la represión”. Del mismo modo, escribieron sobre quiénes se han opuesto a su historia, entre ellos, el EZLN, lo que nos habla de una disputa por la memoria y la historia de esta longeva y ramificada organización: “Como lo señalamos desde que iniciamos la serie, el esfuerzo editorial de dignificar la historia tiene frente a sí, cuando menos, dos opositores; por un lado, en la cercanía de la historia, está la organización política que devino de todo este camino organizativo: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional que ha creado, desde el levantamiento armado de 1994, una narrativa propia de su origen e historia que simple y llanamente borra del conocimiento popular la memoria del proceso organizativo real que dio pie a su propia existencia; por el otro lado, está la oposición del imperialismo que no favorecerá nunca la divulgación de una historia como la que aquí buscamos dignificar” (pp.7-10).

El subcomandante Marcos había mencionado en el 2001, en entrevista con Julio Scherer: “Lo que no deseo es que se creen falsas expectativas sobre una persona o sobre un movimiento que no nace el primero de enero de 94. Si nosotros podemos hacer lo que hacemos es porque tenemos un trabajo previo de muchos años y muchos sacrificios. No es fácil tener la cohesión, la homogeneidad, la unidad que tiene el Ejército Zapatista, que ha resistido tantos embates, tantos ataques a su unidad para resquebrajarlo. Pareciera que el EZLN nace el primero de enero de 94 con los medios y las noticias y todo eso. Pero antes hubo un periodo que nadie está viendo, todo ese periodo de sombras. […] De la misma manera que tu hija es Scherer, pero es ella misma, de la misma manera el EZLN es hijo de los movimientos armados de los sesenta y los setenta, pero es el EZLN. El arquitecto Yáñez no tiene mando ni ascendencia militar dentro del EZLN” (“EZLN. Documentos y comunicados 5”, 2003, pp.348 y 355).

La dirección de las FLN, encabezada por el comandante Germán o Fernando Yáñez Muñoz, señaló que se empezó a dar una ruptura con el EZLN y, sobre todo, con Marcos, desde el 2013, hasta finalmente romper públicamente en el 2019, debido a las “calumnias” -sin dejar del todo claro cuáles eran estas supuestas calumnias- de Marcos hacia las FLN. Si bien las aclaraciones históricas son importantes, nadie podrá negar que la importancia de la organización, como referente nacional, comenzó con el “Ya Basta” de 1994, si bien su construcción viene de tiempo atrás.

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