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Los ojos de Francisco Toledo no se apagaron el jueves 5 de septiembre del 2019 a las 9 de la noche… con treinta minutos y 79 segundos

Francisco Toledo, Poeta-Niño de Juchitán, Oaxaca, brujo mexicano universal de aquí, de allá, de acullá y del más allá.

NO: los ojos de Francisco Benjamín López Toledo están abiertos a la memoria de Juchitán, Oaxaca… Abiertos a la memoria de selvas y montañas… Abiertos a calles y plazas… Abiertos al misterio de la pintura, el dibujo, la cerámica, la escultura… La mirada del chamán vuela en papalotes de colores por la sierra del sureste oaxaqueño… Por los ríos de México y el mundo. Los ojos de Francisco Toledo están más abiertos que nunca a las heridas abiertas de los ojos mexicanos.

Francisco Toledo, Poeta-Niño de Juchitán, Oaxaca, brujo mexicano universal de aquí, de allá, de acullá y del más allá. Los ojos de Toledo son asombro sin fin… Juego infinito en pintura, tierra, maíz, árbol, nube, piedra, libro, fotografía, bicicleta, viento, venado, alacrán, mujer, conejo, colibrí, tarántula, sexo, perro, perra, erotismo, falo, buitre, caimán, mono, chango, lagarto, rana, coyote, murciélago, nahual…

Amor al barro, la madera, el sol, la ventana, el pez, el felino, la golondrina. El grito de indignación… Amor a la noche, la hoguera. el mar, el pan, la risa de las nubes, la lluvia… Imaginación, imaginación sin fin… Imagino, luego pinto… Los ojos de Toledo se conmueven hasta el espasmo, el abismo, el dolor, el aullido, el silencio… La protesta, la inconformidad, la indignación, la rebeldía: La poesía vuelta acción en comidas comunitarias, después del terremoto: septiembre 19 del 2017.

Los ojos de Toledo en trance de indignación: No al MacDonald’s, sí al chocolate de Oaxaca en barro negro. No al MacDonald’s, sí al ritual del tamal y el atole de avena. No al MacDonald’s, sí a la tortilla de maíz con salsa de molcajete. Los ojos de Toledo están en el corazón de los niños indígenas hambrientos de sueño y fruta

En los ojos de los jóvenes desaparecidos… En los huesos de las mujeres masacradas… En el horror que estremece a México segundo a segundo… Los ojos de Toledo aman la justicia. Y sus manos luchan día a día por hacer de la justicia un acto poético. Sus ojos, sus manos saben que cada acto de justicia es un poema inolvidable. La plaza del centro histórico de Oaxaca no te olvida. Los ojos de tus hijos son semillas sembrando asombros.

La mirada de los niños del mercado, escuela, librería, montañas, cantan en tu corazón, entrañable Francisco Toledo: Poeta-Niño de La Justicia, en un país donde la justica es sueño casi ausente… No, no temías a los ojos de la huesuda en tus ojos, porque tus ojos están enamorados de vida, música, danza, museo, libro, viento libre de venenos… Tus ojos de chamán-brujo-mago hechizan a los ojos de La Catrina… Y entonces ríen, ríen juntos hasta más allá de la muerte.

Tus ojos viven en tus manos de árbol, tiempo y nube. Tus ojos vuelan y vuelan en los ojos del horizonte… Sí, allí están, sí, allí nos miran con asombro, con lucidez que aman la tierra limpia de transgénicos… Sí, allí están tus ojos que nos miran desde todos los papalotes como estrellas que no se apagan, que no mueren, a pesar de tanta y tanta muerte… Tus ojos viven y conviven con todos los ojos que aman el asombro, el atrevimiento, la dignidad, la osadía como un poema quema dogmas.

La poesía que incendia las calles, las plazas, las aulas, los cines, los teatros, las montañas, los auditorios, las librerías, las bibliotecas, los atrios, las cantinas, los horizontes… Tus ojos son relámpagos de fuego, tormenta y ternura en los ojos de los huérfanos… En todo espacio que vibra la poesía como justicia y la justicia como poesía, los ojos de Francisco Toledo están abiertos, y nos miran con el desafío de hacer de cada día un acto de Justicia… Los ojos de Toledo incomodan a los ojos del Poder.

La risa luminosa, juguetona, traviesa, irreverente, abofetea por instantes el rostro del poder… NO, no, los ojos de Toledo no se apagaron el jueves 5 de septiembre del 2019… Están más abiertos que nunca a la música de la imaginación, a la ilimitada persistencia de hacer de cada amanecer un poema de Justicia, Democracia, Libertad. Los ojos de Toledo, que se abrieron al mundo un 17 de junio de 1940, en Juchitán, Oaxaca, son desafío perpetuo a no dejar de soñar con los ojos abiertos.

Tus cenizas vuelan como un papalote a los ojos de la montaña, de la selva, del río, al otro lado de las nubes… a los ojos de cada niño que sonríe con un libro, con una mazorca dorada, roja, morada, fresca de maíz en sus manos… Salud con mezcal de la sierra de Oaxaca, entrañable, memorable Francisco.

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